Mucha gente piensa que un collar para gatos es sólo una versión más pequeña de un collar para perros. Pero en realidad hay una diferencia importante entre ambos. Un collar de gato tiene que ser más ligero, más flexible y más seguro, porque un gato es mucho más flexible que un perro, puede trepar a los árboles, saltar sobre armarios, escurrirse por grietas estrechas. Por eso, el riesgo de que un gato se enganche en una rama, la manilla de una puerta o un radiador es mucho mayor. Por eso los collares para gatos suelen tener cierres especiales desmontables que se desenganchan al tirar de ellos para evitar el estrangulamiento.
También es importante tener en cuenta que un gato no suele llevar collar las 24 horas del día, como un perro. Se trata más bien de un accesorio para situaciones concretas, y debe llevarse para el fin adecuado.
¿Por qué necesita un gato un collar?
Un collar es una herramienta de seguridad y control, sobre todo para los gatos que tienen acceso al exterior o a un balcón. Se le puede colocar una etiqueta de dirección, seguimiento o contacto, lo que aumenta enormemente las posibilidades de devolución en caso de fuga o pérdida.
También hay gatos a los que les gusta salir a pasear, y para ellos, un collar con correa (o arneses especiales) significa que pueden explorar el mundo de forma segura con su dueño. Esto se aplica a razas como bengalíes, abisinios, sabanas y orientales, animales activos e inteligentes que se acostumbran fácilmente a salir a pasear. Necesitan un collar como parte de su estilo de vida móvil.
Los collares también pueden ser antiparasitarios (collares antiparasitarios con sustancias activas), reflectantes -para gatos que salen al anochecer- o incluso electrónicos -para la interacción con puertas automáticas o comederos-.
¿Cómo elijo el collar adecuado para mi gato?
La ligereza y la seguridad son primordiales. Elige modelos de materiales ligeros y flexibles, no de cuero o metal pesado. Lo ideal es de nylon o tejido elástico. Deben tener un cierre de seguridad que se suelte en caso de sacudida.
Talla correcta. El collar debe quedar ajustado, pero no apretado. Punto de referencia: debe caber un dedo entre el cuello del gato y el collar. Ten en cuenta que los gatos son muy flexibles y pueden quitarse o morder fácilmente un collar incómodo.
Funcionalidad. Si el objetivo principal es un localizador, asegúrate de que el collar tenga una anilla metálica fiable. Si se trata de una opción para pasear, debe ser compatible con una correa y resistir las sacudidas.
Evita los cascabeles. Aunque son habituales, irritan el oído del gato y pueden provocarle ansiedad o agresividad. Si eliges uno con cascabel, elige uno que pueda quitarse.
Collares antiparasitarios: con precaución. Los principios activos pueden provocar alergias o intoxicaciones, sobre todo en los gatitos. Elige sólo los que tengan un etiquetado veterinario claro.
Régimen de prueba. Lleva el collar en casa durante un breve periodo la primera vez, aumentando gradualmente la duración. Asegúrate de que el gato no arañe, mastique ni se asuste. Si la reacción es fuerte, prueba con otro modelo o tipo.
Conclusión:
Un collar para gatos es un artículo de seguridad bien pensado. Tiene que tener buen aspecto, pero sobre todo tiene que ser seguro, cómodo y adaptado al comportamiento de tu gato. Si eliges bien el collar de tu gato, le darás una capa adicional de protección, en casa, en los paseos o cuando viaje.