Descripción de la raza

La raza Cane Corso es originaria de Italia, donde sus antepasados sirvieron como combatientes en el Imperio Romano. El nombre «Corso» procede probablemente del latín «cohors«, que significa «centinela» o «protector». Estos perros eran auténticos guardianes de haciendas, rebaños y familia.

El Cane Corso pertenece al Moloso, un tipo de perro pesado con mandíbulas poderosas, pecho ancho y musculatura maciza. Tienen un cuerpo armoniosamente construido, que les permite ser a la vez gráciles e increíblemente resistentes. La altura estándar de los machos es de 64-68 cm y su peso oscila entre 45 y 50 kg. Las hembras son algo más pequeñas: 60-64 cm a la cruz y pesan de 40 a 45 kg. Sin embargo, en realidad hay representantes más macizos, que pueden superar la norma en varios kilogramos sin pérdida de calidad de la raza.

Según el estándar de la raza, el Cane Corso no se divide en subespecies oficiales, pero entre los criadores existe una división convencional en «clásico» (más cercano al tipo de trabajo) y «macizo» (con una cabeza más grande, a menudo para exposición). También hay diferencias en la forma de la cabeza: desde más cuadrada a ligeramente alargada. Sin embargo, todos forman parte de la misma raza reconocida.

Cane Corso cachorros

Un cachorro de cane corso es un adorable bulto regordete de mirada profunda y expresión siempre seria. Desde muy pequeños impresionan por su tranquilidad, observación y confianza en sí mismos. Sin embargo, es entre los 2 y los 6 meses de edad cuando se forman los rasgos de carácter que determinarán si tu perro adulto será obediente y equilibrado o revoltoso.

El Cane Corso necesita una socialización clara y constante, familiarizarse con nuevos lugares, personas y animales. De lo contrario, un alto nivel de instinto de guarda puede convertirse en una desconfianza excesiva. También es importante dar al cachorro ejercicio mental: esta raza es extremadamente intelectual.

Elegir un criador es fundamental. Al fin y al cabo, la psique del perro depende de una cría competente. Un verdadero Cane Corso no debe ser agresivo ni incontrolable: es un guardián inteligente, no un luchador rudo.

Aseo de un Cane Corso

A primera vista, puede parecer que acicalar a un Cane Corso es una mera formalidad: el pelaje es corto, no hay capas rizadas, moños ni cortes de pelo complicados. Pero es esta apariencia de «sencillez» lo que a menudo induce a error a los propietarios. El aseo de un Cane Corso es todo un complejo de procedimientos, sin los cuales el perro no parecerá bien aseado y, lo que es más importante, no se sentirá cómodo.

El pelaje de un Cane Corso es corto, denso, pegado al cuerpo, con subpelo, que es especialmente activo en los periodos de muda estacional: primavera y otoño. Y es entonces cuando los propietarios se encuentran con lo inesperado: restos de lana en grandes cantidades en la ropa, los muebles, el suelo. Para evitarlo, el acicalamiento debe incluir un peinado regular. Utiliza un cepillo de goma, un furminator o un guante con dientes de masaje, según la estación y la intensidad de la muda. El cepillado elimina el pelo muerto, pero también estimula la circulación de la piel, reduciendo el riesgo de dermatitis.

El baño de un Cane Corso no debe ser frecuente: suele bastar con una vez cada 1-2 meses o después de «aventuras» especiales en la naturaleza. Es importante utilizar champús sin tensioactivos agresivos, preferiblemente con componentes de vitamina E o avena, que no resecan la piel. Hay que prestar especial atención al secado: el pelaje, aunque corto, es denso, y la humedad que queda en la raíz puede causar irritación o incluso hongos.

Las orejas del cane corso son una zona de especial riesgo. Debido a su forma (tanto las orejas compradas como las naturales tienden a acumular cera y humedad), hay que revisarlas semanalmente y limpiarlas suavemente con lociones especiales. No hacerlo aumenta el riesgo de otitis media y mal olor.

Las garras necesitan un recorte regular, sobre todo si el perro pasa mucho tiempo en terreno blando en lugar de asfalto. Unas garras demasiado largas afectan a la marcha e incluso pueden causar dolor articular. También hay que prestar especial atención a las almohadillas de las patas: con el calor se resecan, y en invierno sufren por la sal. La lubricación regular con bálsamos naturales es un método de protección sencillo pero eficaz.

Los ojos del Cane Corso son grandes, expresivos, con lagrimeo moderado. Deben limpiarse a diario, sobre todo si se observan depósitos en las comisuras. En el cuidado de la nariz, también es importante evitar que se seque en exceso; para ello se utilizan aceites naturales o bálsamos de cera especiales.

A pesar de su aspecto poderoso, la piel del Cane Corso es sensible. Si el aseo se lleva a cabo con los medios equivocados o sin la atención adecuada, el perro puede sufrir descamación, picores, embotamiento del pelaje. Por eso vale la pena visitar periódicamente a un peluquero profesional en la peluquería, donde existen todas las condiciones para bañar a un perro de esta raza.


El Cane Corso es una raza para quienes aprecian la inteligencia, la lealtad y la verdadera grandeza. Pero esta grandeza requiere un enfoque atento y sistemático. Y para obtener el mejor resultado, no dudes en ponerte en contacto con peluquerías, donde trabajan con el Cane Corso especialistas que conocen todos los matices de esta noble raza.

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