El verano es sinónimo de calor, polvo, muda intensa, ventanas abiertas y más tiempo al aire libre. Por eso, a muchos dueños les surge una pregunta lógica: ¿hay que bañar al gato más a menudo en verano?

En realidad, un gato doméstico sano no necesita baños frecuentes solo porque haya subido la temperatura fuera. Los gatos son, por naturaleza, animales muy aseados y se encargan ellos mismos de gran parte del cuidado de su pelaje. Por eso, lo que más cuenta no es la estación del año, sino el estado real del pelaje, la piel y el estilo de vida de tu mascota.

En verano es mucho más importante cepillar al gato con regularidad, vigilar que su pelaje esté limpio y asegurarte de que tenga acceso a agua fresca y a un lugar fresco donde descansar.

¿Con qué frecuencia hay que bañar a un gato en verano?

No hay un calendario universal de baños para todos los gatos. A un gato doméstico de pelo corto que no sale a la calle, que se cuida bien y no tiene problemas de piel, solo hay que bañarlo cuando sea necesario. En algunos casos, puede que ni siquiera haga falta un baño completo en toda la temporada de verano.

Si el gato sale a la calle, la frecuencia del aseo depende de lo sucio que esté. El polvo o la suciedad leve no siempre requieren un baño completo; a veces basta con cepillarlo, limpiarle las patas o limpiar solo la zona sucia.

Los gatos de pelo largo necesitan más atención. En verano pueden mudar el pelo de forma intensa, y el pelo muerto se acumula y se enreda más rápido. Pero incluso en este caso, lo principal debería ser cepillarlos regularmente, no bañarlos todo el tiempo.

Los gatos mayores y poco activos necesitan cuidados especiales. Con la edad, al animal le puede costar más llegar a ciertas partes del cuerpo, por lo que el pelo se vuelve graso, descuidado o empieza a formarse nudos. Un gato así puede necesitar la ayuda de su dueño o de un peluquero canino profesional.

Los gatos sin pelo son un caso aparte. Debido a las características de su piel, a menudo necesitan una limpieza más regular, pero la frecuencia de los baños debe adaptarse a cada caso.

Así que la regla principal es sencilla: en verano no hay que bañar al gato más a menudo, sino solo cuando realmente sea necesario.

¿Cuándo es realmente necesario bañar a los gatos?

Hay situaciones en las que no conviene posponer el baño.

En primer lugar, cuando el pelaje está muy sucio. Si el gato se ha manchado de tierra, de alguna sustancia grasa o de algo pegajoso que no puede quitarse por sí mismo de forma segura, hay que limpiarle el pelaje. Hay que tener especial cuidado si ha entrado en contacto con alguna sustancia potencialmente peligrosa. El gato intentará lamerse sin falta y, al hacerlo, podría tragarse la suciedad. En una situación así, es importante limpiarle el pelaje rápidamente y, si hace falta, acudir al veterinario.

También puede ser necesario bañar a los gatos que ya no se cuidan bien por su edad, por tener sobrepeso o por tener movilidad reducida. Sin embargo, que el pelaje se vea de repente descuidado no siempre significa que simplemente haya que bañar al gato más a menudo. Si antes el animal se lamía mucho y ahora ha dejado de cuidarse, puede ser motivo para prestar atención a su estado de salud. Del mismo modo, no vale la pena intentar solucionar con baños frecuentes el picor, la caspa intensa, el enrojecimiento, las calvas o el lamido excesivo. Primero hay que averiguar cuál es la causa del problema.

¿Cómo bañar bien a un gato en verano?

Ni siquiera en el día más caluroso hay que bañar al gato en agua fría. El agua debe estar agradablemente tibia, sin cambios bruscos de temperatura.

Antes del baño, es recomendable cepillarle bien el pelaje, sobre todo si el gato es de pelo largo o está en plena muda. Esto ayudará a eliminar parte del subpelo muerto y hará que el baño sea más eficaz.

Para el baño, solo debes usar productos de aseo específicos para gatos. El champú para personas, ni siquiera el infantil, no es adecuado para el cuidado habitual de la piel de un gato. Tampoco debes usar productos medicinales por tu cuenta sin las indicaciones adecuadas.

Durante el baño, es importante:

  • evitar que el agua y el champú le entren en los ojos y las orejas;
  • aclarar bien el producto;
  • utilizar una superficie antideslizante;
  • actuar con calma y sin movimientos bruscos;
  • secar bien el pelaje después del baño.

También es importante tener en cuenta el carácter del propio gato. Si el animal le tiene pánico al agua, se defiende con fuerza y sufre mucho estrés, no vale la pena darle baños frecuentes solo para «refrescarlo» en verano.

El baño debe ser beneficioso, no convertirse en una prueba para el gato y su dueño.

Conclusión

Es importante recordar que el aseo de un gato no se limita solo al baño. Un cuidado completo puede incluir el cepillado, la eliminación del subpelo muerto, desenredar el pelaje, el cuidado de las uñas y la limpieza de zonas específicas.

Por eso, en verano no hace falta intentar resolver todos los problemas de cuidado bañándolo más a menudo.

Para la mayoría de los gatos sanos, bañarlos cuando sea necesario, cepillarlos regularmente y vigilar de cerca el estado de la piel y el pelaje es la mejor fórmula para el cuidado en verano.

El calor, por sí solo, no es motivo para bañar más a menudo a tu gato. Es mucho más importante asegurarte de que tu mascota esté cómoda, tenga agua limpia, un lugar fresco para descansar y reciba los cuidados adecuados según su tipo de pelaje y su estilo de vida.

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