Las mascotas, sobre todo las pequeñas, suelen ser muy curiosas y activas, por lo que a menudo sufren accidentes, con lesiones como quemaduras. Un perro o un gato pueden estar expuestos a estos peligros tanto en casa como durante los paseos, por lo que el dueño de la mascota debe tener información general sobre este tipo de lesiones. Así pues, hablemos de las causas, grados y síntomas de las quemaduras, así como de los primeros auxilios para perros y gatos y las consecuencias de tales lesiones.

Causas de las quemaduras en los animales de compañía

Puede haber varios factores que influyan en el riesgo de quemaduras en los animales de compañía. Veamos las principales causas de tales lesiones:

  • altas temperaturas (agua hirviendo, vapor de agua, otra sustancia caliente, fuego)
  • productos químicos (ácidos, álcalis, agentes oxidantes, sales de metales alcalinos)
  • corriente eléctrica, rayos
  • radiaciones (quemaduras solares);
  • savia de plantas venenosas.

Grado de daño en la piel del animal en caso de quemaduras

Cuando se trata de altas temperaturas, el grado de daño depende de la propia temperatura, de la duración de la exposición y de la zona afectada. Por ejemplo, si se derrama agua hirviendo sobre un animal, el tiempo que tarda en afectar a la piel es de varios segundos. Por tanto, las quemaduras por agua hirviendo suelen ser de grado I-II y no ponen en peligro la vida.

Un perro o un gato pueden sufrir quemaduras por agua hirviendo graves e incluso mortales si la exposición al agua hirviendo es prolongada y la zona del cuerpo afectada es grande, por ejemplo, si se cae en un recipiente con agua hirviendo.

En el caso de una llama abierta, intervienen tres factores: partículas calientes que entran en contacto con el pelaje y la piel del animal, radiación térmica y aire abrasador. Las quemaduras provocadas por una llama abierta son las más graves, y a menudo causan un doloroso shock e incluso la muerte.

Hablando de quemaduras químicas, hay que señalar que los ácidos raramente causan daños graves en la piel porque la coagulación de la proteína en su superficie (la transición de líquido a sólido) impide que el ácido penetre más profundamente. Esto contrasta con los álcalis, que provocan quemaduras mucho más graves debido a su capacidad de causar daños irreversibles y profundos en los tejidos.

Las quemaduras por electricidad suelen ser causadas por cachorros y gatitos, a los que les gusta morderlo todo, incluidos los cables eléctricos. En este caso, la zona de la quemadura es pequeña, pero el daño puede ser muy profundo porque la electricidad atraviesa el cuerpo por los lugares más conductores de la electricidad: los fluidos biológicos y los músculos. Esto puede causar daños en la piel, los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos, así como problemas respiratorios y cardíacos.

La exposición de la piel de los animales a la radiación puede deberse tanto a la radiación ultravioleta como a la infrarroja. En tales circunstancias, la exposición a la luz solar directa puede causar una quemadura de primer grado y, a veces, de segundo grado. Una mascota puede sufrir una quemadura por la radiación infrarroja de una chimenea en funcionamiento o de un radiador caliente.

La savia astringente de plantas venenosas como el acónito, la pamplina y la uva de gato cáustica puede causar quemaduras graves en las mucosas de los ojos o la boca de perros y gatos. También merece la pena mencionar aquí los pimientos picantes, como la cayena. Contienen un compuesto químico llamado capsaicina, que provoca una sensación de quemazón al entrar en contacto con la piel y las mucosas.

Síntomas de quemaduras en una mascota

Las quemaduras en animales se clasifican según dos parámetros principales:

1- por la localización:

quemaduras de la superficie de la piel, los ojos, la boca y las vías respiratorias.

2- por el grado de gravedad:

  • Daño leve en la capa superior de la epidermis, que provoca ardor, enrojecimiento y ligera hinchazón. En este caso, la curación se produce en 2-3 días y no deja cicatrices.
  • Lesiones de la capa superior de la piel, caracterizadas por la formación de vesículas (ampollas) llenas de líquido claro, así como enrojecimiento e hinchazón. Con el tratamiento adecuado, estas vesículas suelen desaparecer por sí solas, pero pueden dejar cicatrices y lesiones mínimas.
  • Daños tanto en la superficie de la piel como en sus capas más profundas, cuando se forma en la superficie una bulla (ampollas llenas de líquido transparente y turbio, según la extensión y duración de la lesión) o una costra (costra que aparece en la herida durante la cicatrización).
  • Quemadura grave no sólo de todo el espesor de la piel, sino también de músculos y huesos.

Los síntomas típicos de las quemaduras dependen de la zona y del grado de lesión cutánea. Los síntomas habituales son hiperemia cutánea (enrojecimiento), hinchazón, ardor, dolor e hipertermia (fiebre local o generalizada).

En caso de quemaduras muy graves, es decir, lesiones cutáneas importantes y profundas, el animal puede presentar síntomas de fiebre, taquicardia, aumento de la frecuencia cardiaca, sed constante y temblores en las extremidades.

En tal situación, el perro o gato puede agitarse, alternando con apatía, y la producción de orina puede disminuir, y su color y olor pueden cambiar. Para evitar síntomas tan amenazadores como el fallo orgánico, la insuficiencia respiratoria y la muerte, no pierdas tiempo y lleva rápidamente a tu mascota a la clínica veterinaria.

Primeros auxilios para las quemaduras de mascotas

Lo primero que hay que hacer en este caso es eliminar inmediatamente el factor que ha causado la quemadura, es decir, apartar el fuego del perro o gato, apagar el fuego si puedes, o desconectar la corriente eléctrica.

Si no se pueden apagar las llamas, protege las partes más vulnerables del cuerpo del animal, como ojos, nariz, orejas, patas, y no permitas que se acerque a la fuente de fuego ni que pise una superficie caliente.

Si un perro o gato sufre una quemadura térmica, enjuágalo con agua fría durante varios minutos y aplícale una compresa de hielo -una servilleta empapada en agua helada- durante media hora. A continuación, debes colocar un vendaje estéril, habiendo cortado previamente el pelo cercano a la herida. No utilices algodón u otro material suelto para el vendaje, ya que sus fibras se adhieren a la herida y aumentan el riesgo de infección. Tampoco apliques nada sobre la quemadura, pues dificultaría la cicatrización de la herida.

Si el animal ha sufrido una quemadura química, es importante saber si el ácido o el álcali han causado el daño. Primero hay que lavar el ácido de la herida con abundante agua, y luego neutralizarlo con una solución de bicarbonato sódico al 2%. En caso de una quemadura alcalina, primero hay que lavarla con agua, y luego eliminar el efecto alcalino con una solución al 2% de ácido acético o cítrico. Las sales de metales alcalinos y la cal viva no deben lavarse con agua; deben eliminarse de la piel con una servilleta empapada en aceite de girasol.

Tras prestar los primeros auxilios, lleva al animal herido a una clínica veterinaria lo antes posible. Si no es posible, llama al veterinario e intenta que te atienda a distancia.

Esperamos que tú y tu mascota estéis siempre a salvo y que no necesitéis los consejos anteriores. Sin embargo, ahora ya sabes cómo comportarte en una situación tan extrema y cómo ayudar a tu mascota en caso de quemaduras si no puedes buscar ayuda profesional. No obstante, recuerda que cada situación puede ser única, por lo que la mejor solución en este caso es prestar asistencia cualificada al animal, sobre todo en caso de quemaduras graves.