Un perro con seis dedos en cada pata, un sabueso japonés con rayas de tigre y un resistente perro de tiro del que casi nadie ha oído hablar fuera de su país de origen. El mundo de los perros es mucho más variado de lo que parece cuando das un paseo por el parque de la ciudad.

Algunas razas se han mantenido en regiones aisladas durante siglos. Otras han perdido su función tradicional y se encuentran al borde de la extinción. Hoy en día, las conservan personas para las que el carácter, la historia y las cualidades únicas de estos animales son importantes.

Hemos recopilado diez razas raras de distintos rincones del mundo. Esta es una selección para que las conozcas: no hay un ranking mundial exacto por número de ejemplares, y una raza que sea rara fuera de su país puede ser muy conocida en su tierra natal.

1. Lundehund noruego — Noruega

Imagina un perro pequeño cuyo cuerpo está adaptado para moverse por escarpados acantilados marinos. Cada pata del lundehund tiene al menos seis dedos funcionales, y sus hombros extremadamente ágiles y su cuello flexible le ayudan a superar los tramos más difíciles. Incluso las orejas pueden plegarse para proteger los conductos auditivos.

Estas características están relacionadas con su antiguo trabajo: la caza de los frailecillos atlánticos, que anidan en las islas noruegas. El perro tenía que llegar a lugares donde al ser humano le costaba incluso asomarse.

En el pasado, la raza estuvo a punto de desaparecer. Su historia demuestra lo vulnerables que pueden ser los perros cuya existencia ha dependido durante siglos de una sola actividad. Hoy en día, el lundehund sigue siendo una de las razas más raras y sorprendentes del mundo.

2. Otterhound — Reino Unido

Con su cabeza peluda, sus orejas largas y su aspecto de aventurero de buen rollo, el otterhound es fácil de recordar. Detrás de este aspecto se esconde un sabueso fuerte con un olfato magnífico, un pelaje denso y áspero, y membranas entre los dedos que le ayudan a nadar.

Esta raza se utilizaba para cazar nutrias. El otterhound podía trabajar tanto en tierra como en el agua, siguiendo el rastro con tenacidad. Cuando se prohibió esta caza en Gran Bretaña, la raza perdió su función principal y su futuro quedó en peligro.

Incluso hoy en día, el otterhound sigue siendo muy escaso. El club de la raza en Estados Unidos dice que hay menos de 800 ejemplares en todo el mundo. Así que encontrarte con este nadador peludo es algo realmente raro.

3. Stabihund — Países Bajos

El Stabihund es originario de Frisia, una región del norte de los Países Bajos. Su aspecto no tiene nada de exótico: ojos expresivos, orejas caídas, un cuerpo armonioso y, casi siempre, pelaje blanco y negro. Sin embargo, detrás de esta imagen tan familiar se esconde una raza local con carácter propio. El Stabihun era un ayudante todoterreno: trabajaba en la caza, encontraba y traía la presa, y se sentía muy a gusto en el agua. Se le valoraba por su capacidad para realizar diversas tareas y colaborar con el ser humano.

Se describe a los ejemplares de esta raza como dóciles, pacientes y muy apegados a la familia, aunque pueden mostrar su propia voluntad. Fuera de su país de origen, el stabikhun sigue siendo poco conocido, y su cría corre a cargo de una comunidad relativamente pequeña de aficionados.

4. Mudi — Hungría

Orejas puntiagudas, mirada atenta, pelaje ondulado o rizado: el mudi parece estar siempre esperando la próxima tarea. Y eso encaja muy bien con su carácter: estamos ante un activo perro pastor húngaro, para el que trabajar junto al ser humano es muy importante.

Los mudi siguen ayudando hoy en día a los pastores en Hungría. Necesitan rapidez de reacción, resistencia y capacidad para orientarse en el movimiento de un gran rebaño. Estas cualidades hacen que la raza sea interesante también para practicar deportes caninos. A pesar de sus habilidades, el mudi sigue siendo una raza poco común. Puede cautivarte por su aspecto, pero para conocer de verdad a esta raza hay que entender su temperamento: un perro así necesita movimiento, adiestramiento y actividades enriquecedoras.

5. Azavak — Países pequeños y vecinos del Sahel

Con sus patas largas, su cuerpo esbelto, su pelaje corto y fino y su silueta casi escultural, el azavak llama la atención por su complexión inusual. Su aspecto se formó en las condiciones de África Occidental, donde la velocidad, la resistencia y la adaptación al clima local tenían un valor especial. La Federación Cinológica Internacional señala a Malí como país de origen de la raza, aunque su área de distribución histórica también abarca Níger y Burkina Faso. Por eso, es más preciso analizar la historia del azavak en el contexto de toda la región. Este galgo está muy ligado a la vida de los pueblos locales y a las tradiciones de caza. Fuera de su área de distribución histórica, sigue siendo poco común. El azawak te llama la atención a primera vista: en sus movimientos se ve claramente para qué la naturaleza y el ser humano necesitaban un cuerpo tan ligero y de patas largas.

6. Chinook — EE. UU.

Cuando se habla de perros de trineo, normalmente se mencionan los huskies o los malamutes. El chinuk se queda a la sombra de estas razas tan populares, aunque tiene su propia e interesante historia.

La raza se creó a principios del siglo XX en el estado estadounidense de New Hampshire. Arthur Treadwell Walden trabajó en el desarrollo de la raza con el objetivo de conseguir un perro de trineo versátil para transportar cargas y trabajar en un tiro. El chinuq, robusto y resistente, se convirtió en el perro oficial de su estado, aunque nunca llegó a alcanzar una gran popularidad. Ahí radica precisamente el encanto especial de esta raza: su historia te permite ver otra faceta de la cinología estadounidense: los perros de trabajo, creados para tareas concretas y conservados por un pequeño círculo de fieles seguidores.

7. Kai-ken — Japón

Por su pelaje atigrado, al kai-ken se le conoce como «perro tigre». Las rayas oscuras de su pelaje le dan un aspecto muy característico, sobre todo junto con sus orejas erguidas y su mirada concentrada. La raza se desarrolló en las zonas montañosas de Japón, en el territorio de la provincia histórica de Kai. Estos perros se usaban para cazar, donde se valoraba especialmente su agilidad y su capacidad para moverse por terrenos difíciles. A diferencia de los famosos akita y shiba inu, el kai-ken sigue siendo poco común incluso en el propio Japón. Conocerlo te descubre una faceta menos conocida de la cultura canina japonesa: las razas de caza locales, muy ligadas a la naturaleza de sus regiones.

8. Ridgeback tailandés — Tailandia

La característica principal del Ridgeback tailandés es una franja de pelo en el lomo que crece en sentido contrario. Esta forma una cresta característica, o «ridge», que es de donde viene el nombre de la raza.

Su cuerpo atlético, su pelaje corto y sus orejas grandes y erguidas hacen que su silueta sea muy reconocible. Es un perro activo y físicamente fuerte, conocido también por su agilidad y su independencia.

El Ridgeback tailandés tiene una larga historia en su país, pero fuera de él sigue siendo poco común. Su aspecto suele causar una gran primera impresión, pero su carácter merece tanta atención como él: su inteligencia y su independencia exigen que su dueño le eduque con coherencia y le preste mucha atención.

9. Slugi — Marruecos y otros países del norte de África

El Slugi es un galgo esbelto de pelo corto, con patas largas y una belleza sobria y natural. Su historia está ligada al norte de África, sobre todo a Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.

Durante generaciones, estos perros han sido apreciados por sus habilidades para la caza, su velocidad, agilidad y resistencia. En su complexión casi no hay detalles que distraigan de lo esencial: todo está al servicio del movimiento.

A pesar de su larga historia, el slugi sigue siendo una raza poco común, de cuya conservación se encargan clubes especializados. Merece que lo conozcas más a fondo, ya que detrás del parecido físico entre los distintos galgos hay tradiciones propias, condiciones de vida y el trabajo de personas a lo largo de siglos.

10. Cirneco dell’Etna — Italia

Con sus grandes orejas erguidas, su cuerpo ligero y su pelaje corto de tonos cálidos, el Cirneco dell’Etna tiene un aspecto tan característico que es difícil confundirlo con la mayoría de las razas habituales. Este pequeño perro de caza es originario de Sicilia. En su nombre aparece «Etna», el volcán, cuya zona rodea la historia de la raza. En la isla, el cirneco se utilizaba para cazar conejos.

Fuera de Italia, la raza sigue siendo poco común. El trabajo de los aficionados ha contribuido en gran medida a su conservación y difusión. Gracias a ellos, hoy puedes ver un perro en el que se reconocen tanto el carácter del paisaje siciliano como las antiguas tradiciones cinegéticas de la isla.

¿Qué hace que estas razas sean especiales?

Detrás de cada una de ellas hay un mundo propio: las frías rocas noruegas, los pastos húngaros, las montañas japonesas, las llanuras africanas o las laderas del volcán siciliano. La forma de las patas, la estructura del pelaje, la complexión y las habilidades de trabajo ayudan a entender cómo vivían estos perros y por qué la gente los valoraba.

Una raza poco común puede cautivarte desde la primera foto. Sin embargo, antes de que un perro así se incorpore a tu familia, conviene que te informes mucho más sobre él: cuánto ejercicio necesita, cómo aprende, qué cuidados requiere y si su temperamento encaja con tu estilo de vida.

Y para un primer contacto, basta con tener curiosidad. Quizá la próxima vez que vayas a una exposición o salgas a dar un paseo, reconozcas a un perro poco común… y ya sabrás qué historia esconde.