¿Conoces esa situación en la que tu gato te pide comida, se retuerce alrededor de tus piernas, maúlla y te mira con ojos infelices hasta que le llenas el cuenco con algo muy sabroso? Entonces el gato olisquea a fondo la comida ofrecida, se da la vuelta y se aleja del cuenco, ofendido. Si esta situación te resulta familiar, es porque cerca vive un esponjoso Caprisulele. Y lo que es aún más interesante, ¡has participado activamente en su crianza! ¿Cómo se cría a un gato para que se coma todo lo que su dueño le pone delante? ¿Cómo se evitan las rabietas y, sobre todo, cómo se reeduca a un gato adulto acostumbrado a este tipo de comportamiento? Eso es lo que aprenderás leyendo este artículo.

Reglas para alimentar a un gato
Si has notado que el gato se ha vuelto quisquilloso, y que la comida del cuenco se tira cada vez más a menudo a la papelera, y que has probado todas las marcas de comida para complacer a tu favorito, entonces deberías empezar a solucionar este problema. Pero para solucionarlo, necesitarás mucha paciencia y esfuerzo. En primer lugar, tienes que establecer la razón por la que el gato ha empezado a rechazar la comida habitual. Muy a menudo, los dueños perciben el rechazo parcial de la comida como capricho, pero puede ser un síntoma alarmante y significar que el animal está enfermo. Antes de empezar a corregir el comportamiento, no olvides consultar al veterinario sobre la salud de tu mascota. Hay muchas enfermedades que pueden provocar una disminución del apetito, entre ellas enfermedades orales y gastrointestinales como la gastritis, la pancreatitis y la colecistitis. Para ello, la mascota debe someterse a análisis de sangre para determinar si hay alguna anomalía en su organismo.
Los gatos son animales muy limpios, por lo que la limpieza del lugar donde comen y la calidad de la comida son importantes para ellos. Debes seguir unas sencillas normas a la hora de alimentar a tu gato:
- Utiliza un cuenco especial para gatos, de cristal o porcelana, para alimentarte. Estos cuencos son fáciles de limpiar y no acumulan bacterias en sus poros, como los de plástico.
- Alimenta a tu gato con comida de alta calidad o mejor, y si le das comida natural, procura que sea fresca y de buena calidad.
- No dejes alimentos perecederos a temperatura ambiente durante mucho tiempo. Los gatos son sensibles a los olores y no comen comida en mal estado.
- No coloques las escudillas del gato cerca de la bandeja sanitaria, pues los gatos no comen donde orinan.
- Lava el cuenco del gato con detergente lavavajillas después de cada comida.
Pasemos ahora a la causa exacta del fenómeno «gato quisquilloso y gruñón». Desgraciadamente, lo causan sobre todo los dueños con su actitud ante la alimentación de su mascota. A los gatos se les da muy bien manipular. Si les dejas salirse con la suya una vez, ¡seguro que vuelven a hacerlo! Para evitar tener un gato temperamental en casa, hay que seguir ciertas normas de alimentación, que deben respetar todos los miembros de la familia.
Alimentar a un gato quisquilloso:
– Es importante respetar los horarios de las comidas. La comida debe darse estrictamente a la hora (las diferencias horarias de más o menos una hora no influyen), y también debe respetarse la dosis de comida.
– El gato debe tener un cuenco separado para el agua y otro para la comida. Es preferible no dejar comida seca a su libre disposición, para no interrumpir su apetito. El cuenco debe llenarse exactamente con la cantidad de comida que el gato pueda comer de una sentada.
– Si el gato no quiere comerse la comida, o ha comido un poco y ha dejado el resto, el cuenco debe colocarse en el frigorífico hasta la siguiente comida.
– ¡No le des golosinas! No se deben dar al gato golosinas, cucharadas de crema agria o trozos de salchicha. Sólo debe dársele comida en su cuenco y sólo a determinadas horas.
– Asegúrate de que ningún miembro de la familia alimente al gato a escondidas. Mantén toda la comida fácilmente accesible para que el gato no pueda robar nada comestible.
– No permitas que se alimente con comida que contenga sal, especias o condimentos. También debes excluir de la dieta del gato la comida de clase turista y la que contenga atún.
– Media hora antes de la comida, es buena idea jugar activamente con el gato utilizando un juguete con forma de caña de pescar.
En aproximadamente un mes, si sigues estas reglas, tu gato desarrollará un buen apetito. A partir de ahora, sabrá que por mucho que intente manipularle, no conseguirá lo que quiere. Pero sabrá que exactamente a las ocho de la mañana, su cuenco estará lleno de comida fresca y sana. Y si no se da prisa en comérselo todo enseguida, el cuenco desaparecerá y no volverá a aparecer en un tiempo.
Causas del rechazo de la comida en los gatos
Pero también puede ocurrir que un gato empiece a rechazar la comida tras un cambio en la dieta. Por ejemplo, si ha cambiado de marca de comida o ha pasado de la comida para mascotas a la comida natural. En consecuencia, el cambio a otro alimento debe hacerse gradualmente. No debes dar a tu gato un alimento en una comida y otro en la siguiente. Esto es especialmente cierto si el gato pasa de un alimento económico a uno de primera calidad.
Otro factor que puede provocar el rechazo de la comida es el estrés. El estrés en un gato puede deberse a una mudanza, a la reorganización de los muebles, a la llegada de una nueva mascota a la casa, a un nuevo miembro de la familia, a invitados, a la colocación incorrecta de los cuencos que no están en su lugar habitual o a una situación emocional tensa en la familia. Si el gato está estresado, lo primero que hay que hacer es proporcionarle un entorno tranquilo, y entonces su apetito mejorará por sí solo.
Siguiendo estas sencillas reglas para alimentar a un gato, podrás reeducar al animal, acostumbrado a manipular para conseguir sus golosinas. Podrás evitar que el gato se vuelva quisquilloso, enseñarle disciplina y ¡devolver a tu mascota su maravilloso apetito! Mostrando paciencia, amor y firmeza en tus acciones, ¡seguro que obtienes el resultado adecuado!


