Por la mañana, la mano se te va sola hacia el cuenco, como siempre. Al volver a casa, esperas oír ese sonido tan familiar de las patitas detrás de la puerta. Y entonces te acuerdas de que tu mascota ya no está. Esos momentos a veces duelen más que la propia noticia de la pérdida: de repente, se convierten en parte de tu día a día.

Tu perro o tu gato siempre han estado a tu lado. Se entrelazaban con tu vida cotidiana: te despertaban por la mañana, te esperaban al volver del trabajo, te pedían que jugaras con ellos, se acurrucaban a tu lado cuando las cosas se ponían difíciles. Por eso, la muerte de tu mascota puede dejar un gran vacío en casa. ¿Cómo seguir adelante cuando incluso las cosas de siempre te recuerdan a él?

Cuando muere una mascota, la persona echa de menos tanto a la propia mascota como a la vida que compartían, que ya no volverá a repetirse. Desaparecen los pequeños rituales diarios: el paseo por la misma ruta, el pelo en tu manta favorita, los ronroneos antes de dormir. Por eso, la tristeza puede volver de repente: mientras limpias o cuando ves por la calle a un perro parecido.

A veces, las palabras de los demás hacen que el dolor sea aún mayor: «Pero si solo es un gato» o «Ya te buscarás otro». Puede que la gente no entienda lo íntima que puede llegar a ser la relación con una mascota. Pero la opinión de los demás no determina lo importante que ha sido para ti esta pérdida. No hace falta demostrar que tienes derecho a estar triste.

Qué te puede ayudar en los primeros días

Cuando te faltan fuerzas, te ayudan los pequeños pasos que puedas dar. Intenta no quedarte solo con todas las tareas de golpe: pide a alguien cercano que te acompañe o que te eche una mano con los trámites. Si no te apetece dar detalles, puedes decirlo directamente: «Ahora lo estoy pasando mal. Quédate conmigo».

Ocúpate de las necesidades básicas: comida, agua, dormir y salir un rato al aire libre. Esto no va a quitarte el dolor, pero te ayudará a sobrellevar los días en los que sea especialmente intenso. Si la hora habitual del paseo se ha convertido en la parte más dura del día, puedes quedar con alguien cercano a esa hora o dar un paseo juntos.

No hace falta que guardes enseguida el cuenco, los juguetes o la cama. Tampoco tienes que quedarte con todo si ver esas cosas te resulta insoportable por ahora. Puedes meterlas en una caja y volver a decidir qué hacer más adelante.

Si no te deja en paz el sentimiento de culpa

Tras una pérdida, suelen surgir pensamientos como: «¿Y si hubiera notado los síntomas antes?», «¿Le dimos suficiente tratamiento?». Suele ser especialmente doloroso tras una muerte repentina o una decisión difícil al final de la vida de la mascota.

Intenta separar lo que sabías entonces de lo que sabes ahora. Las decisiones se tuvieron que tomar en circunstancias concretas, a menudo bajo la presión del tiempo y de emociones intensas. Si te quedan dudas sobre la enfermedad o el tratamiento, pide al veterinario que te explique cómo se desarrollaron los hechos. Cuando los pensamientos dan vueltas en tu cabeza, a veces ayuda escribir lo que hiciste por tu mascota a lo largo de su vida: la cuidaste, la alimentaste, la protegiste, estuviste a su lado. Un solo día difícil no puede abarcar todos los años de tu cariño.

Cómo hablarle a un niño sobre la muerte de una mascota

Tu hijo puede preguntarte por la mascota una y otra vez, ponerse triste y, al cabo de unos minutos, volver a jugar. Eso no significa que le dé igual. Háblale de forma sencilla y adecuada a su edad: «Nuestro perro ha muerto. Su cuerpo ya no funciona y no va a volver». Es mejor evitar explicaciones del tipo «se ha quedado dormido» o «se ha ido», para que el niño no espere que vuelva tu mascota ni empiece a tener miedo a dormir.

Deja espacio para las preguntas y los sentimientos. Podéis recordar juntos algún momento divertido, dibujar a vuestra mascota, elegir su foto favorita o escribirle unas palabras. No prometas enseguida otra mascota como forma de «compensar» la pérdida. El niño, igual que un adulto, necesita tiempo para despedirse precisamente de este amigo.

¿Ayudará una nueva mascota?

Una nueva mascota puede traer alegría a casa, pero no sustituirá a la que has perdido. No hay un plazo concreto tras el cual «ya se pueda» volver a tener un perro o un gato. Es mejor que te preguntes si ahora tienes fuerzas y ganas de conocer a una nueva mascota con sus propios hábitos y necesidades, sin esperar que sea igual que tu anterior amigo.

Si el dolor te impide dormir, trabajar, estudiar o mantener las relaciones con tus seres queridos, acude a un psicólogo u otro profesional de la salud mental. El apoyo también es útil cuando simplemente te cuesta mucho arreglártelas por tu cuenta.

Superar la pérdida de tu mascota no significa olvidarla. Con el tiempo, junto al dolor, puede surgir la gratitud por los años que pasasteis juntos, sus hábitos graciosos y todos esos días cotidianos que compartisteis. En V.O.G DOG SALON sabemos que cada perrito es especial para su dueño. Y el recuerdo de él merece el mismo cariño con el que lo cuidaste en vida.