Daisy es una belleza típica con un pelaje que parece ligero hasta que te sientas a cepillarlo. En su caso, el acicalamiento es el arte de hacerlo bien. Los peluqueros no persiguieron el «estándar ideal», sino que hicieron lo realmente necesario: mantuvieron la estructura suave, eliminaron cuidadosamente el exceso alrededor de los ojos, las patas y las zonas difíciles, dejando un tacto natural. Ahora la lana ya no estorba, pero tampoco ha perdido su encanto esponjoso.

Cuando el dueño siente el carácter, el corte de pelo deja de ser una técnica y se convierte en una conversación.