El pelo y la piel de los gatos tienen sus propias particularidades, por lo que los métodos que funcionan bien al cortar el pelo a los perros no siempre son adecuados para los gatos.
En V.O.G DOG SALON no hacemos cortes decorativos con maquinilla a los gatos, ya que este procedimiento no suele dar un resultado uniforme, puede causar molestias y alarga bastante el tiempo que el animal pasa en la peluquería. Para nosotros es más importante no crear una forma concreta a cualquier precio, sino elegir la opción de cuidado más segura y cómoda.
El pelaje suave de los gatos no se corta bien con el cabezal de la cortadora
El pelaje de los gatos suele ser muy suave, fino y ligero. En muchos gatos, está formado por una capa interna densa y esponjosa y pelos externos más largos, que tienen una estructura diferente y crecen en distintas direcciones.
Por eso, el cabezal no siempre puede agarrar todo el pelo de manera uniforme. Parte de los pelos se aplasta, otra parte se cuela entre los dientes, y el suave subpelo puede acumularse delante del cabezal. Como resultado, después de pasar la máquina, quedan rayas, transiciones, escalones y zonas de diferentes longitudes.
Es especialmente complicado trabajar con el accesorio si el pelaje ya tiene pequeños enredos o nudos. El accesorio no pasa libremente por ellos: el pelaje empieza a tirarse, a acumularse y a enredarse entre sus dientes. Para el gato, esto puede resultar desagradable o incluso doloroso, ya que, junto con el pelo, también se tira de la piel.
Para conseguir un resultado al menos relativamente uniforme, el peluquero tiene que pasar la máquina muchas veces por las mismas zonas, cambiar la dirección del corte y peinar el pelo constantemente. Sin embargo, incluso así, el peine no garantiza un corte preciso y de longitud uniforme por todo el cuerpo.
El accesorio no es capaz de eliminar los nudos de forma segura
Para cortar con el accesorio, el pelo tiene que estar limpio, seco y completamente peinado desde la piel hasta las puntas. Aunque por fuera el pelo parezca bien peinado, cerca de la piel puede quedar una capa interna densa, pequeños enredos o nudos ocultos.
El accesorio pasa por encima del pelaje y no puede meterse debajo de un nudo denso. Se atasca en él, se engancha en los pelos y empieza a tirar del pelaje junto con la piel. Intentar pasar varias veces la máquina por esa zona con el accesorio solo le causará más molestias al gato. Si ya no es posible desenredar o peinar los nudos con delicadeza, es más seguro recortar el pelo de forma uniforme con una maquinilla profesional dejándolo corto, que intentar dejarlo más largo con el accesorio. La cuchilla tiene que pasar por debajo del nudo, y el accesorio no puede hacerlo.
Cortar con el accesorio alarga el proceso y aumenta el estrés
La mayoría de los gatos no están preparados para quedarse quietos mucho tiempo en la mesa del peluquero. Pueden reaccionar al ruido y a la vibración de la maquinilla, así como al contacto con el vientre, las patas, las axilas, la cola y otras zonas sensibles. Cuando se corta con el accesorio, el peluquero tiene que trabajar más tiempo: pasar varias veces por cada zona, peinar el pelo entre cada pasada, corregir las irregularidades e intentar suavizar los cambios de longitud. Cuanto más dura el proceso, más difícil es para el gato mantenerse tranquilo.
Si el animal empieza a ponerse nervioso, a forcejear o a cambiar bruscamente de postura, seguir con el corte decorativo se convierte en un riesgo innecesario. Las pasadas adicionales con la maquinilla también pueden calentar la cuchilla e irritar la piel sensible, por lo que durante el trabajo hay que controlar la temperatura de la maquinilla y no pasar por una misma zona más veces de las necesarias.
En una situación así, la longitud del pelaje o la forma perfecta no deben ser más importantes que cómo se siente el gato. Un buen aseo felino debe ser lo más tranquilo y delicado posible, y durar lo menos que se pueda.


¿Cómo cuidamos a los gatos en V.O.G DOG SALON?
No cortamos el pelo de los gatos con maquinilla ni les hacemos cortes decorativos. Antes del tratamiento, el peluquero evalúa el estado del pelaje, la cantidad de subpelo, si hay nudos, la sensibilidad de la piel y cómo se porta el gato.
Si el pelaje se puede conservar, hacemos un cepillado suave: quitamos el subpelo sobrante, desenredamos los pequeños nudos y dejamos el pelaje bien arreglado. El cepillado regular ayuda a mantener el pelaje limpio, a reducir la caída del pelo y a evitar que se formen nuevos nudos.
El cuidado se puede realizar:
- con baño — si el dueño lo desea, el pelaje necesita una limpieza y el gato se porta bastante tranquilo con el agua;
- sin baño: si el dueño prefiere solo cepillarlo o si el gato se pone muy nervioso al entrar en contacto con el agua.
No bañamos al gato a toda costa. La decisión se toma teniendo en cuenta el estado del pelaje, lo que quieras tú y cómo reaccione el propio gato. La mayoría de los gatos sanos no necesitan baños frecuentes, pero, si es necesario, se puede hacer de forma segura usando productos de aseo especiales y tratándolo con mucho cuidado.
Si el pelaje está muy enredado, cubierto de nudos densos o si, tras consultarlo, el dueño opta por un corte, te hacemos un corte completo y uniforme con una maquinilla profesional, dejándolo corto. Pero solo si es necesario o por recomendación del veterinario. Es decir, no intentamos dejar los típicos 6, 9 o 12 milímetros con un accesorio, sino que eliminamos con cuidado el pelaje junto con las zonas problemáticas.
No usamos sedantes, sujeción brusca ni fijación forzada. Si el gato muestra mucho estrés y es peligroso seguir con el procedimiento, el peluquero tiene en cuenta ante todo cómo está el animal.

Solo apostamos por un aseo adecuado: sin cortes decorativos con boquilla, sin coacción innecesaria y sin procedimientos que no beneficien al animal. Nuestro objetivo es garantizarle a tu gatito un cuidado seguro, delicado y realmente necesario.