Recibir bien al animal es el primer paso, y uno muy importante, del proceso de peluquería. Es justo en ese momento, cuando os conocéis, cuando el peluquero recopila la información necesaria, evalúa el estado de tu mascota y acuerda contigo el resultado final. Una recepción apresurada puede provocar malentendidos, estrés innecesario o situaciones peligrosas durante el tratamiento.

Hacerle las preguntas adecuadas al dueño

Antes de empezar a trabajar, el peluquero debe aclarar no solo los deseos sobre el corte, sino también información importante sobre la salud y el comportamiento del animal.

Vale la pena preguntar:

  • cuándo fue la última vez que el animal fue a la peluquería;
  • cómo se porta durante el baño, el secado, con la maquinilla y al cortarle las uñas;
  • si ha intentado morder o escaparse bruscamente alguna vez;
  • si tiene zonas sensibles, dolor o miedo al contacto físico;
  • si el animal tiene alergias, enfermedades crónicas o se ha sometido a alguna operación recientemente;
  • si toma algún medicamento;
  • si ha tenido alguna vez irritaciones tras usar productos de peluquería o tras un corte de pelo muy corto.

Hay que prestar especial atención a los animales mayores y a las mascotas con problemas cardíacos, articulares, respiratorios o cutáneos. El peluquero no pone diagnósticos, pero debe conocer las posibles limitaciones para organizar bien el tratamiento.

No menos importante es acordar claramente el resultado que quieres. Lo mejor es pedirle al dueño que te enseñe un ejemplo de corte y que te explique enseguida si se puede hacer teniendo en cuenta el estado del pelaje. Si hay nudos densos, no siempre es posible mantener la longitud deseada sin que el animal sienta molestias.

Conocer tranquilamente al animal y evaluar su comportamiento

No vale coger al animal en brazos enseguida, inclinarte bruscamente sobre él ni arrastrarlo hasta la mesa de peluquería. Primero hay que darle unos minutos para que se familiarice con el local, los olores y el peluquero.

El peluquero debe fijarse en la postura del cuerpo, la cola y las orejas, la respiración, los temblores, los sonidos que emita y si intenta esconderse o alejarse. Lamerte la nariz con frecuencia, bostezar, tensar el cuerpo, quedarte inmóvil e intentar huir pueden ser señales de miedo o estrés.

Hay que tratar al animal con calma, sin movimientos bruscos ni coacción innecesaria. La inseguridad o el miedo no deben interpretarse como desobediencia. Si durante la consulta tu mascota muestra un estrés intenso, conviene hablar con el dueño sobre la posibilidad de hacer un tratamiento más breve, una visita de adaptación o posponer la cita.

En la sala de espera, es mejor evitar el contacto cercano entre animales que no se conocen. Es mejor dejar a los gatos en su transportín hasta que el profesional esté listo para atenderlos, y mantener a los perros con correa. Separar a los gatos de los perros y mantener una distancia suficiente entre ellos ayuda a reducir la tensión en un entorno desconocido.

Revisa el pelaje y acuerda el plan del tratamiento

Antes de que te vayas, el peluquero debe hacer un breve examen externo del animal. Hay que evaluar el estado del pelaje y la piel, y ver si hay nudos, suciedad, parásitos, enrojecimientos, heridas u otros cambios visibles.

Además, conviene comprobar:

  • el pelaje detrás de las orejas, en las axilas, en el vientre y debajo de la cola;
  • el estado de los ojos y la parte exterior de las orejas;
  • la longitud y el estado de las uñas;
  • las almohadillas de las patas;
  • si hay bultos o zonas doloridas;
  • cómo reacciona el animal ante un toque suave.

Si el peluquero nota enrojecimiento, lesiones en la piel, secreciones extrañas, dolor intenso o bultos, tiene que se lo enseñe al dueño antes de empezar el tratamiento. El peluquero describe lo que ve, pero no menciona ninguna posible enfermedad ni receta ningún tratamiento.

Tras la revisión, hay que acordar definitivamente el alcance del trabajo: la longitud y la forma del corte, si hay que quitar nudos, bañar al animal, cepillarlo, cortarle las uñas y otros cuidados. Tienes que tener en cuenta que el estado del pelaje o el comportamiento de la mascota pueden afectar al resultado previsto.

Es recomendable anotar todos los detalles importantes en la ficha del cliente: cómo reacciona al secador y a la maquinilla, las zonas sensibles, los productos que se han usado, el estado del pelaje y las recomendaciones para la próxima visita. Esto ayudará al peluquero a prepararse para la próxima visita y a hacer que el aseo sea cada vez más cómodo.

Una atención profesional genera confianza

Una atención adecuada es la base de un aseo seguro. El peluquero debe escuchar atentamente al dueño, familiarizarse con calma con la mascota, evaluar su estado y acordar de antemano un resultado realista.