Las salamanquesas son mascotas realmente humildes, perfectas incluso para quienes nunca han tenido un animal de compañía. Son silenciosos, inodoros, no requieren cuidados complicados, ocupan un espacio mínimo y son totalmente hipoalergénicos. Y lo que es más, son adorables: ojos grandes sin párpados, cola de terciopelo y movimientos plásticos que dan ganas de quedarse mirándolos durante horas.

El más popular para tener en casa es el geco leopardo. Es pequeño (hasta 20-25 cm), manchado, manso y muy tranquilo. A diferencia de muchos reptiles, no tiene miedo de la gente, puede sentarse en la palma de tu mano, estudiar el espacio e incluso reconocer a su dueño. Además, lleva un estilo de vida nocturno, por lo que será un compañero especialmente agradable para los «búhos».

Lo que necesita un geco para vivir

No es necesario un gran terrario para mantener cómodamente a un geco: basta con un volumen de 40 a 50 litros con colocación horizontal. Dentro, debe haber una zona cálida con un calentador (termocubierta o lámpara), donde la temperatura sea de 30-32°C durante el día y baje a 22-24°C por la noche. Esto permite al animal elegir su propia temperatura de confort.

Como sustrato debe utilizarse tierra de coco o una esterilla especial. No se recomienda la arena, ya que puede causar problemas digestivos. Debe haber dos refugios en el terrario (uno en la parte caliente y otro en la fría) y un refugio húmedo para la muda, con musgo o papel húmedo. La humedad en este refugio debe ser alta (60-80%), mientras que la humedad total del terrario debe ser moderada, en torno al 40-50%.

También son obligatorios un cuenco de agua, un lugar para el calcio y la limpieza del espacio. Si cumples estas sencillas condiciones, el geco se sentirá tranquilo, activo y sano.

Qué alimentar y cómo tratar

Alimentar a un geco es uno de los puntos clave de su cuidado, pero en realidad es bastante sencillo si conoces las reglas básicas. En estado salvaje, las salamanquesas son depredadoras: cazan pequeños insectos por movimiento. Por eso, en condiciones domésticas, necesitan alimento vivo que estimule su comportamiento natural y les proporcione buen apetito.

Los grillos constituyen la base de la dieta: son los más nutritivos, los más disponibles, los más móviles y los que mejor se digieren. También pueden ofrecerse cucarachas turcomanas o jaspeadas, gusanos de la harina, polillas de la cera o supergusanos. Algunas especies de gecos también pueden comer de vez en cuando puré de frutas o mezclas especiales para gecos (a los eublefardos, en particular, rara vez les interesa el no-coma), pero para el geco leopardo, el alimento vivo es el alimento básico.

Los insectos pueden comprarse en tiendas de animales, pedirse por Internet o cultivarlos tú mismo; por ejemplo, mantén en casa una pequeña colonia de grillos o cucarachas. Antes de alimentar a un geco, rocíalo con un polvo especial de vitaminas y calcio. Esto es sumamente importante: sin calcio, el geco desarrollará rápidamente una enfermedad ósea metabólica, que puede ser mortal. Lo mejor es alternar dos tipos de suplemento: un día, calcio puro, y otro, calcio con vitamina D3.

Alimenta al geco de 3 a 4 veces por semana, según su edad, la temperatura del terrario y su apetito. Los individuos jóvenes, más a menudo; los adultos, menos. Si el geco está lleno, simplemente no reaccionará ante los insectos. Toda la comida sobrante debe retirarse al cabo de 10 ó 15 minutos para evitar estresar al animal (por ejemplo, si los grillos se arrastran sobre él por la noche).

El agua debe estar disponible en todo momento. Para ello, utiliza un cuenco poco profundo que contenga agua limpia y que cambies todos los días. El agua debe estar a temperatura ambiente y sin cloro; puede ser agua filtrada o filtrada.

La higiene es sencilla. El geco no necesita que lo pasees, peines o bañes. Muda solo, y lo único que necesita es un escondite húmedo. Es importante mantener limpio el terrario: limpia los excrementos todos los días, cambia el agua y lava el fondo y los accesorios cada pocas semanas. Siguiendo estas sencillas reglas, tu geco estará sano, activo y feliz durante años.

Carácter y comportamiento del geco

El geco no ladra, maúlla, mastica ni molesta: se limita a observar todo lo que ocurre a su alrededor. Es un animal tranquilo, no conflictivo, que no muestra agresividad ni siquiera en situaciones de estrés. Los mordiscos o arañazos son raros, y sólo se producen cuando se le trata con brusquedad o se le asusta. En la mayoría de los casos, el geco se comporta de forma comedida, cautelosa, incluso ligeramente flemática.

Se acostumbra rápidamente a la presencia humana, reconoce el olor de las manos y puede sentarse tranquilamente en la palma o arrastrarse por la manga o el hombro. Pero es importante recordar: el geco no necesita contacto diario. No es social en el sentido tradicional del término, como un perro o un loro. Hay que verlo como un pequeño vecino inteligente, que agradece el calor, los cuidados y un poco de espacio, pero que no fuerza la comunicación cuando estás cansado u ocupado.

Lo que resulta especialmente atractivo de las salamanquesas es su naturaleza ritualista: exploración lenta del espacio, movimientos silenciosos y comportamiento elegante por la noche. Por la noche, el geco puede observarte desde el terrario, como un pequeño guardián, y por la mañana dormir plácidamente en su escondite favorito. No hace ruido, no huele, no se ensucia y no requiere atención: perfecto para personas con agendas ocupadas o para quienes aprecian la paz y la tranquilidad en casa.

Los gecos son buenos incluso para los niños (bajo la supervisión de un adulto): despiertan la curiosidad, enseñan limpieza y responsabilidad, y son absolutamente inofensivos. Y lo que es más importante, nunca traicionarán la confianza si se les trata con respeto. Es una amistad silenciosa pero profunda que no necesita palabras.

Conclusión

Gecko es minimalismo vivo. Sobrio, bello y autosuficiente. Decorará la habitación, ampliará tu idea del mundo animal y dará una especial sensación de calma. Si quieres una mascota que no pida nada, pero que agrade de verdad, prueba con un geco. Y quizá se convierta en tu único amigo.