Los gatos suelen pasar hasta un tercio de su tiempo lamiéndose, lo que les ayuda a mantener limpio el pelaje, refrescar el cuerpo e incluso aliviar el estrés. Pero, ¿qué debes hacer si tu mascota deja de acicalarse de repente? Es motivo de preocupación y podría ser señal de un problema.
Punto de vista médico
Cuando un gato deja de lamerse, puede ser un signo de enfermedad o un trastorno psicológico. Las causas más frecuentes son
Dolor o molestias: los gatos suelen ignorar la higiene si tienen problemas dentales, articulares o de espalda. El más mínimo movimiento puede causarles molestias.
Obesidad – el sobrepeso dificulta el acceso a determinadas zonas del cuerpo, sobre todo el lomo y la cola.
Enfermedades de la piel y el pelo – las alergias, las lesiones por hongos o los parásitos pueden hacer que un gato evite lamerse porque le causa dolor o picor.
Estrés y depresión: los cambios de entorno, las nuevas mascotas, las mudanzas o la pérdida del dueño pueden afectar al comportamiento habitual.
Si tu mascota deja de lamerse por completo, es importante que acudas al veterinario: podría ser síntoma de problemas internos graves.
Desde el punto de vista del acicalamiento
Desde un punto de vista práctico, un gato que no se acicala el pelo se convierte rápidamente en una «bola de enredos». El pelo amontonado impide que la piel respire, crea condiciones propicias para el desarrollo de infecciones e incluso puede provocar tensiones dolorosas. Ahí es donde el aci calamiento del gato viene al rescate.
El peinado regular sustituye al aseo natural y evita que se formen enredos.
El acicalamiento profesional en una peluquería no sólo pone al animal en orden, sino que también ayuda a detectar precozmente problemas de piel o pelaje.
Cuidado en un complejo: a veces los gatos necesitan un baño con champús terapéuticos, sobre todo si hay enfermedades cutáneas.
Si la causa es la salud, el acicalamiento no sustituirá al tratamiento, pero aliviará considerablemente el estado del animal, aliviará las molestias y ayudará a recuperar la calidad del pelaje.
Conclusión
Que un gato no se lama es casi siempre señal de un problema: desde dolor físico hasta estrés psicológico. Ignorar este comportamiento no es una opción. La combinación adecuada de cuidados veterinarios y acicalamiento regular puede ayudar a restaurar el confort y la belleza de tu mascota, y darte tranquilidad sobre su salud.