Los Mastines Tibetanos se originaron en las duras condiciones de las tierras altas del Tíbet, donde cada día es una lucha constante por la supervivencia, por lo que estos perros se han convertido en una verdadera encarnación del valor y la resistencia. Las historias envueltas en leyendas y la rareza de la raza han elevado el precio de los mastines tibetanos a cotas récord. Así, en 2014, un millonario chino pagó casi 2 millones de dólares por un mastín rojo, lo que convirtió a esta raza en una de las más caras del mundo. ¿Fascinante? Conozcamos mejor a estos grandullones.

  1. Historia de la raza

La primera mención de estos perros apareció hace varios milenios y, según la leyenda, fueron criados por monjes budistas para vigilar los monasterios. Creían que los mastines tibetanos eran reencarnaciones de espíritus guerreros. El propio Buda tenía mastines tibetanos para acompañarle y protegerle en sus viajes por el Himalaya, y su poderosa voz podía oírse a kilómetros de distancia, ahuyentando a los depredadores y protegiendo a sus dueños de las fuerzas del mal. Es esta leyenda la que ha cimentado la reputación de los perros como valientes e invencibles guardianes. Se consideraban extremadamente valiosos y sólo se regalaban en ocasiones especiales, por lo que rara vez se veían fuera del Tíbet.

Los primeros europeos que conocieron a los mastines fueron los viajeros y exploradores, entre ellos Marco Polo. En el siglo XIX, los británicos llevaron por primera vez varios mastines a Inglaterra, donde atrajeron rápidamente la atención de la nobleza e incluso de la reina Victoria, y se hicieron muy populares en China a principios del siglo XXI. Los mastines rojos, sobre todo los de color raro, se consideraban un símbolo de lujo y se vendían por fabulosas sumas de dinero.

  1. Apariencia.

A primera vista, el tamaño del Mastín Tibetano es impresionante. El Mastín Tibetano pesa de 45 a 75 kilos y alcanza los 61-76 cm a la cruz. Mucha gente asocia a estos grandullones con los osos pequeños por su enorme tamaño y su grueso pelaje con una densa capa interna que les permite soportar el frío más intenso. El grueso collar de pelo alrededor del cuello se asemeja a la melena de un león y es un rasgo característico de la raza. El color puede ser negro, negro y fuego, gris, sable, dorado o rojo. En el Tíbet se cree desde hace mucho tiempo que los mastines de distintos colores tienen diferentes funciones protectoras: un mastín negro es un guardián nocturno que ahuyenta a los malos espíritus, y un mastín dorado o rojo es un guardián del sol que protege la casa durante el día.

Mastín Tibetano – rasgos de carácter y educación

Como ya sabemos, los Mastines Tibetanos han pasado por las duras condiciones del Tíbet de alta montaña, por lo que tuvieron que aprender a evaluar las situaciones y a tomar decisiones por sí mismos. Por eso no tienden a seguir ciegamente las órdenes ni a complacer a los humanos, como hacen otras razas, y son muy sensibles al tono de voz y a los gestos. Para llegar a un entendimiento mutuo con los Mastines, es importante utilizar órdenes claras y tranquilas, sin movimientos bruscos o bruscos. Gritarles o castigarles no sólo no funciona, sino que puede provocarles desconfianza. Su lealtad y devoción se basan en el respeto mutuo, no en el miedo.

Un aspecto importante de la crianza del mastín tibetano es la socialización. Desde una edad temprana, hay que presentarles a distintas personas, mostrarles animales y darles la oportunidad de oler distintos olores para que se adapten al mundo y comprendan que no todo lo desconocido es peligroso. Es útil que visiten las calles de la ciudad, los parques, los bosques y oigan sonidos diferentes para reducir el estrés en situaciones nuevas.

Al Mastín Tibetano le encanta defender a su familia y su territorio: este rasgo está arraigado en él desde la antigüedad. Cuando se acerca un extraño, reaccionan instantáneamente ante el peligro con una voz fuerte. Sin embargo, cabe destacar que esta raza no es agresiva innecesariamente. Siempre permanecerán tranquilos y reservados, a menos que sientan una amenaza real.

Los perros son especialmente amables con los niños: son pacientes y cautelosos, pero al mismo tiempo mantienen las distancias. Algunos propietarios señalan que a los Mastines les gusta observar los juegos de los niños desde lejos, listos para intervenir si algo va mal.

  1. Esperanza de vida y salud

El Mastín Tibetano crece más lentamente que otras razas, alcanzando la plena madurez sólo a los 3-4 años de edad, y tiene una vida relativamente larga, de 10-12 años.

Otra característica es su defensa natural contra muchas enfermedades. Los mastines están perfectamente adaptados al frío y no tienen problemas de corazón, como suele ocurrir con los perros grandes. Sin embargo, pueden padecer displasia de cadera y codo, hipotiroidismo y problemas oculares. En particular, los Mastines sufren a veces entropión (el párpado se vuelve hacia dentro y las pestañas pueden lesionar el ojo, causando irritación).

  1. Condiciones ideales de cría

Sin duda es una buena idea comprar un Mastín Tibetano, pero debes recordar que no es un perro de ciudad, y que vivir en un apartamento puede afectar negativamente a su salud. Está diseñado para espacios amplios y un clima fresco, por lo que el mejor lugar para vivir es una casa de campo con un patio grande donde pueda moverse libremente y patrullar su territorio. Hay que tener en cuenta que el Mastín no es muy activo de por sí, sino que aprecia la calma y un estilo de vida comedido, por lo que un poco de ejercicio dos veces al día será suficiente.

Hay que tener en cuenta que el perro se sobrecalienta rápidamente en climas cálidos. Aunque la hipotermia casi no es un problema para el Mastín, el calor es uno de sus principales enemigos, por lo que debes proporcionarle sombra, un lugar fresco, agua suficiente y evitar las actividades en las horas centrales del día.

Foto del Mastín del Tíbet

Fotos del mastín tibetano

  1. Comida

La salud del mastín tibetano depende en gran medida de una alimentación adecuada. Un aumento excesivo de peso puede sobrecargar las articulaciones, lo que empeora su estado, y una nutrición adecuada ayuda a evitarlo. Debes centrarte en una dieta rica en proteínas y grasas, con el añadido de vitaminas y minerales que favorezcan la salud del pelaje, la piel, los huesos y las articulaciones. Te recomendamos que consultes a tu veterinario para que te indique una dieta específica que tenga en cuenta las características y necesidades individuales de tu perro.

 

  1. Aseo del Mastín del Tíbet

El pelaje es el orgullo del Mastín Tibetano. No sólo resalta su belleza, sino que también lo protege de las duras condiciones ambientales, proporcionándole un excelente aislamiento térmico gracias a su especial estructura doble (capa interna cálida y pelo largo). Por eso no se debe cortar al Mastín. Si se hace, el perro pierde la capacidad de regular su temperatura corporal de forma independiente, y el pelaje puede dejar de crecer como antes, perdiendo su densidad. El cuidado de un pelaje así sólo requiere un cepillado regular 2-3 veces por semana, sobre todo durante el periodo de muda, que ocurre dos veces al año.

Para no dañar el equilibrio natural de la piel, basta con bañar al Mastín una vez cada varios meses o cuando sea necesario. Y después de un paseo, a menudo basta con limpiarle las patas, ya que el pelaje tiene propiedades naturales para repeler la suciedad. Pero el secado después del baño es un verdadero reto. El pelaje grueso absorbe mucha agua, y para secarlo hay que utilizar un secador especial y dedicarle más de una hora.

El cuidado diario de un Mastín también incluye revisiones oculares y auditivas, corte de uñas y cepillado de dientes varias veces por semana.

La cadena de peluquerías caninas V.O.G DOG SALON estará encantada de ayudarte a cuidar el aspecto de tu Mastín del Tíbet y de darte recomendaciones para facilitarle los cuidados en casa. Para saber más sobre la peluquería canina y su coste en Kiev, visita la página de precios de la peluquería canina (https://vogdog.com/prices).

Записати мастифа на грумінг у V.O.G DOG SALON