La velocidad es muy importante en el reino animal. Para algunos es sinónimo de supervivencia, para otros de capacidad para alcanzar a una presa o escapar de un depredador. En la naturaleza, hay criaturas que superan todas nuestras ideas en cuanto a velocidad. Vuelan, corren, bucean y nadan tan rápido que incluso los científicos se sorprenden de sus récords.
El más rápido en el aire es el halcón peregrino
Se considera que el halcón peregrino ostenta el récord absoluto de velocidad entre todos los seres vivos. En picado, puede alcanzar velocidades de más de 320 km/h, lo que lo convierte en un auténtico «caza a reacción» en el mundo de las aves. Esta velocidad es necesaria para cazar: el ave cae repentinamente del cielo sobre su presa y la golpea con un barrido de sus patas. Gracias a su estructura corporal y a su sistema respiratorio únicos, el halcón peregrino puede soportar cargas que serían mortales para otras aves.
El más rápido de la Tierra: el guepardo y sus competidores
El guepardo es el ave más rápida de la Tierra. Puede acelerar hasta 110-120 km/h, pero sólo en distancias cortas, de hasta 20-30 segundos. Es un «velocista» entre los animales, que debe su velocidad a su cuerpo flexible, sus largas patas y sus potentes pulmones.
Pero el guepardo no es el único competidor. El antílope berrendo, que vive en Norteamérica, no es tan rápido, pero puede mantener un ritmo de 60 a 70 km/h durante mucho tiempo, por lo que sigue siendo un «corredor de maratón» entre los animales.
Los campeones del mar: el pez espada
Los peces espada son considerados los plusmarquistas absolutos en el agua. Pueden alcanzar velocidades de hasta 110 km/h, utilizando sus cuerpos flexibles y sus enormes aletas dorsales para ayudarles a maniobrar. Compiten con los marlines y los peces espada, que también pueden conquistar rápidamente la extensión del océano.
No te olvides de los delfines: su velocidad máxima alcanza los 55 km/h, lo que les facilita alcanzar a sus presas y escapar de los tiburones.
Insectos que baten récords
El mundo de los insectos también tiene sus propios «coches de carreras». Los tábanos, por ejemplo, pueden volar a velocidades de hasta 65 km/h. Y la libélula se considera un verdadero milagro, ya que combina la velocidad (hasta 55 km/h) con la capacidad de volar en todas direcciones, incluso hacia atrás.
¿Por qué es tan importante la velocidad?
Para los animales, la velocidad les ayuda a sobrevivir en un mundo en el que luchan por su vida cada día. Para los depredadores, es una oportunidad para alimentarse y alimentar a sus crías. Para los herbívoros, es una oportunidad de escapar de la persecución. Para las aves, es una garantía de éxito en la caza.
Conclusión.
Los animales más rápidos del mundo son ejemplos únicos de cómo la naturaleza crea mecanismos perfectos para la supervivencia. Desde el halcón peregrino en el cielo hasta el guepardo en tierra y el velero en el océano, cada uno de ellos es una prueba viviente del poder, la belleza y las increíbles capacidades del reino animal.



