De todas las especies de loros, la Corella (en latín: Nymphicus hollandicus) se considera una de las mejores opciones para tener en casa. Combina un carácter equilibrado, inteligencia, dotes artísticas y un afecto genuino por su dueño. Corella es un pájaro que no se conforma con vivir en una jaula, sino que se convierte en un miembro más de la familia, compañero en el silencio y compañero de conversación en los momentos de angustia. Su pico no corta el aire como un gran Ara, y su canto no es cansino: suena como algo entre el silbido de una flauta y un ronroneo. Es como si este pájaro hubiera sido creado para traer la armonía al hogar.
Origen y carisma natural
Las corellas son originarias de Australia, donde viven en bosques abiertos y semidesiertos, viajando en bandadas. En estado salvaje, vuelan largas distancias, viven en parejas, nunca se separan y siempre tienen algo que «contarle» al otro. Conservan esta socialidad en cautividad: sólo un humano se convierte en su pareja.
Corella: una de las pocas razas de loros que pueden mantenerse en pareja o solos, sin dañar la psique del ave. Son muy sociables y cariñosos, pero saben respetar el espacio y no exigirán agresivamente una atención constante. Sólo necesitan saber que estás cerca, que tu voz resuena en la habitación, y ya están tranquilos.
Una apariencia que no se puede confundir con nadie.
El Corella es un loro de tamaño mediano (hasta 30-33 cm con cola), cuya principal decoración es una expresiva cresta en la cabeza. Esta cresta no es sólo un adorno, sino un auténtico «sensor» emocional: sube cuando el ave está excitada y baja cuando está triste o asustada. Hace que la korella parezca sorprendentemente «expresiva», y puedes sentir exactamente cuál es su estado de ánimo.
La korella salvaje clásica tiene el cuerpo gris, la cabeza amarilla y las mejillas naranja brillante. Pero en las granjas familiares hay docenas de mutaciones de color: blanco nieve, lutino, perla, marrón, manchado, crema. Todos tienen en común unos ojos grandes e inteligentes, una silueta esbelta y una expresión afectuosa.
Carácter: dócil, inteligente y resistente
El periquito Corella es una combinación de dulzura y jugueteo contenido. No es ruidosa como los agapornis, ni intrusiva como las razas más grandes. Es gentil. Le gusta sentarse en tu hombro o en tu cabeza, bajar la cabeza para que la acaricies, frotar su mejilla contra la palma de tu mano. Su comportamiento es suave y tranquilo, a veces incluso parecido al de un gato. No muerde sin motivo, y si lo hace, es más bien una advertencia, no una agresión.
Estos loros son muy inteligentes: pueden aprender órdenes sencillas, responder a un nombre, repetir sonidos, desde el silbido de la tetera hasta el timbre de la puerta. Los machos «cantan» más a menudo y con más facilidad, inventando sus propias melodías o imitando los sonidos favoritos del entorno. Los trinos juguetones y alegres son la firma de la corella.
Y lo que es más importante, los loros corella son capaces deestablecer una conexión emocional. Memorizan el ritmo de tu día, reaccionan a tu voz y cambian de humor para adaptarse al tuyo. Son estas raras aves las que realmente se convierten en amigos.
Condiciones de mantenimiento
Corella: un pájaro activo, móvil, pero no destructivo. Para un solo individuo, el tamaño mínimo de la jaula debe ser de 80×50×50 cm, y si es posible, más es siempre mejor. La jaula debe tener barrotes horizontales, ya que a las corellas les encanta trepar. Son obligatorios postes de madera natural de varios diámetros, escaleras, columpios, cuerdas y campanas. Pero no abarrotes todo el espacio: necesitan un lugar donde desplegar las alas.
Una de las claves es el vuelo libre regular. Si la corella vive sola y no tiene acceso constante a una pajarera, déjala salir al menos 1 ó 2 horas al día en una habitación donde las condiciones sean seguras. No se trata sólo de la salud física del ave, sino también de su estado psicoemocional. Encerrado en una jaula sin ningún cambio, corre el riesgo de perder su actividad e incluso de empezar a pellizcarse.
Cuidados e higiene
Corella no tiene un olor específico, no muda «por todas partes» como un gato y no deja suciedad, siempre que se cuide adecuadamente. La jaula debe limpiarse a diario (bandeja, bebedero, comedero), y una vez a la semana, a fondo, con medios inocuos. Es importante asegurarse de que no haya polvo de pájaro ni restos de comida: pueden causar hongos o alergias.
A las Corellas les encanta bañarse: en un recipiente plano con agua o bajo una ducha ligera con un pulverizador. Esto limpia las plumas, refresca al pájaro y lo vigoriza. Si al pájaro no le gusta el agua, no lo fuerces, prueba otras formas hasta que encuentres la que más le guste.
Para afilar el pico y las garras de tu Corella, dale piedra mineral, sepia (concha de sepia) y ramitas de árbol (manzana, pera, abedul sin corteza).
Nutrición: la salud empieza con la comida
Corella no es exigente, pero agradece mucho una dieta equilibrada. La base es una mezcla de cereales para loros de tamaño mediano. Es importante que no haya un exceso de cereales grasos, como el girasol, en la composición. La dieta debe complementarse diariamente con verduras frescas (zanahorias, remolacha, brécol, calabacines), verduras verdes (espinacas, eneldo, lechuga) y fruta (manzanas, peras, bayas). Unas cuantas veces a la semana, puedes añadir un pequeño huevo cocido, gachas sin sal o cereales germinados.
Siempre debe haber acceso a agua fresca, así como una fuente mineral de calcio, esencial para los pájaros. Es mejor no darles comida de la mesa: la sal, las especias, el azúcar, los fritos y la harina están contraindicados para ellos. Productos mortales: aguacate, chocolate, alcohol, cebollas, ajo, café, leche, setas.
¿Habla una Corella? ¿Y cómo se le enseña?
Las Corellas no son famosas por sus habilidades «conversacionales», como el gran Ara o Jaco, pero sonexcelentes imitadoras. Los machos son capaces de reproducir melodías enteras, canciones y sonidos domésticos: una llamada, una risa, un timbre, el sonido de unas llaves. Algunos incluso aprenden de 3 a 5 palabras sencillas. Pero lo más importante es la comunicación en sí misma: canciones, llamadas, «gruñidos» suaves, ronroneos, susurros, con los que la corella te saluda cada mañana o reacciona a tu voz.
Para enseñar a un pájaro a hablar o a repetir una melodía, tienes que repetir con regularidad y paciencia el sonido elegido en un contexto emocional positivo. Los Corella aprenden mejor cuando se les socializa activamente todos los días.
Corella – para quien es un pájaro
Una elección ideal
– para familias con niños (a partir de 6-7 años)
– para solteros que necesitan una presencia tranquila
– para parejas que quieren un amigo pájaro en casa, sin ruidos ni agresiones
– para personas que trabajan en casa o pasan tiempo en un lugar tranquilo.
No es un pájaro «de exposición»: es un amigo, un compañero, una criatura frágil que se acostumbra a ti y no quiere dejarte marchar.
Conclusión
Corella es más que un loro. Es una música amable que llena la casa de dulces silbidos y calidez. Es un alma inteligente que memoriza tu voz, tus expresiones faciales y el ritmo de tu vida. Es un amigo leal que no pedirá mucho, pero dará mucho a cambio. Y si quieres un pájaro con carácter, digno de verdadera amistad, sin rabietas, inodoro y fácil de cuidar, entonces la Corella está creada para ti.