La comunicación con los animales tiene un efecto positivo en el estado psicológico de las personas, y también ayuda a aliviar los síntomas de ciertas enfermedades. Existe incluso una terapia especial llamada terapia felina, un método de tratamiento y prevención de enfermedades humanas con ayuda de los gatos. Los científicos modernos han llegado a la conclusión de que la comunicación con los animales mejora el estado de los pacientes que padecen enfermedades cardiovasculares y también acelera la curación de las heridas. La historia del uso de animales en terapia se remonta a miles de años. Ya en la antigüedad, la gente observaba que la presencia de gatos calmaba, reducía la ansiedad y ayudaba a restablecer el equilibrio emocional. Sin embargo, la felinoterapia como rama diferenciada no empezó a desarrollarse activamente hasta mediados del siglo XX, cuando los científicos empezaron a estudiar el impacto de los animales domésticos en la salud humana. Desde entonces, este método de tratamiento ha ganado gran popularidad en todo el mundo.

En las civilizaciones antiguas, los gatos eran valorados como animales que aportaban paz y armonía. En la cultura egipcia, se les consideraba animales sagrados y se pensaba que influían en el estado emocional de una persona, así como en su salud psicológica y física. Estudios realizados en Japón revelaron que los participantes que pasaban tiempo con gatos tenían mayores niveles de satisfacción vital y sufrían menos depresión. La interacción con los animales estimulaba las emociones positivas y mejoraba las habilidades sociales.

La terapia felina tiene muchas ventajas

La terapia felina, o terapia asistida por felinos, tiene muchas ventajas y es adecuada para personas de todas las edades.

En primer lugar, los gatos son conocidos por su capacidad para reducir el estrés. Los estudios demuestran que el simple hecho de acariciar a un gato puede reducir la tensión arterial y los niveles de cortisol, la hormona del estrés. El ronroneo de un gato tiene un efecto calmante, que ayuda a los humanos a relajarse y a olvidarse de la vida cotidiana.

En segundo lugar, la terapia con gatos es especialmente útil para los niños. Comunicarse con un amigo peludo ayuda a desarrollar la inteligencia emocional y enseña a los niños a responsabilizarse de sí mismos. Los gatos pueden ser buenos amigos de los niños con necesidades especiales, ya que no requieren tanta atención como otros animales, pero proporcionan calor y apoyo.

La terapia con gatos también es importante para las personas mayores. Socializar con gatos ayuda a superar la soledad, mejora el estado de ánimo e incluso la salud física. Los gatos pueden ser compañeros maravillosos, estimulando la actividad de sus dueños y proporcionándoles apoyo emocional. Los estudios demuestran que las personas mayores con mascotas sufren menos depresión y aislamiento.

Los beneficios más importantes:

  • Reducción de los niveles de estrés y ansiedad;
  • Mejora del estado de ánimo y el bienestar;
  • Reducción del sentimiento de soledad;
  • Apoyo para afrontar la depresión y otros trastornos psicológicos.

¿Qué gatos son los más adecuados para la terapia felina?

Sin embargo, no todos los gatos son adecuados para la terapia felina. Los candidatos ideales son los animales de temperamento amable y tranquilo, que interactúan bien con las personas. A menudo, para la terapia se eligen razas famosas por su amabilidad y afecto. Por ejemplo, los bengalíes, los orejas caídas escoceses, los británicos de pelo corto o los esfinges son razas que suelen utilizarse en terapia felina por su amabilidad natural.

Beneficios para la salud de la terapia felina

La terapia felina tiene un efecto positivo en la salud física de la persona. El contacto con un gato puede aliviar los dolores de cabeza, bajar la tensión arterial, reducir los niveles de colesterol, ayudar a que las heridas cicatricen más rápidamente y reforzar el sistema inmunitario. La terapia también es muy beneficiosa para la salud mental. El contacto con un animal aumenta la secreción de «hormonas de la felicidad». Pasar tiempo con animales ayuda a combatir los problemas emocionales, y también mejora la agudeza mental. En algunas clínicas, la terapia con felinos se utiliza como complemento de las terapias tradicionales. Los pacientes que participaron en la terapia con gatos mostraron una mejora significativa de los síntomas de ansiedad y depresión.

Las sesiones de terapia felina pueden adoptar diversas formas. En general, una sesión dura entre 30 minutos y una hora. Las sesiones tienen lugar en un ambiente tranquilo y acogedor, que puede ser una habitación equipada para el animal o incluso un entorno doméstico. En primer lugar, el paciente debe conocer al gato. Esto puede hacerse acariciando al animal, jugando con él o simplemente observándolo. A lo largo del proceso, es importante crear un entorno cómodo en el que tanto el paciente como el gato puedan sentirse relajados y seguros. El terapeuta puede sugerir distintas actividades, como jugar con el gato o hacer arteterapia en presencia del animal. La interacción con el gato ayuda al paciente a relajarse y a distraerse de la vida cotidiana.

Por su accesibilidad, esta terapia es popular entre personas de todas las edades, ya que no requiere ningún equipo especial: todo lo que necesitas es un gato entrenado y un terapeuta cualificado que supervise el proceso. La cototerapia es especialmente útil para los niños que sufren trastornos psicológicos, así como para las personas mayores. Es una forma de mejorar su salud emocional y física. Si aún no has oído hablar de esta terapia, merece la pena conocerla.