Se dice que los gatos tienen nueve vidas. Algunos están convencidos de que son siete, otros de que son nueve, pero los propios gatos no parecen tener intención de desvelar ese secreto. Al fin y al cabo, ¿cómo se explica si no que consigan colarse en sitios donde nadie más se atrevería a ir, saltar desde alturas increíbles, escabullirse justo delante de las narices de un perro y, un minuto después, dormir plácidamente en el sofá como si nada? Entonces, ¿cuántas vidas tiene realmente un gato?

¿De dónde viene el mito de las nueve vidas?
Esta leyenda no surgió por casualidad. Desde hace siglos, la gente observa a los gatos y se maravilla ante su increíble resistencia. Parece que siempre salen ilesos: se caen de un mueble y aterrizan de pie; detectan el peligro en una fracción de segundo, cambian de dirección al instante y esquivan lo que, para la mayoría de los demás animales, podría haber acabado en tragedia.
No es de extrañar que, ya en la Antigüedad, la gente empezara a bromear: «Este gato tiene claramente más de una vida». Incluso hay países que han desarrollado sus propias versiones de esta leyenda. Algunos hablan de siete vidas, otros de nueve. Pero lo esencial sigue siendo lo mismo: los gatos parecen tener un talento especial para sobrevivir donde otros no tendrían tanta suerte.

¿Por qué son los gatos realmente tan «invulnerables»?
En realidad, no es magia, sino que se debe a la increíble estructura de su cuerpo. Los gatos tienen una columna vertebral muy flexible, un potente sistema vestibular y el famoso reflejo de enderezamiento. Es este reflejo el que les permite girarse rápidamente en el aire durante una caída e intentar aterrizar de pie. Además, saben relajar el cuerpo durante la caída, lo que, en algunos casos, ayuda a reducir la fuerza del impacto.
Su reacción no es menos impresionante. Un gato puede detectar un peligro en un abrir y cerrar de ojos, cambiar bruscamente de dirección, colarse por una rendija estrecha o llegar a un lugar seguro de un solo salto. Precisamente por eso da la impresión de que un gato «desafía constantemente al destino».
Pero hay que tener en cuenta que los gatos no son invulnerables. Una caída desde una gran altura, un choque con un coche u otras situaciones peligrosas pueden provocarles lesiones graves. Por eso, las ventanas abiertas sin mosquiteras especiales, los balcones peligrosos y dejarlos vagar libremente cerca de las carreteras suponen una verdadera amenaza para ellos.

Entonces, ¿cuántas vidas tiene un gato?
Para responder en serio: solo una. Y precisamente por eso es tan importante protegerla.
Pero si queremos tomárnoslo a broma, a veces da la impresión de que un gato ya ha gastado al menos tres vidas: una cuando se tiró del armario, dos cuando persiguió a una mosca en el alféizar de la ventana y otra cuando decidió ver si cabía en un jarrón. Pero cada vez sale de esas aventuras como si nada, como si fuera un martes más.
Quizá el secreto no esté en las nueve vidas, sino en que la naturaleza ha hecho de los gatos unos cazadores de lo más perfectos. Son rápidos, ágiles, cautelosos e increíblemente despiertos. Precisamente por eso la leyenda de sus «nueve vidas» perdura desde hace siglos, y parece que no va a perder popularidad a corto plazo.

Conclusión
¿Tienen los gatos nueve vidas? No. Pero su increíble agilidad, sus reflejos fulgurantes y su capacidad para salir airosos de situaciones complicadas han convertido este mito en uno de los más famosos del mundo. Y aunque los gatos se parezcan de verdad a pequeños superhéroes, su única y exclusiva vida merece que la cuidemos y la protejamos.