¿Qué es la intolerancia alimentaria en los gatos?

La intolerancia alimentaria en los gatos es una reacción del organismo a determinados componentes de los alimentos que no está relacionada con el sistema inmunitario. Es importante distinguirla de las alergias alimentarias, en las que el sistema inmunitario percibe una proteína (normalmente de origen animal) como una amenaza y desencadena una respuesta agresiva. En el caso de la intolerancia, el problema es la digestión o asimilación de los alimentos.

El aparato digestivo del gato es bastante sensible: no está adaptado a la gran variedad de alimentos que suelen encontrarse en la comida comercial o casera. Normalmente, la digestión del gato se basa en la digestión de proteínas animales. Cualquier desviación -sobre todo la presencia de cereales, productos lácteos, soja, carne de vacuno o pollo- puede causar irregularidades, sobre todo si estos ingredientes se dan de mala calidad o en cantidades demasiado grandes.

A diferencia de las alergias, en el caso de las intolerancias no se produce un «ataque» al sistema inmunitario. En cambio, hay inflamación localizada, disfunción enzimática, disbacteriosis o alteración de la mucosa gastrointestinal. En algunos casos puede tratarse de un problema congénito, en otros puede adquirirse tras el estrés, una enfermedad o un cambio de alimentación.

Principales signos de intolerancia alimentaria

Los signos de intolerancia alimentaria en los gatos son variados y a veces inespecíficos, por lo que es importante estar atento a pequeños cambios en el comportamiento o el aspecto del animal. Los signos más frecuentes son

  • Diarrea crónica o ablandamiento ocasional de las heces. El propietario puede notar que la caja de arena del gato necesita limpiarse más a menudo y que las heces tienen un olor desagradable y agrio o una consistencia desconocida.

  • Vómitos. Los vómitos irregulares pero recurrentes después de comer, sobre todo si se ven trozos de comida, son un signo de que el tracto gastrointestinal no está haciendo frente a la situación.

  • Flatulencia, ruidos en el abdomen. Aunque los gatos no sufren gases tan a menudo como los perros, la hinchazón frecuente o los ruidos procedentes del abdomen deberían alertarte.

  • Picor o enrojecimiento de la piel. Sobre todo alrededor del hocico, las orejas y las patas. El gato puede rascarse y lamerse constantemente en el mismo sitio hasta que aparezcan calvas.

  • Inflamación crónica del oído. A menudo se diagnostica como otitis media, pero tras un análisis cuidadoso resulta que la causa es la comida.

  • Aumento de la producción de lágrimas o cambios en el pelaje. Si el pelaje se vuelve opaco, escamoso o grasiento, también puede ser señal de una reacción interna a la comida.

Por ejemplo, si un gato come el mismo alimento y 2 ó 3 horas después tiene picores o heces blandas, se trata de un patrón típico de intolerancia alimentaria. Estos síntomas no suelen desaparecer por sí solos, y si se ignoran, el problema sólo empeorará con el tiempo.

Cómo diagnosticar el problema

El aspecto más difícil del tratamiento de la intolerancia alimentaria en los gatos es lafalta de una prueba de laboratorio fiable. La mayoría de las pruebas de alergia alimentaria que ofrecen las clínicas o laboratorios sólo analizan la respuesta inmunitaria (IgE o IgG) y no la respuesta funcional del intestino. En consecuencia, en caso de intolerancia, el resultado puede ser un falso negativo y los síntomas pueden persistir.

Se considera que el método de diagnóstico más preciso es la dieta de eliminación, método recomendado por las Asociaciones Europea y Americana de Dermatología Veterinaria. Consiste en eliminar completamente de la dieta todos los ingredientes potencialmente irritantes. El veterinario prescribe una dieta monoproteica, generalmente basada en una proteína que el gato nunca ha comido (como pato, venado o insectos). Esta dieta dura de 6 a 8 semanas.

Durante este periodo, no se permiten las golosinas, los cebos ni los medicamentos con aromas. Debe controlarse todo lo que se ingiere.

La mejor herramienta paralela es un diario de alimentos y síntomas. El propietario anota la fecha, el tipo de comida, la cantidad y las reacciones (excrementos, vómitos, picores, etc.). Esto permite trazar objetivamente la relación entre la comida y los síntomas. También deben tenerse en cuenta los factores de estrés o los cambios ambientales: a veces las reacciones no están directamente relacionadas con la comida, sino con cambios hormonales o psicógenos.

Insistimos en que el diagnóstico debe ser orientado por un veterinario, sobre todo si los síntomas son graves, prolongados o sistémicos. El autotratamiento o el cambio de dieta por «ensayo y error» sólo complican la situación.

Cómo ayudar a un gato: tratamiento y prevención

Tras la dieta de eliminación, si los síntomas desaparecen, puedes pasar a la fase de provocación: introducir gradualmente un nuevo ingrediente cada 5 a 7 días. Si no hay reacción, se puede dejar el producto. Si reaparecen los síntomas, se ha identificado el alérgeno. Este enfoque permite crear una dieta segura e individualizada.

En algunos casos, los gatos no pueden tolerar la mayoría de las proteínas. En tal situación, merece la pena cambiar a alimentos hipoalergénicos o hidrolizados: se trata de alimentos dietéticos en los que las proteínas se descomponen en fragmentos tan pequeños que no provocan reacción, ni siquiera en un organismo sensible. Estos alimentos (por ejemplo, Hill’s z/d, Royal Canin Hypoallergenic) los prescribe un veterinario y se utilizan a largo plazo o como dieta básica.

Como medida preventiva, es importante :

  • Evitar los cambios frecuentes de comida.

  • No dar comida «fuera de la mesa».

  • Vigila la calidad y composición de los alimentos.

  • Mantén sana la microflora intestinal; si es necesario, añade probióticos según lo prescrito.

  • Lleva a cabo la desparasitación y las vacunas a tiempo, ya que un organismo debilitado reacciona con más fuerza a los irritantes alimentarios.

También debes prestar atenciónal estado emocional de tu gato. El estrés, las mudanzas, la presencia de nuevas mascotas o nuevas personas en casa pueden causar problemas digestivos aunque no haya cambios en la dieta. A veces es aconsejable añadir agentes calmantes o feromonas (por ejemplo, Feliway).

Conclusión:

La atención, el apoyo de un veterinario experimentado y la disciplina del propietario te ayudarán a encontrar exactamente el régimen adecuado con el que tu mascota se sentirá bien, tendrá un pelo brillante, heces sanas y sin picores innecesarios. El mejor tratamiento es la atención individual y los cuidados cariñosos.