Está tan calentito, mira hacia arriba con esos ojitos de cachorrito tan monos….. y ya está tumbado en la almohada. ¿Cómo puedes no dejarle? ¿Te recuerda a algo? Para algunos es la felicidad absoluta, para otros es una zona de guerra. Pero, ¿es bueno para los dos? Averigüémoslo.
Los beneficios de dormir con tu perro
El más obvio es el confort emocional. Un perro en la cama es sinónimo de calidez, sensación de seguridad y reducción del estrés. Los estudios demuestran que la presencia de una mascota puede estabilizar tu ritmo cardíaco, reducir la ansiedad e incluso ayudarte a conciliar el sueño. Además, es simplemente… agradable. Ronronea (o ronca), se acurruca a tu lado y crea una atmósfera de calma y amor incondicional.
Esto funciona especialmente bien para las personas que viven solas o tienen problemas para dormir. El perro se convierte en una especie de «calentador con alma». Y para el propio animal, también es una ventaja: se siente parte de la manada, protegido, necesitado.
Desventajas que merece la pena conocer
Pero la cama no es sólo un símbolo de cercanía. También es el lugar donde entran en contactola higiene, los hábitos de comportamiento y la salud. Y ahí empiezan los matices.
En primer lugar, hay pelo, suciedad y bacterias. Incluso el perro más limpio traerá gérmenes de su paseo, que se quedarán en tus sábanas, tu almohada e incluso tu cara, sobre todo si le gusta darte besos antes de acostarse. Y si el animal tiene problemas de piel, alergias o parásitos, ya es un riesgo no sólo para ti, sino también para él.
En segundo lugar, problemas de dominancia. Algunos perros empiezan a ver la cama como su territorio: gruñen si los mueves, o no quieren dejarla en absoluto. Esto se nota sobre todo en los perros de temperamento fuerte o en los que no han sido educados con límites claros.
Y en tercer lugar, está la calidad del sueño. Si a tu perro le gusta darse la vuelta, mover las patas mientras duerme, olisquear o levantarse por la noche para beber agua, es probable que te despiertes con él. Y luego está la cuestión de si un bozal caliente bajo tu costado merece tu dolor de cabeza matutino.
Conclusión: depende de ti
Dormir o no con un perro no es una cuestión de moralidad. Es una cuestión de comodidad, estilo de vida y respeto mutuo. Si tú te sientes cómodo, tu perro se siente cómodo y te despiertas sonriendo, puedes dormir con tu perro. Pero si la cama se ha convertido en una arena de pelos, insomnio y celos, es hora de revisar las normas.
Y si decides dormir en la misma cama que tu perro, no olvides que el aseo regular de tu perroevitará la suciedad y los gérmenes innecesarios en la cama.
El sueño debe ser reparador, tanto para ti como para tu mascota. Lo importante es que ambos os despertéis felices. 🐶💤