Muchos dueños de perros han notado momentos curiosos en los que parece que el perro no solo obedece las órdenes, sino que realmente analiza la situación. Algunos hacen de las suyas para conseguir una golosina, otros se ofenden, y otros entienden perfectamente cuándo su dueño está triste o enfadado. Y esto no es casualidad. Los perros sí que saben pensar, aunque su forma de pensar sea muy diferente a la de los humanos.

Un perro no razona con palabras, como hace una persona. Piensa a través de los olores, las asociaciones, la experiencia, la entonación y la observación. Por eso el perro puede darse cuenta de que te vas al trabajo incluso antes de que salgas de casa. Se fija en las llaves, la ropa, tus movimientos e incluso en los cambios de humor.

¿Cómo piensan exactamente los perros?

Los perros recuerdan muy bien las consecuencias de sus acciones. Si un comportamiento les ha servido de algo, lo repiten. Por eso un perro puede aprender a abrir puertas, a pedir comida con una mirada «especial» o a traer un juguete a propósito para llamar la atención.

Además, los perros tienen buena memoria emocional. Pueden recordar durante años a una persona, un lugar o incluso una experiencia desagradable. Y al revés: recuerdan muy bien el cariño, el cuidado y las mimos. Por eso, un trato brusco o el estrés constante influyen mucho en el comportamiento del animal.

También es curioso que los perros interpreten perfectamente las emociones humanas. Reaccionan ante la voz, las expresiones faciales, la postura, los movimientos y el estado de ánimo de una persona. A menudo, el perro se acerca a consolar a su dueño incluso antes de que este se haya dado cuenta de que está triste.

¿Por qué parece que el perro lo entiende todo?

Porque los perros llevan milenios viviendo junto a las personas y, literalmente, han aprendido a «leernos». Se fijan en cosas a las que las personas ni siquiera prestan atención. Por eso, a veces parece que el perro lee la mente.

Claro, un perro no piensa como una persona ni saca conclusiones filosóficas complejas. Pero está claro que no vive solo de instintos. Los perros analizan situaciones, aprenden, sacan conclusiones y se adaptan al mundo que les rodea.

Por cierto, esto se nota muy bien durante el aseo. Un peluquero con experiencia siempre se da cuenta del estado de ánimo del perro, de su miedo o nerviosismo, y encuentra el enfoque adecuado. En los salones V.O.G DOG SALON tratan a cada perrito con atención y tranquilidad, porque el bienestar emocional del perro es tan importante como su aspecto.