Los gatos llevan miles de años viviendo junto a los humanos, pero aún hoy siguen siendo animales misteriosos. Pueden quedarse mirando fijamente un punto durante horas, moverse sin hacer ruido por el piso, echarse a correr de repente en plena noche y elegir los sitios más inesperados para dormir. Detrás de muchas de estas extrañas costumbres felinas se esconden las características únicas de su visión, su oído, su forma de pensar y su comportamiento natural.

Los gatos no pueden percibir el sabor dulce

A diferencia de los humanos y de muchos otros animales, los gatos apenas distinguen el sabor dulce. Su organismo está adaptado a una dieta basada en la carne, por lo que los dulces no tienen ningún valor natural para ellos.

Si a un gato le llama la atención el helado, la nata o los pasteles, puede que sea el olor a grasa, leche u otros ingredientes lo que le atraiga, más que el del azúcar. No deberías darle estos alimentos a tu gato: pueden contener demasiada grasa, azúcar, lactosa o aditivos nocivos.

Los bigotes ayudan a los gatos a orientarse en su entorno

Los bigotes de un gato se llaman vibrisas. Son muy sensibles y ayudan al animal a detectar los movimientos del aire, a calcular la distancia que le separa de los objetos y a orientarse mejor en la oscuridad. Las vibrisas no solo están cerca de la nariz. Estos pelos sensibles también están encima de los ojos, en la barbilla y cerca de las patas delanteras. Gracias a ellas, un gato puede determinar con mayor precisión dónde está una presa o un obstáculo.

Nunca debes cortarle los bigotes a un gato. Aunque no le duela directamente, puede alterar temporalmente su sentido de la orientación y ponerlo nervioso.

Los gatos ven en la penumbra, pero no en la oscuridad total

Los ojos de un gato están mucho mejor adaptados a la luz tenue que los de un humano. Por eso un gato se mueve con seguridad por una habitación por la tarde o por la noche, mientras que a un humano ya le cuesta distinguir los objetos.

Sin embargo, los gatos no ven en la oscuridad total. Sus ojos necesitan al menos un poco de luz para funcionar. En la oscuridad total, el animal se guía por el oído, el olfato, la memoria y sus bigotes, que son muy sensibles. Los ojos de los gatos también son muy buenos para detectar movimientos. Incluso el más mínimo movimiento de un juguete o de un insecto puede llamar enseguida la atención de un gato.

Ronronear no siempre significa que estés disfrutando

La mayoría de las veces, un gato ronronea cuando se siente tranquilo, está tumbado al lado de su dueño o le están acariciando. Pero también puede ronronear cuando está estresado, tiene miedo, siente dolor o se está recuperando de una situación desagradable. Por eso no debes juzgar el estado de un gato basándote únicamente en el sonido de su ronroneo. Tienes que fijarte en la posición de sus orejas, su cola y su cuerpo, así como en su apetito y su comportamiento general. Si el gato ronronea pero se esconde, se niega a comer o se comporta de forma inusual, puede ser señal de que no se encuentra bien.

Los gatos duermen mucho, pero siguen estando atentos

Un gato puede dormir gran parte del día. Los gatitos, los gatos mayores y los que no hacen suficiente ejercicio descansan con especial frecuencia.

Pero no se pasan todo ese tiempo en sueño profundo. Los gatos suelen dormitar sin dejar de reaccionar ante los ruidos. Por eso se les mueven las orejas incluso con los ojos cerrados.

Esas pequeñas escapadas nocturnas repentinas también tienen que ver con sus ritmos naturales de actividad. Muchos gatos tienen más energía por la noche y a primera hora de la mañana. Jugar activamente antes de irse a dormir ayuda a canalizar parte de esa energía de forma constructiva. Hay un artículo dedicado a este tema en nuestro blog.

Los gatos pueden reconocer la voz de su dueño

Los gatos son capaces de distinguir las voces familiares y reaccionar cuando los llamas por su nombre. Sin embargo, su reacción no siempre es la que cabría esperar. Un gato puede simplemente girar la oreja, mover la cola o echar un breve vistazo en dirección a su dueño.

Que no se note ninguna reacción no significa necesariamente que el gato no haya oído o reconocido a la persona. Los gatos suelen decidir por sí mismos si merece la pena reaccionar en ese momento.

Una caída desde las alturas sigue siendo peligrosa

Los gatos pueden hacer piruetas en pleno vuelo e intentar caer de pie. Pero eso no garantiza un aterrizaje sin riesgos. El animal puede sufrir fracturas, lesiones internas o daños en la mandíbula, incluso tras una caída desde una altura baja.

Las ventanas y los balcones sin cristales deben protegerse con rejillas especiales y resistentes. Una mosquitera normal no está diseñada para soportar el peso de un gato y podría caerse con él.

La nariz de cada gato tiene un patrón único

La superficie de la nariz de un gato está cubierta de finas líneas y hendiduras que forman un patrón único. En este sentido, la nariz de un gato se puede comparar con las huellas dactilares de un humano.

El olfato juega un papel importante en la vida de un animal. Los gatos usan su olfato para reconocer su territorio, a las personas que conocen, a otros animales e incluso los cambios en su entorno habitual. Por eso, los muebles nuevos, los objetos desconocidos o los olores fuertes pueden hacer que se pongan recelosos.

Los gatos ocultan su dolor

En la naturaleza, mostrar debilidad puede hacer que un animal sea vulnerable; por eso, los gatos suelen intentar esconderse cuando no se encuentran bien. Pueden seguir caminando, comiendo o interactuando con los demás aunque les duela.

Los primeros indicios de un problema a veces son cambios sutiles: el gato salta menos, duerme más tiempo, evita que lo toquen, se esconde, deja de acicalarse o empieza a lamerse una parte concreta de su cuerpo.

Es mejor no achacar un cambio repentino de comportamiento solo a la personalidad del gato. Si tu mascota se comporta de forma inusual, deberías consultar a un veterinario.

Conclusión

Los gatos tienen unos sentidos muy desarrollados, un sistema de comunicación complejo y muchos rasgos de comportamiento. Sus paseos nocturnos, su amor por las cajas de cartón, sus lentos parpadeos, sus ronroneos y su elección de lugares insólitos para dormir tienen todos una explicación natural.

Cuanto más atenta estés a tu gato, más fácil te resultará entender sus necesidades, su estado de ánimo y su salud. Es precisamente este respeto por su comportamiento natural lo que ayuda a construir una relación de confianza y tranquilidad con el animal.