Una combinación de gracia persa y mística siamesa
El gato himalayo es una graciosa combinación de dos razas famosas: el persa y el siamés. La idea de cruzar estas razas surgió en Estados Unidos en la década de 1930. Científicos estadounidenses querían crear un gato ideal: con un pelaje persa espeso y largo y un color «punto», como el siamés. El resultado superó las expectativas. La raza fue reconocida oficialmente en 1957, y desde entonces el Himalayo ha cautivado los corazones de millones de personas.
A primera vista, el gato himalayo parece un juguete viviente: cabeza grande y redonda con nariz corta, ojos de zafiro profundo, pelaje extremadamente esponjoso y cuerpo compacto y denso. Los gatos pesan entre 4 y 6 kg, a veces más. El pelaje es espeso, suave y sedoso: llama inmediatamente la atención. El color principal es claro (blanco, crema), con tonos más oscuros en el hocico, las orejas, las patas y la cola: foca, azul, lila, chocolate, llama y otros. Éste es el color característico del punto, que los siameses transmitieron a los himalayos.
Es interesante observar que esta raza se clasifica de forma diferente en las distintas organizaciones felinológicas. En la CFA y la GCCF, el gato himalayo se considera un subtipo del gato persa; en la TICA, una raza distinta. Otros nombres son Persa Himalayo, Persa Colourpoint, Colourpoint de pelo largo y, entre los aficionados, simplemente «Himmie».

El carácter del Himalaya
El gato himalayo es tranquilo, delicado y muy apegado a las personas. Estos gatos se sienten a gusto en familias donde reinan la tranquilidad y el amor. No son excesivamente activos, pero sí juguetones en un ambiente familiar cálido. Los himalayos no molestan a sus dueños, pero siempre están ahí cuando se necesita su presencia. Se llevan bien con los niños y otros animales, pero no toleran la agitación ni el ruido.
Aseo de los gatos himalayos
Es una de las razas más difíciles de cepillar. Su lujoso pelaje requiere un cepillado diario para evitar que se hinche. Debido a la estructura braquicéfala de su hocico, los gatos himalayos suelen tener los ojos llorosos; hay que limpiárselos a diario con un pañuelo suave. Una vez al mes, hay que bañar al gato con un champú especial, sobre todo si participa en exposiciones. También debes recortarle las uñas con regularidad, limpiarle las orejas y comprobar el estado de los dientes. Todo esto forma parte del acicalamiento obligatorio, y si quieres evitar complicaciones, es mejor que acudas a una peluquería profesional.
Salud y esperanza de vida de los gatos himalayos
Como todos los animales de raza, los Himalayos tienen cierta predisposición hereditaria a las enfermedades. Las más comunes son las dificultades respiratorias debidas a una nariz aplanada, las infecciones oculares y la poliquistosis renal. Es importante realizar revisiones veterinarias periódicas y vigilar de cerca el bienestar del animal. Con los cuidados adecuados y una buena alimentación, estos gatos viven una media de 12 a 15 años, a veces más.
Los gatos himalayos no son para los que quieren un amigo activo que salte constantemente a los armarios. Son gatos planos que llenan la casa de paz y amor. Si estás dispuesto a dedicar algo de tiempo a sus cuidados diarios, obtendrás a cambio un amigo leal que puede oler el ambiente y siempre estará a tu lado.



