Vania, una magnífica gata chinchilla, tiene un aspecto aún más majestuoso después de su acicalamiento. Su pelaje beige dorado ha sido cuidadosamente peinado y recortado, dejándolo limpio y brillante. Su hocico de ojos expresivos se ha vuelto aún más expresivo, y sus patas parecen limpias y simétricas. Tantos cuidados no sólo han realzado el noble aspecto de Vania, sino que también han hecho que su imagen sea ligera y armoniosa. Ahora es una verdadera aristócrata que impresiona por su calma y belleza.