El resultado del aseo no solo depende del trabajo del peluquero. Para que el pelaje se mantenga limpio, la piel esté sana y la próxima visita sea más agradable, es importante que cuides bien a tu mascota en casa.
Deja que tu mascota descanse después del tratamiento
Al volver del salón, tu perro o gato puede estar cansado, menos activo o buscar un lugar tranquilo. El aseo implica nuevos olores, sonidos, secado, cepillado y pasar mucho tiempo fuera de casa, así que es mejor dejar que tu mascota descanse sin juegos activos ni procedimientos innecesarios.
El primer día no hace falta volver a bañar a tu mascota, cepillarle el pelaje en exceso ni aplicarle productos cosméticos en la piel sin que te lo recomiende el peluquero canino o el veterinario. Después de un corte de pelo corto o de quitar nudos densos, la piel puede estar más sensible, así que es mejor evitar la fricción fuerte, estar mucho tiempo bajo el sol directo y el enfriamiento excesivo.
Si la mascota está un poco cansada, pero poco a poco vuelve a su comportamiento habitual, basta con vigilarla. Sin embargo, no debes ignorar un enrojecimiento intenso, hinchazón, dolor, heridas, rascado constante o lamido excesivo de una zona concreta. En ese caso, avisa al salón y, si hace falta, acude al veterinario. La irritación de la piel debajo de los nudos apretados también requiere una evaluación veterinaria.

Cepilla el pelaje con regularidad con los utensilios adecuados
Cepillarlo en casa ayuda a eliminar los pelos muertos, controlar la muda y evitar que se vuelvan a formar nudos. Sin embargo, un solo cepillo no sirve para todos los animales: hay que elegir el cepillo según la longitud, la densidad y la estructura del pelaje. Para el pelaje largo, rizado, corto y de doble capa se usan diferentes tipos de cepillos, peines y rastrillos.
Hay que peinar con especial cuidado las zonas donde el pelaje se roza constantemente o se enreda con facilidad:
- detrás de las orejas;
- en las axilas;
- en el pecho y el vientre;
- debajo del collar, el arnés o la ropa;
- en las patas y la cola.
Es importante peinar el pelaje no solo por encima, sino también revisar con un peine metálico si hay nudos más cerca de la piel. Los nudos suelen formarse justo detrás de las orejas y debajo de las patas, y un cuidado regular te ayuda a detectarlos a tiempo.
La frecuencia con la que debes cepillarlo te la debe recomendar el peluquero canino, teniendo en cuenta el tipo de pelo. A algunas mascotas les basta con unas cuantas sesiones a la semana, mientras que el pelo largo, sedoso o rizado puede necesitar cuidados diarios.

Báñale bien a tu mascota y planifica la próxima visita
Puedes bañar a tu perro o gato entre sesiones profesionales si es realmente necesario y no va en contra de las recomendaciones del peluquero o del veterinario. Antes del baño, hay que peinar bien el pelaje: el agua puede hacer que los nudos que ya hay se vuelvan aún más densos y difíciles de quitar.
Para el baño, solo debes usar productos de aseo específicos para tu mascota. Los champús para personas tienen una composición y un nivel de acidez diferentes, por lo que pueden alterar la barrera protectora natural de la piel y provocar sequedad e irritación.
La frecuencia del cuidado profesional depende de la raza, el tipo de pelaje, la longitud del corte, la tendencia a los nudos y la calidad del cepillado que le hagas en casa. No vale la pena esperar a que el pelaje crezca demasiado o se enrede por completo. Es mejor acordar con el peluquero una fecha aproximada para la próxima visita justo después de la sesión.


En V.O.G DOG ACADEMY enseñamos a dar a los dueños recomendaciones concretas y claras. Al fin y al cabo, el aseo profesional y el cuidado adecuado en casa deben ir de la mano.