En una casa donde viven tanto un perro como un gato, este tipo de situaciones se dan muy a menudo. Acabas de poner comida en el cuenco del perro, y el gato se lanza enseguida hacia su cuenco y empieza a comer con tanto apetito que parece que su propia comida no le interesa para nada. Y, sin embargo, el perro puede ser tan bueno que ni siquiera intenta defender su comida. Pero, ¿es seguro para el gato? ¿Y deberías dejar que se coma la comida del perro?

¿Por qué le gusta tanto al gato la comida para perros?
Para muchos gatos, el cuenco de otro animal les parece más interesante que el suyo. Les atrae un olor desconocido, un sabor diferente o incluso simplemente el hecho de que la comida la haya comido otro animal. Por curiosidad y por instinto de cazador, un gato puede acercarse a menudo a ver qué hay en el cuenco del perro, aunque no tenga nada de hambre.
Esto pasa sobre todo cuando el perro come despacio y no le molesta que el gato le quite un poco de su comida. Así que puede convertirse en un hábito, y el gato acabará prefiriendo la comida para perros.
¿Puede un gato comer comida para perros?
Si un gato se come por accidente unas cuantas croquetas de perro, normalmente no pasará nada grave. Eso sí, no debes dárselas de forma habitual.
De hecho, los gatos son carnívoros estrictos. Su organismo necesita más proteínas, grasas y ciertos nutrientes, sobre todo taurina, que es esencial para la salud del corazón, los ojos y el sistema nervioso. La comida para perros está pensada para satisfacer las necesidades de los perros; por lo tanto, su composición no le aporta a tu gato todo lo que necesita.
Si un gato solo come comida para perros de forma habitual, a la larga puede provocar carencias de nutrientes esenciales y afectar a su salud.


¿Cómo evitar que tu gato coma del cuenco del perro?
Lo mejor es darles de comer por separado. Si puedes, pon sus comederos en habitaciones diferentes o dales de comer a horas distintas. Para el gato, puedes usar un comedero elevado fuera del alcance del perro o, al revés, guardar el comedero del perro justo después de la comida.
Asegúrate también de que a tu gato le guste de verdad su propia comida y de que reciba una cantidad suficiente según su edad y su nivel de actividad. A veces, el problema no es que le guste la comida del perro, sino que su propia dieta le parece menos apetecible.
Conclusión
Comer unas cuantas croquetas de perro de vez en cuando no suele suponer ningún peligro para tu gato. Pero no debes convertirlo en parte de su alimentación diaria. Cada especie animal tiene sus propias necesidades nutricionales, así que lo mejor es alimentar a tu gato con pienso de calidad para gatos y a tu perro con pienso especialmente diseñado para él.

