Muchos dueños llevan a su perro a la peluquería solo cuando el pelaje ya ha perdido su aspecto cuidado. Pero el cuidado profesional no es solo una cuestión de belleza. Ir al peluquero con regularidad ayuda a mantener sanos la piel, el pelaje, las orejas y las uñas, y a que tu mascota se sienta bien en general.

A veces, el perro mismo te da señales de que ya es hora de su siguiente sesión de peluquería. Lo importante es dártelas cuenta a tiempo.
1. El pelaje ha empezado a formarse en nudos
Al principio, los nudos pueden parecer solo un pequeño problema estético. Sin embargo, con el tiempo tiran de la piel, provocan molestias e incluso dolor al moverse.
Los nudos se forman especialmente rápido en los malteses, caniches, shih tzus, bichones, cockapoo y otras razas con pelo suave o rizado. Suelen aparecer detrás de las orejas, en las axilas, en las patas y en el vientre. Si, al cepillarlo, cada vez encuentras más zonas enredadas, es una de las primeras señales de que ya no vale la pena posponer la visita al peluquero canino.
2. Tu perro ha empezado a rascarse más a menudo
No todo picor indica una alergia o parásitos. A veces, la causa es la acumulación de pelo muerto, polvo y grasa cutánea. Cuando el pelo lleva mucho tiempo sin recibir los cuidados adecuados, la piel deja de ventilarse correctamente. El resultado es irritación, molestias y ganas de rascarse constantemente. Durante el aseo, el especialista no solo limpia el pelaje, sino que también puede detectar enrojecimiento, irritación u otros cambios que el dueño a menudo no ve bajo el denso pelaje.
3. Tu perro huele mal
Muchos piensan que el olor característico de un perro es algo normal. En realidad, un aumento repentino del olor suele indicar que el pelaje ha acumulado suciedad o necesita una limpieza profesional. Esto se aplica especialmente a las razas con subpelo denso. La humedad, la suciedad y el sebo pueden quedarse pegados a la piel incluso cuando, por fuera, el pelaje parece relativamente limpio.
Si el olor vuelve rápidamente después de un baño en casa, vale la pena pedir cita para un cuidado profesional.
4. Las uñas han empezado a hacer ruido al rozar el suelo
Este síntoma es fácil de reconocer. Si, mientras camina, oyes ese característico chasquido de las uñas sobre el parqué o las baldosas, es que ya le han crecido demasiado.
Las uñas demasiado largas alteran la postura de las patas, suponen una carga extra para las articulaciones y pueden causar molestias al moverse.
Muchos perros se ponen nerviosos cuando les cortas las uñas en casa, por lo que acudir al peluquero canino suele ser una opción más sencilla y segura.
5. Tu perro ha empezado a tener un aspecto «raro»
Este es el indicio más revelador, que los dueños notan de forma intuitiva.
Parece que al perro le va bien, pero el hocico ya no es tan expresivo, los ojos quedan ocultos tras el pelaje, las patas tienen un aspecto descuidado y la silueta ha perdido los rasgos característicos de la raza.
Esto se nota especialmente en las razas decorativas. Si el pelo le ha crecido demasiado, el perro puede tener un aspecto totalmente diferente al de hace unas semanas.
Los dueños con experiencia suelen decir que, en ese momento, tu mascota empieza a parecerse a un «pequeño duendecillo peludo». Es justo entonces cuando suele llegar el momento de pedir cita con el peluquero canino.

¿Por qué no conviene esperar demasiado?
Cuando el pelaje ya está muy enredado o ha perdido ese aspecto cuidado, los tratamientos pueden llevar más tiempo y resultar menos cómodos para el perro. Además, en un pelaje descuidado es más difícil detectar irritaciones, arañazos, garrapatas u otros problemas de piel.
El aseo regular no es un lujo ni un capricho del dueño. Es parte del cuidado de la salud y la felicidad de tu perro, tanto si participa en exposiciones como si simplemente es la mascota de la familia.
Así que, si has reconocido a tu perrito en al menos dos o tres puntos de esta lista, puede que ya lleve tiempo dándote a entender que es hora de pasar por el peluquero canino.
No esperes a que el problema se agrave.


