Qué es el hipo en los perros y por qué se produce

El hipo es una contracción involuntaria y repentina del diafragma, acompañada de un breve cierre de la glotis y un sonido característico. En los perros, este proceso es casi idéntico al humano. En el centro del mecanismo está la irritación del nervio diafragmático (nervus phrenicus), que controla los movimientos del músculo que separa la cavidad torácica de la abdominal. Cuando el nervio se excita innecesariamente, se produce el hipo.

Lo más frecuente es que se produzca hipo:

  • tras una ingesta rápida de comida (especialmente comida seca)

  • durante o después de un juego activo

  • cuando el cuerpo se enfría o la temperatura cambia bruscamente (por ejemplo, tras un sorbo de agua fría)

  • como reacción a la excitación emocional o al estrés

Curiosamente, el hipo es mucho más frecuente en los cachorros, y esto no se debe a una enfermedad, sino a la inmadurez del sistema nervioso autónomo. Como ocurre con los niños, sus reacciones nerviosas son menos estables, por lo que el diafragma puede «funcionar» incluso sin un motivo claro.

Además, según algunas observaciones veterinarias, las razas pequeñas (Toy Terriers, Chihuahuas) son más propensas al hipo debido a la mayor excitabilidad del sistema nervioso.

¿Es peligroso el hipo en los perros?

En la mayoría de los casos, el hipo en los perros es un fenómeno completamente normal y temporal, que dura unos minutos y desaparece por sí solo. Pero es importante comprender cuándo va más allá de la norma fisiológica y puede ser síntoma de una enfermedad.

Señales que no deben ignorarse

  • el hipo dura más de 30 minutos sin interrupción

  • se repite a diario o varias veces al día

  • va acompañado de tos, respiración sibilante, vómitos o letargo

  • el perro parece demasiado excitado o, por el contrario, demasiado débil después del hipo

  • el animal tiene otros síntomas de problemas gastrointestinales (diarrea, hinchazón)

En estos casos, las causas pueden ser muy diversas: desde una irritación esofágica hasta trastornos neurológicos o incluso neoplasias en el tórax que ejercen presión sobre el diafragma. Por eso no debes ignorar el hipo que se repite con regularidad o que no desaparece. Puede ser el primer signo de problemas más graves.

Qué hacer si tu perro tiene hipo: consejos prácticos

La mayoría de los casos de hipo no requieren intervención, pero los dueños pueden ayudar a su perro con suavidad y seguridad. He aquí cómo:

  • Calma al perro. Sácale de su excitación. Una voz suave, una respiración lenta a su lado y un ligero masaje en el pecho o la espalda pueden ayudar a estabilizar su ritmo respiratorio.

  • Dale unos sorbos de agua caliente. Pero no a la fuerza: ofrécesela sin forzar. El agua reduce la irritación del esófago si el hipo se debe a la deglución de aire.

  • Interrumpe el hábito de comportamiento. Por ejemplo, si tu perro tiene hipo mientras juega, haz una pausa. Si es durante una comida, considera la posibilidad de cambiar el cuenco por uno que ralentice la ingesta.

  • Calor. Después de un paseo o en una corriente de aire, dale al perro una manta o abrázalo a ti. La hipotermia suele provocar espasmos diafragmáticos.

  • Elimina el factor comida. Intenta darle raciones más pequeñas, comida remojada o dásela a mano. A veces la forma de comer es la causa principal.

  • No administres tú mismo ningún medicamento. Los fármacos antiespasmódicos o los sedantes pueden causar efectos secundarios. Utilízalos sólo según lo prescrito por tu veterinario tras un examen.

Conclusión.

Cuando un perro tiene hipo, es más a menudo una nimiedad que un síntoma de enfermedad. Sin embargo, la atención y una comprensión básica de su mecanismo te permiten distinguir a tiempo la norma de una amenaza. Y recuerda: es mejor preguntar de nuevo a un especialista que pasar por alto las cosas importantes. Si tu perro tiene hipo con frecuencia, pide cita para una consulta. Y no te preocupes antes de tiempo.