«Pero si lo cepillamos todos los días, ¿de dónde salen esos nudos?»: esta es una pregunta que los peluqueros caninos oyen bastante a menudo. Y es que los dueños pueden estar cuidando a su mascota con todo el cariño del mundo. A veces, el problema está en el cepillo, la técnica o la costumbre de pasar el cepillo solo por la superficie del pelaje.
¿Hay que cepillar al perro todos los días? A algunos perros sí, pero no hay una regla universal para todos. La frecuencia depende de la estructura y la longitud del pelaje, de su estado, de la muda y del estilo de vida del animal.

¿Quién necesita un cepillado diario?
El pelaje largo, fino y rizado suele requerir más atención. Si dejas que tu mascota tenga el pelo largo, prepárate para un cuidado regular en casa, a veces incluso diario. Un corte más corto puede facilitar el cuidado, pero no elimina la necesidad de revisar si el pelaje está enredado.
Los perros con una capa interna densa pueden necesitar un cepillado más frecuente durante la muda activa. En el resto de épocas, basta con un horario menos frecuente, adaptado al tipo de pelaje concreto. El pelaje corto y liso no suele necesitar un cepillado diario: a menudo basta con un cuidado semanal con un cepillo suave adecuado.
Para el dueño y el peluquero novato, la clave está en cómo está el perro entre un cepillado y otro. Si el pelaje se enreda con frecuencia antes del siguiente cepillado, hay que revisar la frecuencia o la técnica.

¿Por qué el cepillo se desliza fácilmente, pero siguen quedando nudos?
Que el pelaje tenga un aspecto bonito y esponjoso no significa que esté peinado en toda su longitud. El cepillo puede deslizarse por encima, dejando nudos más cerca de la piel. Es muy fácil pasarse por alto las zonas detrás de las orejas, bajo las axilas, en la parte interior de las patas y donde el pelaje roza con el arnés.
Por eso, con el pelo largo y denso es mejor trabajar por capas pequeñas: levanta un mechón, cepilla con cuidado la parte de abajo y ve avanzando poco a poco. Después de cepillarlo, comprueba el resultado con un peine metálico con la separación adecuada entre las púas. Te ayuda a encontrar los enredos que se te hayan pasado por alto. El peine debe deslizarse sin tirones; no hace falta forzarlo para pasar por un nudo.

Cómo cepillar para que el cuidado sea cómodo
Lo mejor es empezar por evaluar el pelaje y elegir el herramienta adecuada. Un cepillo de goma suave para un perro de pelo liso y un cepillo de púas para pelo denso cumplen funciones diferentes. Incluso un cepillo de buena calidad puede resultar inadecuado si no se adapta al animal en cuestión.
Trabaja con calma, con movimientos cortos y sin ejercer demasiada presión. No intentes pasar varias veces por la misma zona de una sola vez para conseguir un pelaje perfectamente esponjoso. Es mejor hacer una pausa y seguir cuando el perro vuelva a estar dispuesto a que lo toques.

¿Se puede cepillar demasiado?
Sí, sobre todo si ejerces demasiada presión, tiras del pelo o te pasas mucho tiempo en un mismo sitio. El objetivo del cepillado es eliminar el pelo muerto y evitar que se enrede, manteniendo la comodidad del animal. La cantidad de pelo que queda en el cepillo no indica por sí sola la calidad del trabajo.
Un nudo denso cerca de la piel es motivo para acudir a un peluquero canino con experiencia. No todos los enredos merecen un cepillado prolongado: a veces, la solución más adecuada es que un profesional te quite el nudo. Cortarlo tú mismo con tijeras cerca de la piel es peligroso.

Conclusión
No todos los perros necesitan un cepillado diario. En cambio, sí que es útil prestar atención cada día al estado del pelaje de tu mascota. Unos utensilios bien elegidos, una técnica delicada y un cuidado oportuno son más importantes que el número de minutos que pases con el cepillo en la mano.