Hay perros que miran el mundo con seriedad, otros con un poco de sorpresa y algunos parecen estar siempre sonriendo. Las comisuras de los labios levantadas, los ojos entrecerrados y la boca abierta crean una expresión tan alegre que, al lado de una mascota así, es difícil seguir de mal humor por mucho tiempo.

Pero la «sonrisa» de un perro no siempre significa lo mismo que la de una persona. A veces es una característica de la estructura de su hocico, otras veces es una expresión relajada mientras juegan, y en ocasiones tener la boca abierta les ayuda a refrescarse. Te presentamos seis razas cuyas caritas sonrientes se han convertido en su seña de identidad.

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1. Samoyedo

La expresión «sonrisa del Samoyedo» no es casual. Las comisuras de los labios de estos perros están naturalmente levantadas, y sus ojos oscuros y su nariz negra resaltan especialmente sobre el fondo de su pelaje blanco como la nieve.

Hay quien dice que esta forma de la boca tenía una función práctica: las comisuras ligeramente levantadas evitaban que se escurriera la saliva, que podría congelarse en el duro clima del norte.

Detrás de su aspecto encantador se esconde un perro activo y sociable. Los samoyedos están acostumbrados a trabajar junto a las personas, transportar cargas y ayudar a pastorear renos. Les encanta ser el centro de la vida familiar y, a menudo, acompañan sus deseos con toda una gama de sonidos, desde murmullos hasta un «canto» casi teatral.

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2. Shiba-inu

La sonrisa del Shiba Inu puede ser de muchas formas: amable, pícara o como si el perro acabara de inventarse una travesura y no tuviera intención de confesarlo. Las comisuras de los labios levantadas, el hocico compacto y los ojos estrechos crean esa inconfundible expresión «de zorro».

Los shiba son muy limpios, atentos e independientes. No siempre buscan contacto físico constante y pueden tener su propia opinión sobre las órdenes de su dueño. Normalmente es más eficaz llegar a un acuerdo con ellos que intentar obligarlos.

En Internet, esta raza es conocida no solo por su sonrisa, sino también por el famoso «grito del Shiba»: un sonido agudo que algunos perros emiten cuando están muy emocionados, en señal de protesta o porque no quieren participar en lo que les propones.

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3. Welsh Corgi Pembroke

Sus grandes orejas erguidas, la boca abierta y la mirada atenta hacen que el corgi parezca un perro que se alegra de verdad cada vez que te ve. Incluso después de un paseo ajetreado, la expresión de su hocico suele dar la impresión de que todo va según lo previsto.

A pesar de su tamaño compacto, el corgi es un auténtico perro pastor. Es inteligente, enérgico y puede intentar controlar los movimientos de las personas y otros animales. Algunos corgis incluso te dan un tironcito en los talones: así se manifiesta un comportamiento que en su día les ayudaba a guiar al ganado.

Para que esa famosa sonrisa no se convierta en una mirada de aburrimiento, el corgi necesita paseos, adiestramiento y retos mentales. Un sofá no es suficiente para que este «gerente de patas cortas» sea feliz.

4. Keeshond

El Keeshond tiene uno de los hocicos más característicos entre los spitz. Las líneas oscuras alrededor de los ojos parecen unas gafas, y el pelaje de colores contrastados junto con las comisuras de la boca levantadas le dan una expresión sonriente y amistosa.

A estos perros se les suele describir como especialmente orientados hacia las personas. A los Keeshonds les encanta estar cerca de la familia, se dan cuenta enseguida de los cambios de humor de su dueño y no soportan bien estar solos durante mucho tiempo.

Pero esta «nubecita sonriente» y peluda tiene voz. El keeshond está muy atento a todo lo que pasa a su alrededor y avisa rápidamente si hay un invitado, un ruido desconocido o un movimiento sospechoso detrás de la puerta.

5. Spitz finlandés

Su pelaje rojo dorado, su hocico afilado y sus vivos ojos oscuros le dan al spitz finlandés un aspecto alegre y curioso. Cuando el perro abre la boca, su cara de «zorro» se ilumina literalmente con una sonrisa.

El spitz finlandés se crió para la caza, donde la voz era una herramienta de trabajo importante. El perro ladraba para avisar al cazador de dónde estaba la presa, por eso los ejemplares actuales de la raza también pueden ser muy «charlatanes».

Son perros activos, atentos e independientes. Su aspecto sonriente no significa que sean totalmente dóciles: el spitz finlandés necesita una educación coherente, actividades interesantes y la oportunidad de quemar energía.

6. Staffordshire Bull Terrier

Cuando el Staffordshire Bull Terrier está relajado, su hocico ancho, sus mejillas marcadas y su boca abierta crean una sonrisa casi de dibujos animados. Queda especialmente llamativa después de jugar, cuando el perro entrecierra los ojos con aire satisfecho.

Los «Staffies» son fuertes, enérgicos y les encanta hacer actividades con su dueño. Pueden ser auténticos cómicos: inventarse posturas raras para dormir, traer juguetes sin que se lo pidas y usar su amplia sonrisa para pedirte un poco más de atención.

Al mismo tiempo, la fuerza física de esta raza requiere una educación responsable, una socialización temprana y la capacidad de comportarse con calma en diferentes situaciones.

¿De verdad los perros saben sonreír?

Un perro no imita la sonrisa humana al pie de la letra. La boca abierta y las comisuras de los labios levantadas pueden deberse a la estructura anatómica del hocico, al calor, al esfuerzo físico o a la excitación. Por eso, no vale juzgar su estado de ánimo solo por la «sonrisa».

Un perro relajado se mueve con soltura, tiene la mirada tranquila y las orejas y la cola en una posición natural. Sin embargo, si el cuerpo está tenso, la mirada fija, los labios retraídos y el perro se lame a menudo o desvía la vista, esa «sonrisa» exterior puede indicar que se siente incómodo.

Lo mejor es fijarte en todo el lenguaje corporal de tu peludo. Así podrás distinguir con certeza su expresión característica, cuando intenta refrescarse después de correr y esos momentos de auténtica alegría canina.