Que los perros entierren su comida es un hábito que sorprende a muchos dueños. Es como si las mascotas tuvieran todo lo que necesitan, pero a veces intentan esconder un hueso bajo la almohada o entierran una golosina en el jardín. ¿De dónde viene este comportamiento y por qué ha persistido incluso en los perros modernos?

Instintos ancestrales

Este hábito tiene profundas raíces en la evolución de los perros como especie. Sus antepasados salvajes -lobos, chacales y coyotes- vivían en un mundo en el que no siempre había comida disponible. Los animales que conseguían capturar una presa no podían comérsela toda inmediatamente. Para proteger los restos de otros depredadores e incluso de los miembros de su propia manada, enterraban la comida. A esto se le llama caché. De este modo, enmascaraban el olor y creaban una reserva para el futuro. Los perros modernos han conservado este comportamiento como instinto, aunque el cuenco esté siempre lleno.

La explicación científica

Desde el punto de vista de la etología (la ciencia del comportamiento animal), enterrar la comida es un ejemplo de rudimento de comportamiento. El cerebro del perro «recuerda» que esconder la comida le ayuda a sobrevivir. En experimentos, se ha observado que es más probable que los perros escondan comida de gran valor (como carne o huesos) que comida seca. Esto se explica por la neurobiología de la recompensa: el cerebro libera más dopamina cuando se obtiene un objeto de presa «más valioso», por lo que aumenta la necesidad de conservarlo. Los investigadores también explican que enterrarlo enmascara los olores, ya que la tierra y la hierba reducen la volatilidad de las moléculas aromáticas, lo que hace que el alimento sea menos visible para los competidores.

Lógica y vida cotidiana

A nivel práctico, este hábito es una forma de «asegurar» al perro casero. Los perros no piensan en supermercados o frigoríficos, sino que se guían por un sentimiento interior: «mejor lo guardo para más tarde». Éste suele ser el comportamiento de los animales que reciben golosinas en grandes cantidades: las esconden porque físicamente no pueden comérselas todas. Los cachorros pueden enterrar la comida, siguiendo el ejemplo de los adultos, aunque nunca hayan vivido en la naturaleza.

Otro aspecto es emocional. Enterrar la comida puede ser un signo de ansiedad o inseguridad: el perro «esconde» la comida porque teme que se la quiten. En las familias numerosas en las que conviven varios perros, esto ocurre con especial frecuencia. Es como quien deja dinero «para un día lluvioso», aunque tenga ingresos estables.

¿Debería preocuparme?

En la mayoría de los casos, enterrar la comida es un comportamiento perfectamente normal. No es indicativo de problemas de salud ni de un aseo deficiente. Pero si tu perro empieza a hacerlo con excesiva frecuencia, o si se pone ansioso o agresivo cuando intenta acercarse a su escondite, merece la pena consultar a un especialista en comportamiento canino.

Conclusión

Aunque los animales de compañía llevan mucho tiempo entre los humanos y no necesitan ser guardados, su comportamiento sigue llevando la impronta de las generaciones pasadas. Es una especie de recordatorio de sus orígenes y de que en cada perrito sigue viviendo un poco de vida salvaje.