Los perros llevan miles de años viviendo junto a los humanos, pero incluso hoy en día los científicos siguen descubriendo nuevas y sorprendentes características de estos animales. Son capaces de percibir cosas que a los humanos nos resultan inaccesibles, orientarse gracias al campo magnético de la Tierra e incluso reconocer nuestras emociones.

Hemos recopilado seis datos científicamente probados sobre los perros que te ayudarán a verlos con otros ojos.

1. Cada nariz de perro es única, como una huella dactilar

Si te fijas bien en el hocico de un perro, verás un patrón complejo de surcos y pequeñas hendiduras. Este dibujo no se repite en dos animales diferentes.

En algunos países incluso se han hecho experimentos usando huellas nasales para identificar a los perros en lugar de microchips o chapas. Aunque hoy en día predomina el microchip, el mero hecho de que cada nariz de perro tenga su propio «pasaporte» único sigue siendo una de las cosas más sorprendentes.

2. Los perros pueden sentir el campo magnético de la Tierra

Un estudio sobre el comportamiento de cientos de perros reveló una curiosidad: cuando hacen sus necesidades tranquilamente, suelen colocar el cuerpo en línea con el eje norte-sur (el estudio se publicó en la revista científica Frontiers in Zoology).

Los científicos creen que los perros son capaces de percibir el campo magnético de la Tierra, igual que algunas especies de aves. Todavía no hay una explicación definitiva para este fenómeno, pero podría ser lo que les ayuda a orientarse mejor en el espacio.

3. Los perros pueden «ver» la hora

Los perros no miran el reloj, pero perciben perfectamente el paso del tiempo. Una de las razones es su increíble olfato.

Los olores de la casa van cambiando poco a poco a lo largo del día. Cuando el dueño vuelve cada día más o menos a la misma hora, el perro se fija en cómo cambia la intensidad de ese olor familiar en casa y puede anticipar su llegada.

Por eso, muchas mascotas ya están sentadas junto a la puerta unos minutos antes de que vuelva su dueño.

4. Los perros entienden muchas más palabras de lo que parece

Un perro doméstico medio es capaz de memorizar entre 100 y 150 palabras y gestos. Los ejemplares más inteligentes de algunas razas pueden aprender más de 200 nombres de objetos. Se hizo especialmente famoso un border collie llamado Chaser, que memorizó más de mil nombres de juguetes y era capaz de traer el que le pedías incluso entre un montón de objetos.

Esta es una de las mejores pruebas de que los perros no solo reaccionan a la entonación, sino que realmente asocian las palabras con objetos concretos.

5. Los perros tienen un órgano especial para «leer» los olores

Además del olfato habitual, los perros tienen el llamado órgano vomeronasal, o órgano de Jacobson. Este les ayuda a analizar señales químicas específicas que los humanos apenas percibimos.

Es precisamente gracias a esto que los perros pueden determinar el estado emocional de otros animales, seguir un rastro o incluso reaccionar ante ciertos cambios en el cuerpo humano.

De hecho, reciben mucha más información del mundo que nos rodea de lo que podemos imaginar.

6. Los perros realmente perciben nuestro estado de ánimo

Los estudios científicos demuestran que los perros son capaces de analizar a la vez la expresión facial de una persona y el tono de su voz. Distinguen entre emociones positivas y negativas, y a menudo cambian su propio comportamiento según el estado de ánimo de su dueño.

Por eso, mucha gente nota que su mascota se acerca más cuando están tristes o, al contrario, los recibe con alegría cuando están de buen humor.

Los científicos creen que esta capacidad se ha desarrollado a lo largo de miles de años de convivencia con el ser humano y se ha convertido en uno de los principales secretos del vínculo especial que nos une a los perros.

Conclusión

Cuanto más estudia la ciencia a los perros, más descubrimientos sorprendentes surgen. Las huellas nasales únicas, la capacidad de orientarse gracias al campo magnético de la Tierra, el increíble olfato y la habilidad para entender las emociones humanas demuestran que estos animales son mucho más complejos de lo que puede parecer a primera vista.

Quizás por eso los perros llevan miles de años siendo nuestros compañeros más fieles. No saben hablar el idioma humano, pero sus habilidades les permiten entender perfectamente el mundo que les rodea y establecer un vínculo especial con las personas, algo que sigue sorprendiendo incluso a los científicos.