Todos queremos lo mejor para nuestras mascotas. Elegimos una cama con espuma viscoelástica, tejido suave y efecto ortopédico. La entregamos, la colocamos en un rincón, ponemos un juguete encima y luego… decepción. El perro volvió, dio un paseo, olfateó… y se tumbó en el frío suelo. ¿Por qué ocurre esto? Hay cinco razones por las que puede haber ocurrido:

1. Instinto natural y termorregulación

Los perros descienden de animales salvajes. Su comportamiento suele estar determinado por la fisiología más que por la comodidad. Cuando hace calor, el suelo (sobre todo las baldosas) es una forma natural de refrescarse. Ni el sillón reclinable más caro puede competir con la agradable sensación de frescor de las baldosas o el laminado.

2. El olor no es «tuyo».

Un sillón reclinable nuevo huele a embalaje, a fábrica e incluso a transporte. Para nosotros pasa desapercibido, pero para el perro es algo por lo que aullar. Los perros suelen ignorar los objetos nuevos hasta que «eligen» el olor familiar de la casa o del dueño. Por eso algunos perros sólo se acostumbran a una cama al cabo de unas semanas.

3. Incómoda – desde el punto de vista del perro

Ponemos la cama en un rincón, para que esté cómoda. Pero el perro es un guardián. Quiere ver quién camina por dónde, quién entra en la habitación y dónde están sus humanos. Si la chaise longue está lejos del centro activo de la acción, Cola simplemente la ignora. O puede trasladar su «dormitorio» más cerca de ti.

4. el sillón reclinable es demasiado blando o está demasiado suelto

No a todos los perros les gusta «hundirse». Algunas razas (sobre todo las de pelo corto o piel fina) no se sienten seguras en una superficie demasiado blanda. Si un perro no puede encontrar una posición estable, tenderá a elegir un suelo donde todo sea estable.

5. La estrategia tiene que ver con la comodidad y la libertad

A veces un perro simplemente elige un lugar. El suelo es grande, abierto y no tiene límites. En una cama, no es tan fácil extender las patas en todas direcciones o darse la vuelta sin riesgo de caerse. Es sencillo: tumbarse en el suelo es más cómodo.

He aquí cómo acostumbrar a tu perro a un nuevo sillón reclinable.

Pon algo con tu olor, como una camiseta vieja o una manta que ya le guste a tu perro. Coloca la cama donde tu perro descanse más a menudo o donde pueda ver todas las entradas y salidas para que se sienta a gusto. Puedes utilizar juguetes conocidos o darle a tu perro una golosina cada vez que se tumbe en la nueva «cama». Lo más importante es que no le fuerces. Crea una asociación con la seguridad, la comodidad y la recompensa y, con el tiempo, elegirá ese lugar para dormir.

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Por extraño que parezca, que un perro ignore una cama nueva y cara no es una expresión de ingratitud o terquedad. Es el resultado de una combinación de instinto, fisiología, comodidad y hábito. Cada perro es un individuo y su elección siempre tiene una explicación lógica (desde su punto de vista). Nuestra tarea no consiste en imponerle nuestras ideas de comodidad, sino en observarle, comprenderle y, si es necesario, guiarle con suavidad. Al fin y al cabo, el amor es la capacidad de aceptar que el sexo es a veces el mejor lugar del mundo. 😁