El San Bernardo es la encarnación de la fuerza, la nobleza y la devoción sin límites al hombre. Su postura majestuosa, su mirada tranquila y su carácter amistoso hicieron legendaria a la raza mucho antes de que apareciera en las exposiciones. El origen del San Bernardo se asocia al monasterio de San Bernardo, en los Alpes suizos. Fue allí, en medio de ventisqueros y avalanchas, donde los monjes empezaron a criar perros poderosos y robustos para rescatar a los viajeros que se perdían en las montañas. Buscaban a las personas bajo la nieve, arrastrándolas sobre sus lomos, calentándolas con sus cuerpos e incluso prediciendo la proximidad de las avalanchas. El más famoso de ellos fue un perro llamado Barry, que salvó a más de 40 personas; su nombre se ha convertido en un símbolo de heroísmo en todo el mundo.

Un macho adulto de San Bernardo puede pesar entre 70 y 90 kg y alcanzar una altura de más de 70 cm a la cruz. Hay dos tipos de raza: de pelo corto (pelo liso) y de pelo largo. Ambos tipos tienen una cabeza maciza con un pliegue característico sobre los ojos, un hocico ancho con una máscara oscura, ojos profundos y sabios y orejas que caen sobre las mejillas. El paso del San Bernardo es seguro, un poco pesado, pero grácil, y el perro siempre da una impresión de fuerza tranquila.

A pesar de su formidable tamaño, el temperamento del San Bernardo es sorprendentemente apacible. Es una de las razas más tranquilas, equilibradas y apacibles. Los San Bernardos son muy pacientes con los niños, no son propensos a la agresividad, se adaptan fácilmente al ritmo de la vida familiar, no necesitan atención constante, pero siempre están dispuestos a proteger. Es difícil hacerles enfadar, pero son sensibles a la entonación, siempre se concentran en su dueño y les afectan profundamente las peleas o los gritos. No ladran en vano, sino que inspiran respeto y calma con su aspecto. Sin embargo, es importante recordar que, debido a su gran tamaño, sus fuertes patas y su peso, los San Bernardos necesitan una socialización temprana y un adiestramiento básico para no crear dificultades en la vida cotidiana.

Es un perro que no perseguirá una pelota todo el tiempo ni necesitará paseos activos como un husky o un border collie. Son ideales para un estilo de vida moderado, pero no son adecuados para pisos estrechos sin espacio suficiente. Los San Bernardos son como gentiles gigantes de película, siempre ahí, siempre tranquilos, siempre más comprensivos de lo que parecen.

Características de la dieta del San Bernardo

El gran tamaño y el rápido crecimiento son a la vez motivo de orgullo y un gran reto cuando se trata de alimentar a un San Bernardo. Una mala alimentación puede estropear el aspecto del perro y provocar graves problemas de salud, sobre todo en las articulaciones, el corazón y el peso. Por eso, alimentar a un San Bernardo requiere un seguimiento cuidadoso, una dieta precisa y una comprensión de las necesidades del organismo en las distintas etapas de la vida.

Cachorros de San Bernardo

El organismo de esta raza trabaja a pleno rendimiento durante los primeros meses de vida. Hasta los 6 meses, los cachorros se alimentan de 3 a 4 veces al día. Después de los 6 meses, se les alimenta 2 veces al día. Durante el periodo de crecimiento activo, es importante no sobrealimentar al cachorro: la sobrealimentación puede someter a los huesos y articulaciones, aún frágiles, a una tensión excesiva. La ración media debe representar del 7 al 8% del peso corporal del cachorro al día, repartida en varias comidas. Por ejemplo, un cachorro de tres meses y 15 kg de peso debe recibir alrededor de 1,2 kg de comida al día, repartidos en 3-4 comidas.

La comida debe ser rica en proteínas (ternera, pavo, pollo), con la adición de cereales (trigo sarraceno, arroz), verduras (zanahorias, calabacines, calabaza) y fuentes de calcio. Todo debe ser fácil de digerir, equilibrado y no excesivamente graso. También es muy importante añadir complejos de glucosamina y condroitina para formar articulaciones sanas.

San Bernardo adulto

Después de un año, los San Bernardos se alimentan dos veces al día. Las necesidades diarias de alimento de un perro adulto dependen de su peso, actividad física, edad y características individuales. Por término medio, un San Bernardo adulto de 80 kg necesita entre 1,5 y 2 kg de comida al día. Si es comida comercial, son de 600 a 800 g de comida seca superpremium de alta calidad o comida holística (marcada para razas gigantes). Si le das comida natural, es importante mantener la siguiente proporción:
60% de carne, 20% de cereales, 20% de verduras, + suplementos. Los despojos hervidos, los huevos y el pescado (sin espinas) están permitidos una o dos veces por semana.

Los complejos vitamínicos para las articulaciones son esenciales, sobre todo si el perro tiene sobrepeso o lleva un estilo de vida sedentario. Deben administrarse regularmente suplementos de vitamina D3 y E, así como glucosamina, condroitina y MSM, para reducir el riesgo de displasia y artrosis, frecuentes en esta raza.

Vigila también el régimen de bebida: los San Bernardo deben tener siempre acceso a agua fresca y fresca, sobre todo en verano: los perros grandes son más propensos a la deshidratación.

Aseo de tu San Bernardo

Muchos propietarios subestiman la necesidad de acicalarlo, creyendo que se trata de un perro «natural» que no requiere visitas frecuentes a la peluquería. Esto es un error. Tanto los San Bernardos de pelo corto como los de pelo largo necesitan un cuidado sistemático y profesional; de lo contrario, en lugar de un lujoso pelaje, obtendrás una manta enmarañada y maloliente con problemas cutáneos debajo.

Cuidado del pelaje

Los San Bernardos tienen un pelaje denso y áspero, con abundante subpelo. Mudan mucho dos veces al año, durante las cuales hay que peinarlos todos los días, pues de lo contrario el pelo volará por la casa y provocará picores. El tipo de pelo largo es más difícil de cuidar: su pelaje es largo y ondulado, y su subpelo es suave. Puede enredarse fácilmente, sobre todo en la zona de detrás de las orejas, en los «pantalones», la cola y el pecho. Si no lo cepillas 2-3 veces por semana, al cabo de un mes tendrás un pelaje que no se puede peinar, sólo esquilado.

¿Puedo y debo esquilar a mi San Bernardo?

Sí, pero de forma correcta. Está terminantemente prohibido rapar completamente al San Bernardo. Su pelaje le protege del sol, el frío, el viento y los insectos. El afeitado completo altera la termorregulación, provoca estrés y, en algunos casos, el pelaje no vuelve a crecer correctamente (sobre todo a partir de los 6 años).
El aseo higiénico del San Bernardo es aceptable: acortar el pelaje de las patas, cortar los nudos, nivelar cuidadosamente la línea abdominal y limpiar la zona bajo la cola. En verano, puedes acortar ligeramente el pelo largo de 1 a 2 cm, pero sólo con tijeras o maquinilla provista de una boquilla especial, sin alterar el subpelo.

Problemas sin acicalamiento

Un San Bernardo que no ha visto un cepillo en mucho tiempo no huele a «perro», sino a húmedo y podrido. Los enredos bloquean la circulación de aire a la piel, provocando dermatitis del pañal, hongos, inflamación y acumulación de suciedad y heces bajo la cola. La dermatitis bacteriana suele desarrollarse donde el pelaje entra en contacto con la piel (ingle, bajo el pecho, abdomen). Otro problema es el sobrecalentamiento en verano. Sin un peinado regular, el subpelo crea una «capa de pelo», y el perro literalmente «se quema» por dentro.

Baño del San Bernardo

Los San Bernardos no deben bañarse más de una vez cada mes o mes y medio, o después de que se ensucien mucho. Los champús normales no son adecuados: necesitas productos especiales para razas de pelo largo o sensibles, preferiblemente con efecto antiséptico o calmante. Es importante aclarar bien el producto, ya que los residuos pueden provocar picores. El pelaje debe secarse con secador: el secado natural en esos volúmenes provoca olores desagradables, problemas cutáneos y la formación de enredos al cabo de un día.

Ojos y orejas

Los San Bernardos suelen tener un rasgo anatómico peculiar: párpados salientes que «lloran». No se trata de una patología, pero requiere cuidados. Las lágrimas que fluyen hacia abajo forman marcas marrones que causan irritación con el tiempo. Es esencial limpiarlos a diario con toallas especiales o algodón humedecido con clorhexidina o loción ocular. Las orejas son grandes, cerradas y poco ventiladas. Hay que revisarlos cada semana y limpiarlos al menos una vez cada 2 semanas, e incluso más a menudo si son propensos a la otitis media.

Higiene de garras y patas

Debido a su peso, los San Bernardos no siempre se comen las uñas de forma natural. Esto es especialmente cierto en el quinto dedo, que no toca el suelo. Las uñas demasiado largas afectan a la postura, provocando dolor en las patas e incluso problemas de espalda. Las uñas deben cortarse cada 3 ó 4 semanas. La suciedad se acumula en las almohadillas interdigitales y debe eliminarse con regularidad.

Qué hace un peluquero en una peluquería
Acicalar a un San Bernardo en un salón profesional es un procedimiento complejo:

  • peinado con sprays antidesenredantes

  • lavado profundo en dos fases (champú + mascarilla/bálsamo)

  • secado a fondo con agentes hidrófugos

  • limpieza de orejas y ojos, recorte de garras

  • Tratamiento de la zona higiénica y peinado del pelaje

La salud del San Bernardo: movimiento, equilibrio y responsabilidad para el corazón

El propietario de un San Bernardo necesita cuidados diarios, atención física y una estrategia para la longevidad.

El error más común que cometen los propietarios es asociar la sobrealimentación con una actividad insuficiente. Sí, el San Bernardo no es un corredor hiperactivo como el husky, pero eso no es motivo para dejarlo en casa en el sofá. Sin movimiento regular, ni siquiera la comida de mejor calidad salvará a un perro de laobesidad, que es un camino directo hacia la insuficiencia cardiaca, los problemas hepáticos y el dolor articular. Y no lo olvides: el corazón del San Bernardo es grande, pero no omnipotente.

Los paseos deben ser diarios y largos. No rápidos, ni angustiosos, sino seguros y tranquilos: con exploración, olfateo, movimiento. Sin esto, incluso el perro más amigable se vuelve ansioso, letárgico y empieza a «desvanecerse».

Los riesgos fisiológicos de esta raza incluyen la displasia articular de cadera y codo, por lo que es importante prevenir el sobrepeso durante el crecimiento y en la edad adulta. Otro enemigo es la torsión gástrica, una enfermedad mortal en la que el estómago se retuerce. Ocurre con más frecuencia tras comer en exceso y realizar actividad física justo después de una comida. Debes alimentar a tu hijo con calma, dos veces al día, y no dejar que salga corriendo inmediatamente después.

Con la edad, los San Bernardo pueden sufrir cardiomiopatía, artritis y fatiga crónica. Pero la causa principal de esta enfermedad no es la raza en sí, sino el cuidado irresponsable. La alimentación no debe ser copiosa, sino considerada. Los paseos no son para el espectáculo, sino para la salud. El aseo no es por cosmética, sino por prevención de enfermedades.

Conclusión.

Un San Bernardo no necesita un sofá caro: es como una almohada grande y suave. No necesita órdenes en voz alta: entiende con los ojos. Pero sí necesita tu paciencia, espacio, movimiento y atención diaria. Es un perro que no te dirá cuándo le duele algo, pero siempre sentirá cuándo te duele a ti.