El maltés tiene un pelaje como la seda: crece continuamente, se enreda con facilidad y requiere un recorte regular. Nuestros peluqueros le han dado claridad a la forma, moldeado el hocico, las patas y las zonas de higiene, dejando la longitud adecuada para una vida activa. Gracias a la cosmética profesional, el pelaje es aún más suave y adquiere un brillo natural sin apelmazarlo.
Archie es la prueba de que los clásicos pueden tener un aspecto impecable si los hacen artesanos con sentido del estilo.