El gato Bombay es una de esas razas que no pueden confundirse con otras. Su pelaje negro intenso, sin un solo pelo claro, lustroso como la seda lacada, y sus brillantes ojos cobrizos dan la impresión de que estás ante una pequeña pantera. Pero tras su aspecto depredador se esconde un animal extremadamente apacible, social e inteligente, muy apegado a los humanos.

La raza se originó en Estados Unidos, cuando los criadores quisieron crear un gato que se pareciera a una pantera salvaje, pero que tuviera el carácter de una mascota gentil. Para ello, cruzaron un gato birmano y un American Shorthair. El resultado fue tan espectacular que los gatos Bombay se hicieron rápidamente populares entre la gente a la que le gustan los animales elegantes e inusuales.

El carácter del gato de Bombay

Ésta es una de las razas de gatos más «humanas». A los gatos Bombay no les gusta la soledad y a menudo siguen literalmente a sus dueños por la vivienda. Les gusta tumbarse a tu lado, participar en todas las tareas domésticas e incluso «hablar» en voz baja y suave. Al mismo tiempo, esta raza no es demasiado intrusiva ni agresiva.

El Bombay de pelo largo se lleva bien con los niños y otros animales, se adapta rápidamente a un entorno nuevo y adora el calor. Suelen buscar el lugar más cálido de la casa: una manta, un radiador o el regazo de su dueño.

Cuidados y características de la raza

A pesar de su aspecto lujoso, el cuidado de un gato Bombay no es difícil. Su pelaje corto apenas se desprende y no requiere un peinado constante. Basta con cepillarlo periódicamente con un cepillo suave para mantener su brillo y eliminar el pelo muerto.

Hay que prestar especial atención a la alimentación, porque a esta raza le encanta comer y puede engordar. Los gatos Bombay también necesitan mucho la comunicación y el contacto emocional. Para ellos es importante no sólo vivir en una casa, sino formar parte de una familia.

¿Por qué es tan especial el gato Bombay?

Esta raza combina sorprendentemente un aspecto salvaje y un carácter muy amable. El gato Bombay parece misterioso, elegante e incluso un poco místico, pero en casa es un miembro cariñoso de la familia al que le encanta la atención, el calor y la tranquilidad. Por eso muchos propietarios llaman a los Bombay «gatos con alma de perro»: son tan devotos de los humanos que a menudo se comportan de forma totalmente distinta a los felinos.