A menudo hablamos de los osos como si simplemente «desconectaran» durante seis meses. Se acuestan en otoño y se despiertan en primavera, adelgazan, se estiran y vuelven al trabajo. Pero la verdad es mucho más interesante y complicada. Lo que le ocurre a un oso en invierno es uno de los mecanismos de supervivencia más singulares entre los mamíferos.

El oso no duerme como imaginamos.

Los osos no entran en la hibernación clásica como los animales más pequeños. Su estado se llama hibernación o una forma profunda de torpor. Su temperatura corporal baja sólo unos grados, su corazón late más despacio y respira menos, pero no pierde su capacidad de reaccionar ante el peligro. Si se altera la guarida, el oso puede despertarse inmediatamente, una diferencia importante respecto a la verdadera hibernación.

Cómo sobrevive el cuerpo meses sin comida, agua ni movimiento

Aquí es donde comienza el verdadero milagro. Antes de que llegue el invierno, el oso no sólo se «sacia», sino que cambia el funcionamiento de todo su organismo. La grasa no sólo se convierte en un depósito de energía, sino también en una fuente de agua, calor y nutrientes. Los productos metabólicos no se acumulan y envenenan el cuerpo, los músculos no se debilitan y los huesos no pierden densidad. Para un ser humano, guardar cama durante seis meses sería un desastre para el organismo, pero para un oso es un modo normal de supervivencia.

De hecho, pueden permanecer en cama hasta seis meses.

Sí, en las regiones septentrionales esto es posible. En Alaska, Siberia o Canadá, los osos pueden permanecer en sus madrigueras durante cinco y a veces incluso seis meses. Pero no se trata de un sueño permanente sin pausas. El oso puede cambiar de posición, despertarse durante un breve periodo y a veces incluso salir de la cueva si cambian las condiciones. En las regiones más cálidas, donde los inviernos son suaves y abunda la comida, puede que no sea necesario un periodo de sueño tan largo.

Los osos y los bebés son otra historia

Lo más interesante es que las osas hembras dan a luz a sus oseznos durante la hibernación. Los oseznos nacen diminutos e indefensos y la madre los amamanta, casi sin despertarse. Su cuerpo mantiene su propia vida y la de los oseznos al mismo tiempo, sin recibir alimentos del exterior. Es un ejemplo impresionante de lo afinado que está este sistema.

¿Por qué no duermen todos los osos de la misma manera?

En la duración de la hibernación influyen el clima, la edad, el sexo, la cantidad de grasa almacenada e incluso la experiencia del animal. Los osos más jóvenes o débiles pueden despertarse más a menudo. Los machos suelen dormir menos que las hembras. Y en los años en que hubo poca comida en otoño, la hibernación puede ser más corta e inquieta.

Conclusión

Efectivamente, los osos son capaces de pasar hasta seis meses en hibernación, pero no se trata de una «desconexión», sino de un mecanismo de supervivencia complejo y bien pensado. No es pereza ni magia, sino una profunda sabiduría biológica establecida por el Creador que les permite sobrevivir al frío, al hambre y a la falta de recursos sin destruir sus cuerpos.