Los gatos tienen fama de ser animales independientes, que ven a los humanos sobre todo como alguien que les da de comer y les ofrece un rinconcito acogedor en su regazo. Pero entre ellos hay auténticos «gatos de compañía»: reciben a su dueño en la puerta, lo siguen de una habitación a otra y no dudan en ir a saludar a los invitados.
Claro, el carácter no depende solo de la raza. La socialización temprana, las condiciones de vida, la actitud de la gente y la experiencia personal del animal también juegan un papel importante. Pero los gatos de ciertas razas suelen volverse especialmente cariñosos, dóciles y sociables.
1. El ragdoll
El nombre «ragdoll» significa «muñeca de trapo». Viene de la tendencia que tienen algunos gatos de esta raza a relajarse cuando los coges en brazos. Pero eso no quiere decir que puedas llevar a cualquier ragdoll como te dé la gana: incluso el gato más tranquilo necesita que lo sujetes bien y que respetes sus límites.
Los ragdolls suelen ser dóciles, tranquilos y muy apegados a las personas. Pueden esperar a su dueño junto a la puerta, seguirlo por el piso y acurrucarse a su lado, sin por ello exigir una atención constante. Es una especie de compañero muy tierno al que le encanta estar en el centro de todos los momentos en familia.
2. El Maine Coon
A menudo se llama al Maine Coon un «gigante tierno». Puede parecer un depredador del bosque, pero en casa suele comportarse como un compañero sociable y un poco torpe.
Muchos Maine Coons no se quedan en tu regazo durante horas, pero siempre intentan estar cerca de ti. Te observan cuando preparas la comida, inspeccionan las bolsas de la compra y se acurrucan junto a tu escritorio. Los ejemplares de esta raza también son conocidos por sus trinos inusuales y sus pequeños sonidos «parlantes», que no encajan del todo con su imponente tamaño.
3. El gato birmano
El gato birmano combina un aspecto suntuoso con un carácter dulce. Se le reconoce fácilmente por sus ojos azules, su pelaje claro, el hocico y la cola más oscuros, así como por sus «guantes» blancos en las patas.
Los birmanos suelen ser cariñosos, atentos y no les gusta quedarse al margen de la vida familiar. Pueden ser activos cuando les invitas a jugar, pero normalmente no convierten el piso en una pista de obstáculos las 24 horas del día. Son gatos que saben llamar la atención con delicadeza: sentándose a tu lado, rozándote con una pata o simplemente mirándote de una forma que te hará dejar a un lado todo lo que tenías pensado hacer.
4. El gato birmano
Si el gato birmano es un aristócrata tranquilo, el gato burman, por su parte, es un participante lleno de energía en todas las actividades. A pesar de la similitud de sus nombres, son dos razas diferentes. Los burmanes tienen el pelo corto, son musculosos y a menudo parecen mucho más pesados de lo que esperas cuando los coges en brazos.
Son extremadamente cariñosos con las personas, les encanta jugar y suelen conservar su curiosidad de gatito incluso de adultos. Para un birmano, una puerta cerrada no es un límite a su espacio personal, sino un enigma que hay que resolver de inmediato. Estos gatos no soportan bien la soledad prolongada, por eso necesitan contacto y actividades.
5. El esfinge
Con su piel arrugada y su mirada seria, el Sphinx puede parecer una criatura misteriosa venida de otro planeta. En realidad, suele ser un gato muy sociable, dispuesto a ver al humano como un amigo, una manta y un calentador de cama personal.
A los Sphinx les encanta el calor, se meten encantados bajo una manta y suelen dormir al lado de su dueño. Son curiosos, juguetones y pueden salir al encuentro de los invitados con entusiasmo. La falta de pelo no hace que esta raza sea fácil de cuidar: hay que limpiarles la piel para eliminar el exceso de sebo y proteger al gato del frío y de las quemaduras solares.
6. El gato siamés
El gato siamés no se conforma con vivir contigo: tiene su propia opinión sobre todo lo que haces. Y casi siempre está dispuesto a expresarla alto y claro, de forma clara y con varias entonaciones.
Estos gatos son inteligentes, activos y muy apegados a sus dueños. Les encanta jugar juntos, pueden aprender órdenes sencillas y suelen seguir a su humano favorito allá donde vaya. La amabilidad del gato siamés no siempre es discreta y delicada: si le faltas a la atención, todo el mundo en casa se enterará.
7. El gato abisinio
El gato abisinio rara vez se pasa el día quieto en el sofá. Necesita saber qué hay en la caja, adónde llevan las puertas y por qué su dueño ha abierto el armario sin él.
Los abisinios son sociables y les encanta interactuar, pero no siempre les apetece quedarse mucho rato en tu regazo. Su cariño suele manifestarse de otra forma: el gato te sigue a todas partes, participa en las tareas domésticas y te invita a jugar. Es un compañero ideal para quienes no buscan solo una almohada mullida, sino un compañero activo y de mente ágil.
¿Cómo saber si un gato es cariñoso?
Ser sociable no significa que el gato tenga que dejarse coger en brazos por todo el mundo. Un gato se dormirá en tu regazo, otro simplemente se quedará a tu lado —y ambos pueden confiar igual en esa persona.
Un parpadeo lento, una postura relajada, la cola levantada, los ronroneos y los ligeros roces con la cabeza suelen ser señales de un estado de ánimo amistoso. En cambio, si el gato agacha las orejas, da golpes bruscos con la cola, se pone tenso o intenta alejarse, es mejor posponer el encuentro.
Conclusión
Los Ragdolls, los Maine Coons, los Sphinx y las demás razas de nuestra selección son conocidos por su carácter sociable. Pero incluso dentro de una misma raza, hay tanto gatos a los que les encantan los mimos como otros más reservados.
El gato más cariñoso no tiene por qué ser el que se deja coger en brazos todo el rato. Es un animal que se siente a gusto al lado de una persona, que confía en ella y que sabe mostrar su cariño a su manera, una manera muy felina.






