Escandinavia le ha regalado al mundo unos perros que se valoraban sobre todo por sus habilidades. Pastoreaban el ganado, ayudaban en la caza, protegían las granjas y vivían junto a la gente, adaptándose a su estilo de vida. Por eso, detrás del atractivo aspecto de las razas escandinavas suele esconderse independencia, inteligencia y una gran capacidad de trabajo.
Te presentamos tres razas de Noruega, Suecia y Dinamarca; cada una de ellas tiene algo con lo que sorprenderte.


1. El elkhund noruego
Su pelaje gris plateado, sus orejas puntiagudas, su complexión robusta y su cola enrollada sobre el lomo hacen que el elkhund sea reconocible a primera vista. Su aspecto tiene algo de la naturaleza salvaje del norte, y su carácter se caracteriza por la valentía y la independencia.
Esta raza se utilizaba para cazar animales de caza mayor, sobre todo alces. El trabajo exigía resistencia, atención y capacidad para tomar decisiones por sí mismo. Estas características se han conservado en los perros actuales: el elkhund interactúa con gusto con las personas, pero tiene su propia opinión sobre lo que pasa a su alrededor.
Para un compañero así, un paseo es una oportunidad para explorar el mundo. Necesita movimiento, rutas interesantes y actividades que estimulen su olfato. Su denso pelaje doble también requiere cuidados, sobre todo durante la muda: cepillarlo regularmente ayuda a eliminar el subpelo muerto.


2. Valhund sueco
Al ver a un valhund, es fácil que te recuerde a un corgi: su cuerpo alargado, sus patas cortas y sus grandes orejas erguidas crean una silueta familiar. Sin embargo, estamos ante una raza sueca independiente con su propia historia. Su nombre significa «perro pastor», y precisamente ayudar con el ganado era una de las principales tareas de estos pequeños trabajadores.
El tamaño compacto del valhund puede llevar a engaño. Es un perro enérgico, atento y valiente al que le encanta participar en las actividades familiares. Es capaz de ser un compañero cariñoso y, al mismo tiempo, estar muy atento a todo lo que pasa a su alrededor. También tiene voz, y sabe cómo usarla.
El valhund necesita paseos regulares, adiestramiento y juegos en común. Que tenga las patas pequeñas no significa en absoluto que necesite poca actividad: hay que tener en cuenta el pasado de trabajo de esta raza incluso en la vida urbana.

3. El perro de granja danés-sueco
Un perro escandinavo no tiene por qué tener un pelaje espeso. Esta raza es de pelo corto, compacta, predominantemente blanca con manchas de color. Su historia está ligada a las granjas de Dinamarca y el sur de Suecia, donde se necesitaba un ayudante ágil para diversas tareas cotidianas.
Los perros de granja cazaban roedores, avisaban de la llegada de extraños y eran compañeros de la familia. Esa versatilidad se refleja en su carácter: son vivaces, atentos, aprenden rápido y les encanta interactuar con la gente.
Su pelaje corto y liso es relativamente fácil de cuidar, pero el perro necesita actividades que le mantengan ocupado. Los paseos, los juegos de búsqueda y aprender órdenes te ayudan a canalizar su energía y curiosidad.
Conclusión
Estas tres razas demuestran lo diferentes que pueden ser los perros de Escandinavia. El elkhund encarna la resistencia de un cazador, el valhund —el empuje de un pastor— y el perro de granja danés-sueco —la inteligencia de un ayudante todoterreno—. A la hora de elegir a un amigo así, vale la pena enamorarte no solo de su aspecto, sino también del estilo de vida que le permita desarrollar todo su carácter.