Un paseo para un perro es mucho más que «hacer sus necesidades». Durante un paseo, el perro descarga su sistema nervioso, se mueve, entrena sus músculos y articulaciones, ejercita su olfato y se familiariza con el mundo. Si el paseo se reduce constantemente a 5-10 minutos, el organismo no tiene tiempo de «desahogarse» física ni emocionalmente. El resultado son «problemas de comportamiento»: ladrar sin motivo, destrozar objetos, hiperactividad en casa, lloriqueos, dormir mal. El tiempo adecuado de paseo es una forma de conseguir que tu perro esté más tranquilo, sano y predecible.
Pautas generales: ¿por dónde empezar?
Para la mayoría de los perros adultos sanos, el punto de referencia es sencillo: alrededor de 1 ó 2 horas en total al día, divididas en 2 ó 3 paseos. Parte de este tiempo se dedica a pasear tranquilamente con la correa, mientras que la otra parte es más activa: jugar, correr, practicar órdenes, olfatear paradas. Los perros pequeños suelen disponer de tiempo suficiente debido a su ritmo rápido, pero no reduzcas este tiempo a «5 minutos alrededor de la casa» sólo porque el perro sea pequeño. Las razas activas (huskies, border collies, perros pastores, la mayoría de los terriers) suelen necesitar un tiempo más cercano al límite superior de 1,5 a 2 horas, pero en forma de varias salidas normales en lugar de una carrera agotadora. Los compañeros tranquilos pueden contentarse con paseos más cortos, pero también necesitan la oportunidad de olfatear, explorar y socializar, no sólo «salir, hacer sus necesidades y volver a casa».
Edad, salud y estación: por qué el mismo perro necesita horarios distintos.
Para los cachorros, se aplica el principio de «a menudo y corto»: varios paseos cortos son mejores que uno largo. La parte activa del paseo debe ser limitada para no sobrecargar sus articulaciones inmaduras, y el resto del tiempo puede contentarse con familiarizarse tranquilamente con el mundo. Los perros adultos suelen tolerar paseos más largos, pero la salud es un factor a tener en cuenta: si tienen sobrepeso o problemas de corazón o articulaciones, los paseos deben ser más suaves y cortos, aunque el perro «pida más». Los perros mayores se sienten mejor con 3-4 salidas de 15-20 minutos que con un único paseo largo, después del cual les cuesta levantarse. La estación del año también es importante: cuando hace calor, debes trasladar el tiempo principal de paseo a la mañana y a la tarde; cuando hace frío, debes asegurarte de que tu perro se mantiene caliente, sobre todo si es pequeño o de pelo corto. Cuando llueve o hay barro, es importante no tanto reducir los paseos al mínimo, sino pensar en lavar las patas y cuidar el pelaje, para que el dueño no tenga miedo de que su perro se «ensucie» y no reduzca los paseos porque le da pereza lavarse después.
No sólo «cuántos minutos», sino también «qué haces durante el paseo».
Dos paseos de 30 minutos pueden tener valores completamente distintos. Uno es cuando se arrastra al perro a toda velocidad, no se le permite olfatear, no juega, no socializa, y el dueño está mirando el teléfono. El otro es cuando se permite al animal detenerse, olisquear los arbustos, a veces se le dan tareas sencillas, se juega, se permite observar tranquilamente a otros perros y personas. En el segundo caso, el perro cansa tanto el cuerpo como el cerebro, y vuelve a casa relajado y satisfecho, aunque el paseo en sí no sea muy largo. Así que, si no es posible pasear durante dos horas, puedes hacer que el tiempo más corto sea más significativo: añade juegos olfativos, sesiones cortas de adiestramiento, nuevas rutas.
¿Cómo saber si tu perro da suficientes paseos?
El principal indicador es el comportamiento en casa y el estado general. Un perro que hace suficiente ejercicio descansa tranquilamente, puede tumbarse solo, no se «come el cerebro» a cada minuto, destruye objetos con menos frecuencia y no busca entretenimientos dudosos. Si el paseo no es suficiente, casi siempre verás lo contrario: excitación excesiva, ladridos desmedidos, demandas constantes de atención, hiperactividad por la noche. Si el paseo es demasiado intenso, el perro se «desinflará» rápidamente en la calle, se negará a ir más lejos, jadeará pesadamente, tardará mucho en «bajar», puede cojear o evitará salir. En estos dos extremos, la respuesta es la misma: ajusta la duración y el ritmo, adáptate al animal concreto y no estés a la altura de las «normas» de otra persona.
Conclusión
No existe una cifra universal para «cuántos minutos hay que pasear al perro» y nunca la habrá. La duración de un paseo depende de la edad de tu perro, su raza, su salud, la estación del año, sus condiciones de vida y lo que haga fuera. Pero hay una regla sencilla: tu perro debe volver a casa agradablemente cansado, satisfecho y tranquilo, no agotado ni, por el contrario, aún más excitado. Si prestas atención a sus señales y haces una evaluación honesta de tus propias capacidades, podrás encontrar una rutina de paseo que te permita sentirte a gusto y haga que tu perro se sienta realmente bien.



