El invierno es un verdadero reto para los animales sin hogar, y a veces una amenaza para sus vidas. Cuando llega el invierno y el termómetro baja cada vez más, los animales sin hogar buscan activamente comida y calor. Las bajas temperaturas obligan a los animales de cuatro patas a refugiarse en entradas de coches, sótanos y áticos. Se meten bajo los parachoques de los coches, se esconden bajo los neumáticos o simplemente se tumban debajo de los coches. El frío puede provocar congelaciones en los animales. Según la organización pública UAnimals, los perros mueren de hipotermia en 15 horas, y los gatos en 6 horas. En invierno, los animales vagabundos no duermen ni comen lo suficiente, por lo que se agotan rápidamente, pierden inmunidad, se vuelven vulnerables a las enfermedades y a veces mueren de hipotermia mientras duermen.

Adopta un animal de la calle en tu casa.

Durante los gélidos días de invierno, los animales callejeros tienen que estar constantemente en movimiento para encontrar comida y un lugar acogedor donde mantenerse calientes. En esta época del año, lo mejor para estos animales es estar en un hogar cálido donde estén rodeados de cuidados y cariño. Si traes a Tails a casa, no olvides consultar a un veterinario. El médico examinará a Colas y te recomendará la mejor forma de cuidar al animal: comprarlo, vacunarlo, tratarlo contra pulgas y gusanos. Al principio, el animal desconfiará del nuevo entorno, pero una vez acostumbrado, te querrá con devoción y amor.

Pocas personas se atreverían a acoger en su casa a un perro o gato vagabundo, pero cada uno de nosotros puede ayudarles a pasar el invierno.

Un refugio acogedor

El refugio más sencillo, hecho de cajas de cartón, protegerá al animal del viento helado y las precipitaciones, pero puedes hacer uno más fiable y cálido, de tablas, contrachapado, espuma u otro material que no se moje y conserve mejor el calor. Coloca esa casa sobre un palé u otra elevación para que el frío no venga del suelo; aíslala con ropa vieja: un jersey, una bufanda o similar ayudarán a mantener caliente a Tail, sobre todo si es un animal de pelo corto, un gatito o un cachorro.

Alimenta a los animales

La comida y el agua calientes dejadas en lugares seguros darán energía al animal, y su cuerpo podrá producir más energía y mantener el equilibrio hídrico. Para evitar que el agua se congele rápidamente, añade un poco de azúcar. Es mejor utilizar un cuenco de plástico, ya que un cuenco de metal o cristal capta rápidamente la temperatura del aire y la comida que contiene se enfriará y congelará rápidamente. En el cuerpo de un animal bien alimentado, el intercambio de calor se mantiene mejor, por lo que necesita alimentos proteicos: gachas, leche, salchichas o el alimento seco más barato vertido sobre agua caliente pueden salvar la vida de una cola de cuatro patas.

El coche como fuente de calor

Los gatitos suelen esconderse bajo el capó del coche, cerca del motor caliente, para sobrevivir a una noche helada, y un perro o un gato pueden tumbarse justo debajo del coche. Así que revisa bien tu coche antes de salir, y podrías salvar la vida de un animal.

Deja que tu mascota se mantenga caliente

Deja que tu perro o gato entre en tu casa caliente, o que se caliente en el pasillo de la escalera, al menos durante un rato. En un entorno acogedor, un animal abandonado se instalará primero a dormir para calentarse y recuperar fuerzas para sobrevivir al siguiente día frío.


Familia o refugio temporal

Puedes tener al animal en tu casa temporalmente, o intentar encontrar una familia que lo acoja, lo cuide y lo quiera. Haz una foto del animal y difúndela en las redes sociales, carteles y cuéntale a tus amigos tu hirsuto hallazgo. También puedes llevar al animal a un refugio.

Ayuda a un animal

Si te encuentras con un gato o un perro que tiembla, apenas se mueve o está tumbado exhausto -se trata de hipotermia-, ayúdalo inmediatamente. Llévalo a un lugar protegido y asegúrate de que se calienta gradualmente. La congelación afecta más a menudo a las orejas, patas, cola, glándulas mamarias y genitales: la piel está enrojecida o pálida. Abrígalo y nunca frotes las partes del cuerpo congeladas. Los perros tienen más probabilidades de sufrir congelación que los gatos. Dale al animal afectado agua azucarada y tiempo para calentarse, y avisa a un veterinario o voluntario que pueda cuidar del animal.

Conclusión

Desde los primeros días del invierno, la vida de los animales sin hogar se hace mucho más difícil, aunque tengan pelaje y reservas de grasa. Los animales debilitados por el hambre y las enfermedades no tienen casi ninguna posibilidad de sobrevivir al largo frío. Aliméntalos, dales agua caliente, hazles un refugio acogedor y deja que los pinzones vagabundos se mantengan calientes dentro de casa, porque necesitan tu ayuda. Muestra piedad y empatía con los animales para mantenerlos con vida.