Los huevos de gallina pueden ser un complemento alimenticio saludable para gatos y perros. Contienen proteínas, aminoácidos, lípidos, vitaminas y minerales. Sin embargo, los huevos no deben sustituir la alimentación principal de tu mascota, sobre todo si ya sigue una dieta completa y equilibrada.

La opción más segura es un huevo bien cocido, sin sal, aceite, especias ni otros aditivos.

Los huevos duros

Puedes darle huevos duros a tu gato o a tu perro en pequeñas cantidades. La clara y la yema deben estar bien cocidas. El huevo debe estar frío, pelado y cortado en trocitos pequeños. Un trocito pequeño es suficiente para la primera vez. Después, vigila a tu mascota para ver si presenta síntomas como vómitos, diarrea, picor o enrojecimiento de la piel.

No hace falta darles huevos todos los días. Para los gatos y los perros pequeños, un huevo entero puede ser una ración demasiado grande, así que es mejor dividirlo en varias raciones.

Huevos fritos

No debes darles a tus mascotas huevos revueltos clásicos preparados con aceite, sal, mantequilla, queso, salchichas o salsas. Estos alimentos tienen demasiadas grasas y calorías y pueden provocar problemas digestivos. Los platos que contengan cebolla o ajo son especialmente peligrosos, ya que son tóxicos para los gatos y los perros.

Puedes darles una pequeña cantidad de huevo cocinado en una sartén sin añadir nada, sin especias ni grasas. Sin embargo, un huevo duro sigue siendo la mejor opción.

Los huevos crudos

No se recomienda darles huevos crudos. Pueden contener bacterias, como la salmonela, que son peligrosas tanto para los animales como para las personas.

Las claras de huevo crudas también contienen avidina, que, si se consume con regularidad, puede afectar a la absorción de la biotina. El tratamiento térmico hace que los huevos sean más seguros sin que pierdan su valor nutricional esencial. Los huevos crudos están especialmente desaconsejados para gatitos, cachorros, animales mayores y aquellos con el sistema inmunitario debilitado.

¿Se les pueden dar las cáscaras de huevo?

No debes darles cáscaras de huevo sin consultar antes con un nutricionista veterinario. Contienen mucho calcio, y un exceso de calcio puede alterar el equilibrio nutricional. Además, los trozos puntiagudos pueden lesionar la boca o el tracto digestivo. Sin embargo, en algunos casos, los veterinarios pueden recomendarlas en una forma especial en polvo.

¿Quién debe evitar los huevos?

Hay que tener cuidado con los animales con sobrepeso o que padezcan pancreatitis, enfermedad renal, enfermedad hepática o trastornos digestivos. Las yemas de huevo son bastante ricas en grasas y calorías; por eso, los huevos pueden no ser adecuados para una dieta terapéutica o contribuir al aumento de peso. En estos casos, solo deberías darles este alimento después de consultar con un veterinario.

Los huevos también pueden provocar intolerancia individual o una reacción alérgica. Si tras comerlos aparecen picores, vómitos, diarrea, enrojecimiento de la piel, hinchazón o se lamen las patas en exceso, retira este alimento de su dieta y vigila cómo está el animal. Si los síntomas persisten o empeoran, acude al veterinario.

Conclusión

Puedes darle huevos de gallina a tu gato o a tu perro, pero solo como un pequeño complemento a su alimentación principal. Lo ideal es un huevo duro sin sal, aceite, especias ni salsas.

Un huevo frito solo es aceptable si se prepara sin grasas ni aditivos, y hay que evitar los huevos crudos por el riesgo de infección bacteriana.