Monitorizar la frecuencia cardiaca puede ayudarte a detectar a tiempo signos de enfermedad, sobrecarga o deshidratación. Hay muchas razones para hacerlo: en caso de enfermedades cardiovasculares o infecciosas, cuando entrenas o compites con tu perro, después de paseos activos, cuando hace calor para evitar insolaciones, o cuando hace frío, cuando el cuerpo utiliza más energía para calentarse. Incluso en casa, cuando tu mascota parezca aletargada o sobreexcitada, tomarle el pulso te ayudará a saber si hay motivo de preocupación.

¿Cómo tomar correctamente el pulso a tu perro?

Para tomar el pulso, necesitas tranquilidad y unos minutos de tiempo. Es más práctico hacerlo cuando el perro está relajado y tumbado o de pie tranquilamente. La mejor forma de tomar el pulso a un perro es en la arteria femoral, que discurre por la cara interna de la pata trasera, aproximadamente a medio camino entre la ingle y la rodilla. Coloca suavemente dos o tres dedos (pero no el pulgar, ya que tiene sus propios pulsos) en esta zona y presiona ligeramente hasta que notes latidos rítmicos.
Utiliza un cronómetro o un temporizador de tu teléfono para contar. El método más exacto consiste en contar los latidos de tu corazón durante 15 segundos, y luego multiplicar la cifra por 4 para obtener el número de latidos por minuto. La frecuencia cardiaca en reposo de un perro adulto sano suele estar entre 60 y 120 latidos por minuto, y hasta 160 en los cachorros. Si la frecuencia cardiaca es significativamente superior o inferior a lo normal, repite la medición al cabo de unos minutos y, si el resultado vuelve a desviarse, ponte en contacto con tu veterinario.
Es importante tener en cuenta que, tras el esfuerzo físico o el estrés, el pulso se acelera, por lo que las mediciones para comprobar la salud se realizan mejor en reposo, cuando el animal no está preocupado ni se mueve activamente.

Conclusión

El control regular de la frecuencia cardiaca es una forma sencilla de cuidar la salud de tu perro y notar a tiempo los cambios en su estado. Somos responsables de los que hemos domesticado, así que cuidemos del corazón de nuestras mascotas, porque nadie lo hará mejor que nosotros, los que más las queremos.