Bonya es un verdadero ejemplo de cómo el acicalamiento cambia no sólo su aspecto, sino también su estado de ánimo. Su pelaje -blanco, delicado, como el malvavisco- requiere un enfoque particular: sin tirones, sin prisas, sólo suavidad y precisión.

Dimos a Bona una forma que acentuaba sus expresiones faciales, añadimos volumen donde era necesario y eliminamos todo lo superfluo, todo ello sin estrés para ella ni molestias para el dueño.

Si quieres que tu bichón se parezca a Bona, bienvenido. Convertimos el plumón en estilo.