¿Por qué necesita un perro un bozal?
El bozal no es sólo un medio de seguridad para los demás, sino también un importante elemento de educación y comodidad para el propio animal. No sólo los perros agresivos necesitan bozal, como a menudo se cree erróneamente, sino también los animales domésticos corrientes. Necesitará un bozal cuando visite al veterinario, vaya a una sesión de peluquería, coja un autobús o salga a pasear por lugares concurridos. Un bozal evita que coja accidentalmente objetos peligrosos en la calle, previene las mordeduras en situaciones de estrés y da a los dueños un mayor control sobre el comportamiento de su perro. Es importante que el bozal no cause miedo ni dolor al animal: sólo así se convertirá en un accesorio familiar y cómodo.
Tipos de bozales y sus usos
Bozal de cuero trenzado. Una opción tradicional que combina durabilidad y comodidad. Adecuado para perros de razas medianas y grandes. Gracias a los agujeros, permite una buena circulación del aire, pero no permite que el animal coja objetos.
De metal (alambre). Uno de los tipos más fiables. Se utiliza para perros grandes y razas de servicio (perros pastores, dobermans, rottweilers). Este tipo de bozal es resistente a los daños, pero puede ser más pesado y menos cómodo en tiempo frío, cuando el metal se enfría.
De plástico o silicona. Una opción ligera y cómoda para paseos y viajes. Bueno para perros que no son agresivos pero necesitan protección para no recoger la basura.
De tela (lazo). Para uso a corto plazo, por ejemplo, en la clínica o durante un corte de pelo. No está pensado para un uso prolongado, ya que restringe la respiración.
Baskerville (cesta anatómica de plástico). Uno de los tipos más modernos. Ligera, flexible, segura y permite al perro abrir la boca, beber agua o extender la lengua. Ideal para los paseos diarios.
Bozal para razas de cara corta (braquicéfalas). Especialmente diseñado para carlinos, bulldogs y shih tzus. Tiene una forma acortada con amplias aberturas para respirar libremente, ya que los modelos estándar no son adecuados para estos perros.
¿Cómo elijo el bozal adecuado para mi perro, según su tamaño y tipo?
La elección de un bozal empieza por tomar medidas. Necesitarás una cinta métrica o una cinta de centímetros. Mide la longitud del bozal desde la punta de la nariz hasta el puente nasal, la circunferencia del hocico en su punto más ancho (normalmente cerca de los ojos) y añade 1 ó 2 cm para la respiración libre.
Para perros de cara larga (collies, galgos, dobermans), son adecuados los modelos alargados estrechos.
Para razas medianas (retriever, spaniel, husky): cestas universales de cuero o plástico.
Para razas de cara corta (carlino, bulldog francés, pequinés), se necesitan modelos anatómicos especiales acortados con aberturas anchas.
Para perros ornamentales pequeños (Yorkie, Maltipoo, Chihuahua), elige versiones ultraligeras de plástico blando o nailon, que no rocen el hocico.
El bozal debe ajustarse bien, pero no debe oprimir. El perro debe tener libertad para abrir la boca y sacar la lengua. Si quedan marcas en el bozal después de un paseo, es señal de una talla incorrecta o de un material inadecuado.
Errores al elegir un bozal
Un error frecuente es fijarse sólo en el aspecto o el precio. Algunos propietarios compran modelos «para el crecimiento» o viceversa, demasiado ajustados, que pueden dificultar la respiración. Otro problema es elegir opciones de tela para largos paseos que mantengan abierta la boca del perro. Esto es peligroso, sobre todo cuando hace calor. No utilices bozales metálicos para razas pequeñas o perros con piel sensible. Y, sobre todo, nunca sustituyas el bozal por medios improvisados, pues puedes traumatizar al animal.
Cómo cuidar un bozal
El bozal debe limpiarse con regularidad. Los modelos de plástico y silicona sólo necesitan lavarse con jabón y agua tibia. Los bozales de cuero deben tratarse con productos especiales para el cuidado del cuero para evitar que se sequen. Los de metal pueden limpiarse periódicamente con un antiséptico y guardarse en un lugar seco para evitar que se oxiden. Después de cada paseo, comprueba que no queden restos de suciedad o arena: así evitarás que tu perro se irrite.
Conclusión
Al elegir un bozal, recuerda que no es un castigo, sino una señal de atención. El modelo adecuado garantizará la comodidad del perro y la tranquilidad del dueño. El bozal debe ser ligero, cómodo, seguro y ajustarse correctamente. Tu elección determinará si tu perro se sentirá tranquilo y confiado con él, así que elige sabiamente y, sobre todo, con amor por tu fiel amigo.




