De todas las especies de loros, los agapornis se encuentran entre las aves más encantadoras, emotivas y leales que puedes tener en casa. Combinan un aspecto llamativo, una personalidad vivaz y un apego genuino a su pareja o dueño, todo ello en un tamaño compacto. A pesar de su pequeño tamaño, los agapornis son capaces de llenar un hogar no sólo de canto, sino también de energía, movimiento y auténtico amor de pájaro.

Origen y nombre

Los agapornis son originarios de África. Su nombre procede de las palabras griegas «agape» – amor y «ornis» – pájaro. Y por una buena razón: en la naturaleza, estos pájaros viven en parejas y permanecen juntos toda la vida. Si uno de ellos muere, el otro suele ponerse triste e inactivo. Esta característica también se ha mantenido en nuestra especie. Por eso los agapornis suelen estar juntos: necesitan comunicación, afecto y un diálogo constante entre las aves.

Apariencia.

Son loros pequeños, de 13 a 17 cm de longitud. Tienen el cuerpo denso, la cola corta y el pico grande. Su pelaje es muy claro: tonos verdes, amarillos, rojos, naranjas, azules y turquesas en distintas combinaciones, según la especie y la mutación. Los más populares son los pájaros enmascarados, los de mejillas rojas, los de cabeza negra y los pescadores. Cada uno tiene su propio carácter e intensidad de color.

Carácter y comportamiento

Estos loros son verdaderamente emocionales. Son muy activos, se mueven constantemente, juegan y se comunican entre sí y con sus dueños. Durante el día, la jaula nunca está en silencio: cantos, gorjeos, campanillas… a los inseparables no les gusta el silencio, pero sus ruidos no son tan fuertes y estridentes como los de los loros más grandes. Son cariñosos, muy curiosos con todo lo nuevo, a veces testarudos, a veces juguetones y, sobre todo, inteligentes y atentos. Captan rápidamente la cara, las reacciones y la rutina de su dueño.

Cuando un inseparable vive solo, puede estar muy apegado a una persona, literalmente pisándole los talones (cuando lo sueltan de la jaula), sentándose en su hombro, pidiendo caricias e indignándose cuando lo ignoran. Pero conviene recordar que ese apego no es sólo un comportamiento adorable, sino una necesidad real. Los agapornis solitarios pueden empezar a rascarse, volverse agresivos o deprimirse si no reciben suficiente atención.

Jaula y espacio

Para una pareja de agapornis, el tamaño mínimo de la jaula es de 60×40×40 cm, pero cuanto más grande, mejor. La jaula debe ser espaciosa, con barrotes horizontales (les encanta trepar), juguetes, columpios, cascabeles y cuerdas. Es imprescindible que haya varios barrotes de madera natural de distintos diámetros para evitar problemas con sus patas.

Los agapornis son muy móviles, por lo que necesitan salir de la jaula al menos 1 ó 2 horas al día. Por supuesto, en una habitación segura, sin ventanas abiertas, espejos ni plantas venenosas. Lo ideal es una habitación separada o una zona especial para volar.

Higiene y cuidados

Los periquitos son muy limpios. Se limpian el plumaje ellos mismos, pero les encanta bañarse, por lo que es importante poner un cuenco con agua en la jaula o rociar agua con un pulverizador (si al pájaro le gusta). Una vez a la semana, hay que lavar a fondo la jaula, y cada día, limpiar el cuenco y cambiar el agua. Si todo se hace a tiempo, no habrá ningún olor.

Además, los agapornis necesitan constantemente material abrasivo para el pico (piedras especiales, bloques minerales, ramas), pues de lo contrario el pico puede alargarse demasiado.

Comida

Los loros necesitan una dieta variada:
La base es una mezcla de cereales para loros pequeños.
– Cada día, añade verduras y hierbas frescas: zanahorias, espinacas, brécol, lechuga, remolacha.
– Una o dos veces por semana, puedes darle una manzana, una pera o bayas (sin hueso).
– El menú debe contener una fuente de calcio: sepia o cáscaras de huevo.
– A veces se añaden huevos cocidos, cereales germinados y muesli sin sal.

Alimentos prohibidos: chocolate, aguacate, cebolla, ajo, sal, pan, alcohol, productos lácteos, fritos, patatas fritas, salchichas: todos ellos son tóxicos para los loros.

¿Hablan entre sí los inseparables?

Sí, pero no como los loros grandes. Pueden imitar sonidos, entonaciones y, a veces, palabras sueltas si las repiten a menudo. Pero su lenguaje principal es el gorjeo, los chirridos y el «habla de pájaro» breve. Si no te parece importante que tu loro «hable como un humano», el inseparable será un gran compañero en la onda pajarera.

¿Para quién son adecuados los agapornis?

Estas aves son perfectas
– para parejas y familias que quieran contemplar la suave interacción de dos pájaros enamorados;
– para personas que pasan mucho tiempo en casa y quieren un amigo emplumado leal;
– para niños (a partir de 8 años) que quieran aprender sobre cuidados y responsabilidad.

No son adecuados para personas que busquen una mascota «tranquila» o que viajen y salgan de casa a menudo.

Conclusión.

Los tortolitos inseparables son un pequeño amor vivo que se manifiesta cada día en una mirada, un gorjeo y una necesidad de cercanía. Son bellos, emotivos, leales y, al mismo tiempo, muy fáciles de cuidar. Sus vocecitas, sus colores brillantes y su actividad constante convertirán tu casa en un feliz oasis de vida. Y si sueñas con una mascota que te quiera de verdad, entonces el inseparable está hecho para ti.