Pasar tiempo al aire libre con tu perro siempre es beneficioso tanto para el dueño como para la mascota. Y una correa es un accesorio esencial para un paseo seguro y cómodo. Por eso debes enseñar a tu perro a pasear tranquilamente con correa en lugares concurridos, y a ser obediente, para que las vacaciones activas con un amigo de cuatro patas no se conviertan en un calvario para ti.

En este artículo hablaremos de por qué tu perro tira de la correa, cómo destetarlo, cuándo empezar el adiestramiento y cuánto tiempo lleva. Te aconsejamos que tengas paciencia y te familiarices con nuestros consejos.

Hay varias razones principales por las que un perro tira de la correa:

  • Arneses mal ajustados

Los accesorios son para un perro lo que la ropa para una persona. Si está incómodo con ellos, es decir, si algo en los accesorios le queda grande o pequeño, le tuerce o le roza, le oprime o le restringe el movimiento, esto afectará sin duda al estado emocional del animal. Tu amigo se pondrá nervioso, se moverá más deprisa y con más brío, arremeterá contra los demás y se irritará al contacto. Por eso, antes de salir de paseo, comprueba que la correa que tienes es de la longitud adecuada para que tu perro se mueva libremente y que el arnés se lleva cómodamente. Te recomendamos que elijas una correa de entre 3 y 5 metros de longitud y un arnés cómodo y ajustable a tu perro.

  • El perro está crónicamente estresado

La rutina diaria de tu mascota debe estar cuidadosamente pensada. Esto es especialmente cierto cuando se trata de la actividad física. El perro necesita caminar lo suficiente, hacer suficiente ejercicio, no aburrirse durante casi 24 horas en una habitación cerrada, pasear por lugares que sean nuevos para él y socializar con sus allegados. Si no se satisfacen las necesidades básicas de movilidad de una mascota, si se le prohíbe hacer muchas cosas, si no camina mucho, si no puede ir adonde quiere o saltar obstáculos, entonces tiene garantizado el estrés constante. Y tendrás problemas con su comportamiento inquieto durante los paseos al aire libre. Por eso es importante revisar la rutina diaria de tu perro e incluir todas las actividades básicas.

  • Tu perro sufre estrés situacional o una socialización inadecuada.

¿Tu perro pasea tranquilamente cuando las calles están casi desiertas, pero se vuelve incontrolable y sin correa cuando hay otras personas, perros u objetos (bicicletas, coches) a la vista? Esto suele deberse a una socialización incorrecta, o a que el perro está estresado por una situación desconocida.

Para evitarlo, empieza a presentar a tu cachorro a otros perros, otras personas, otros lugares y otras situaciones de forma oportuna y gradual. La mejor edad para ello es pronto, entre las 3 y las 10 semanas. Crea asociaciones agradables con entornos y objetos nuevos y ofrécele un entorno seguro mientras le presentas a alguien o algo nuevo.

  • El perro siente dolor, frío o calor, hambre o sed.

La incomodidad debida al dolor también puede hacer que tu perro tire de la correa. De lo contrario, simplemente no puede hacerte saber que no se encuentra bien. Para descartar la posibilidad de que tu mascota sienta dolor durante un paseo, debe someterse a revisiones médicas periódicas, que incluyan pruebas de laboratorio.

Las sensaciones desagradables debidas a necesidades básicas insatisfechas llevarán a tu amigo de cuatro patas a insinuarlo. Si tu perro tiene calor, intentará llevarte a la sombra; si tiene frío, se moverá mucho más deprisa para mantenerse caliente. El hambre le impulsará a buscar comida, y la sed le llevará a buscar el charco o abrevadero más cercano.

Lo único que tienes que hacer es prestar atención a tu animal y a sus señales.

  • Sigue moviéndote aunque el perro tire de la correa.

No debes seguir a tu perro cuando tira de la correa, pues le estás mostrando que ese comportamiento es deseable y correcto. Tienes que hacer las cosas de otra manera: cuando el perro tire de la correa, detente inmediatamente y no le des la oportunidad de seguir adelante. Poco a poco, aprenderá que tirar de la correa significa parar para él.

  • Falta de contacto entre el perro y el dueño

Un dueño cansado o estresado puede repercutir directamente en el animal. Por tanto, no te aconsejamos que salgas a pasear con tu perro si estás irritado, muy cansado y no estás emocionalmente en sintonía con sus actividades. Es muy posible que tu perro perciba tu estado de ánimo y tire de la correa para salir corriendo en otra dirección. En este caso, primero debes descansar, comer, ducharte y, cuando te hayas calmado, sacar a pasear a tu perro. Si eres completamente incapaz de controlar tus emociones, pide a tus allegados que se hagan cargo o solicita ayuda profesional: un servicio de paseo de perros. No olvides que tienes derecho a un descanso con tu mascota, sobre todo cuando no puedes hacer frente al volumen de responsabilidades de tu vida diaria.

  • Falta de adiestramiento adecuado y refuerzo positivo

Cuando se enseñan habilidades, el propietario debe explicar adecuadamente al perro de cuatro patas lo que se espera de él. Para ello se suele utilizar el refuerzo positivo. Esto se conoce como proporcionar una recompensa o reacción positiva del dueño al comportamiento deseado del animal, animándole a repetir la acción correcta en el futuro. Así que elogia a tu perro exactamente cuando haga cosas que te gusten. Por ejemplo, suéltale la correa, sigue avanzando con el animal a un ritmo tranquilo, dile «¡Sí!» o dale una golosina. Estos marcadores de comportamiento correcto mostrarán a tu perro que se está comportando de forma correcta, que le estás elogiando, y pueden motivarle en el futuro.

Así pues, una vez expuestas las principales razones por las que tu perro puede tirar de la correa, hemos pasado a ver algunas de las cosas que puedes hacer para evitarlo.

Las principales normas para evitar los tirones de correa son las siguientes.

  • Elige la correa adecuada para tu perro.

La longitud, la anchura y el grosor de la correa se eligen individualmente para cada perro y su dueño. Te recomendamos que compres sólo un mosquetón para correade alta calidad que pueda girar 360° y que se fije firmemente al collar. También evitará que la correa se enrede entre las patas del perro. El asa de la correa también debe ser cómoda para ti y no rozarte las manos.

  • No dejes que tu perro tire de la correa.

En cuanto notes cualquier tensión, devuelve inmediatamente la correa a su estado relajado con un tirón fuerte, o varios si es necesario. El perro debe entender que una correa más tensa significa incomodidad y el fin del paseo. No te compadezcas de tu perro en esta fase, porque es mejor enseñarle una vez que tener que luchar con ello el resto de su vida.

  • Elogia a tu perro y recompénsale con una golosina.

En cuanto tu perro deje de tirar de la correa y vaya más despacio, elógialo o dale una golosina. Esto ayudará a tu perro a sentirse a gusto en tu presencia. Si lo haces bien, tu perro aprenderá rápidamente esta norma.

  • Aumenta gradualmente la distancia entre tu perro y tú.

Empieza con paseos cortos en lugares tranquilos donde no haya distracciones para tu perro. Luego aumenta la duración de los paseos y la dificultad del recorrido. Asegúrate de evitar los lugares donde tu perro pueda agitarse mucho. Así evitarás que se emocione y tire de la correa por miedo, estrés o excitación.

  • Recuerda que cada perro es diferente.

Busca el enfoque que mejor funcione para tu fiel amigo. Si el problema de la tensión de la correa persiste, merece la pena ponerse en contacto con un profesional. Un profesional del comportamiento canino siempre os ofreceráa ti y a tu perro la mejor ayuda. Y después, ¡un paseo tranquilo con tu perro está garantizado!