Algunos perros escuchan el mundo con las orejas bien erguidas, mientras que otros, literalmente, barren el suelo con ellas. Las orejas largas de los perros parecen un capricho decorativo de la naturaleza, pero en muchas razas tenían una función muy práctica: ayudaban a cazar, dirigiendo los olores del suelo directamente hacia la nariz.

Hoy en día, estos perros suelen ir más a por una bolsa de golosinas que a por presas, pero sus orejas no han desaparecido. Junto con ellas se han conservado hábitos especiales, expresiones faciales muy expresivas y la necesidad de un cuidado más esmerado.

En nuestra selección te presentamos ocho razas cuyas orejas es imposible no notar.

1. Bloodhound

La mirada del sabueso parece insinuar que sabe algo importante sobre ti, pero que aún no está listo para contártelo. Los pliegues de su hocico, sus ojos pensativos y sus orejas increíblemente largas y delgadas crean la imagen de un filósofo melancólico. En realidad, estamos ante uno de los rastreadores con más talento del mundo canino.

Cuando se mueve, las orejas del Bloodhound rozan el suelo y recogen partículas de olor. Los pliegues de la piel le ayudan a retener el aroma cerca de la nariz, por lo que el perro puede seguir un rastro antiguo durante horas, casi sin distraerse con lo que le rodea.

En casa, el bloodhound es dócil y paciente, pero su olfato suele tomar las decisiones antes que su dueño. Si el perro percibe un olor irresistible, el típico «ven aquí» puede perder de repente toda su fuerza.

Además, sus orejas tienen el don de meterse en todas partes: en el cuenco del agua, de la comida, en el barro e incluso en su propia boca. Por eso, los dueños suelen usar cuencos especiales estrechos o unos «snods» blanditos que sujetan las orejas mientras come.

2. Basset hound

El basset hound parece como si acabara de despertarse un lunes y ya estuviera cansado de toda la semana. Pero detrás de ese andar lento y esa cara melancólica se esconde un sabueso resistente con un olfato increíble.

Sus orejas son tan largas que, cuando sale a pasear, pueden arrastrarse por la hierba. Esto es precisamente lo que antes le ayudaba a seguir el rastro por el olor. Sus patas cortas también eran una ventaja: a los cazadores les resultaba más fácil seguir al perro a pie.

En casa, el basset suele comportarse como si fuera el dueño. Oye perfectamente la orden, la entiende, se lo piensa… y solo entonces decide si merece la pena el esfuerzo. Al mismo tiempo, estos perros suelen estar muy apegados a la familia, son sociables y no les gusta quedarse solos mucho tiempo.

Lo más importante en el cuidado diario es mantener limpias las orejas. Después de un paseo, pueden traer a casa una pequeña colección de hojas, polvo y tierra.

3. El cocker spaniel americano

En el cocker spaniel es difícil distinguir a simple vista dónde acaba la oreja y dónde empieza su lujoso pelaje. Sus largas orejas están cubiertas de pelo denso y parecen un peinado de gala, siempre listo para una sesión de fotos.

Sin embargo, tanta belleza requiere un cuidado regular. El pelaje detrás de las orejas se enreda fácilmente debido a la fricción, la humedad y el movimiento constante. Si solo peinas la capa exterior, en el interior puede formarse poco a poco una capa densa y «fieltrosa».

Los cocker spaniels son emotivos, sociables y captan muy bien el estado de ánimo de las personas. No es un adorno de sofá, sino un spaniel activo que necesita paseos, juegos y nuevas experiencias. Sin suficiente actividad, se busca fácilmente sus propios entretenimientos, que no siempre son del agrado de sus dueños.

Cuando come o bebe, el pelo largo de las orejas se le mete en el cuenco, así que el gorro para el cocker no es un accesorio de moda, sino algo realmente útil.

4. Galgo afgano

El galgo afgano da la impresión de ser un ser que se ha escapado por arte de magia de las páginas de una leyenda antigua y ha acabado en un piso moderno. Su pelo largo se mueve al caminar, y sus orejas, cubiertas por él, casi se confunden con la silueta general.

Es importante entender que parte de esa espectacular longitud la aporta precisamente el pelo. El pliegue de la oreja no puede competir con las de un bloodhound, pero gracias a su pelaje denso tiene un aspecto muy expresivo.

Detrás de su aspecto majestuoso se esconde un carácter independiente y cazador. El galgo afgano puede querer a su familia, pero no se empeñará en demostrar su lealtad a cada momento. Es capaz de ser divertido, juguetón e incluso un poco excéntrico, pero no ante cualquier persona.

El cuidado de las orejas forma parte de todo un ritual de aseo del pelaje. Hay que peinarlas con cuidado, sin tirar del pelo, y protegerlas de la comida y del exceso de humedad.

5. Kungaund

Los Kungound son un grupo de perros de caza estadounidenses, criados para perseguir a la presa durante largos tramos siguiendo su rastro. El kunghound negro con manchas de color fuego tiene un aspecto especialmente impresionante: alto, fuerte, con manchas de color fuego bien definidas y orejas largas que, al correr, se agitan junto al hocico.

Es un perro muy sonoro. Su característico ladrido prolongado es difícil de confundir con un ladrido normal. Antiguamente, los cazadores sabían dónde estaba el perro por su ladrido. En un piso de ciudad, este «sistema de alarma» puede ser una buena excusa para conocer a todos los vecinos.

El Kungound es resistente y no solo necesita salir un rato al patio, sino ejercicio de verdad y trabajo olfativo. Los juegos de búsqueda, las rutas nuevas y los retos para identificar olores lo cansan más que dar vueltas sin sentido por el patio.

Las orejas del kungaund son finas y casi no se ventilan, así que después de un baño o de un paseo bajo la lluvia conviene secarlas bien.

6. Springer spaniel inglés

Sus orejas no tocan el suelo de forma tan pronunciada como las del basset, pero son largas, anchas y están adornadas con pelo ondulado. Cuando el springer corre, parece que sus orejas llevan una vida propia, extremadamente activa.

El nombre de la raza está relacionado con su antiguo trabajo de caza: estos perros sacaban a las aves de sus escondites, obligándolas a levantar el vuelo. De ahí su atención, su entusiasmo, su amor por el movimiento y sus ganas constantes de explorar cosas nuevas.

Un springer rara vez se conforma con ser solo un bonito adorno en casa. Necesita actividades, interacción y la oportunidad de usar su ingenio. A cambio, el dueño se lleva un compañero alegre, sensible y muy centrado en las personas.

Hay que prestar especial atención al pelaje que tiene debajo de las orejas: ahí se forman nudos rápidamente, sobre todo después de paseos activos por la hierba.

7. Beagle

El beagle puede parecer un perro pequeño y tranquilo hasta que huele algo interesante. En ese momento, el mundo que le rodea, su dueño y todas las normas pasan temporalmente a un segundo plano.

Sus orejas anchas y redondeadas le ayudan a dirigir los olores hacia la nariz. Hay una forma sencilla de calcular su longitud: si tiras con cuidado de la oreja hacia delante, suele llegar más o menos hasta la punta de la nariz. Por supuesto, hay que hacer esta prueba sin tirar ni causar molestias al perro.

Los beagles son sociables, entusiastas y, a menudo, muy ingeniosos en lo que respecta a la comida. Son capaces de abrir un bolso, encontrar una bolsa que se haya dejado sin dar cuenta o explicarte con una mirada convincente que hoy nadie les ha dado de comer.

A pesar de su pelo corto, hay que cuidar bien las orejas del beagle. Después de los paseos, pueden quedarles polvo, semillas de hierba y pequeñas partículas vegetales.

8. El Cavalier King Charles Spaniel

El Cavalier cierra la selección no por la longitud récord de sus orejas, sino por su lujoso aspecto. Su pelaje largo y sedoso crea un marco frondoso alrededor del hocico y le da al perro esa expresión un poco infantil a la que es difícil resistirse.

Estos spaniels suelen ser muy cariñosos, sociables y apegados a las personas. Pasan fácilmente de un paseo activo a descansar junto a su dueño, pero no se sienten bien si los dejan solos durante mucho tiempo.

Hay que cuidar el pelo de las orejas con regularidad. Se enreda especialmente rápido detrás de las orejas, en una zona que es fácil pasar por alto si solo le das un cepillado rápido.

¿Por qué los perros de orejas largas suelen tener más problemas de oídos?

Cuando el pabellón auditivo tapa bien el conducto auditivo, el aire circula peor por dentro. Después de bañarte, nadar o dar un paseo bajo la lluvia, la humedad puede quedarse ahí más tiempo. Un ambiente cálido y húmedo crea las condiciones ideales para que las levaduras y las bacterias se multipliquen en exceso.

Esto no significa que tengas que limpiarles las orejas todos los días «por prevención». Una limpieza demasiado frecuente o agresiva también puede irritar la piel. Lo mejor es revisar los oídos con regularidad y fijarte en cualquier cambio.

Debes prestar atención a:

  • un olor fuerte o inusual;
  • enrojecimiento de la piel;
  • secreciones oscuras, amarillas o húmedas;
  • rascarse las orejas constantemente;
  • sacudir la cabeza con frecuencia;
  • reacción dolorosa al tacto;
  • la cabeza inclinada hacia un lado.

En estos casos, no debes usar gotas a ciegas ni intentar limpiar a fondo el conducto auditivo con bastoncillos de algodón. La causa puede ser una inflamación, parásitos, una alergia, un cuerpo extraño u otro problema que debe diagnosticar un veterinario.

¿Cómo cuidar las orejas largas?

La regla básica es no convertir el cuidado en una lucha. Es mejor acostumbrar poco a poco al perro a que le revisen las orejas, le peinen y le sequen, combinando estos cuidados con elogios tranquilos y golosinas.

Después de un paseo, comprueba que no se hayan quedado enganchados en el pelo cardos, ramitas o semillas de hierba. Después del baño, seca con cuidado la parte exterior de la oreja. Si se le meten las orejas en la comida, te vendrán bien un cuenco estrecho o un snod especial. Y el pelo detrás de las orejas hay que peinarlo no solo por encima, sino capa por capa: es justo junto a la piel donde suelen esconderse los nudos.

Durante el aseo, no basta con dejar bonitas las orejas largas. El cuidado profesional ayuda a detectar a tiempo irritaciones, suciedad, pelo enredado u otros cambios que, bajo ese frondoso «atuendo auricular», suelen pasar desapercibidos.

Las orejas que cuentan la historia de la raza

Las orejas largas no son solo un detalle gracioso del aspecto físico. En los sabuesos, funcionaban junto con el olfato; en los spaniels, se convirtieron en parte de su característico aspecto de caza; y en las razas ornamentales, se transformaron en un auténtico peinado natural.

Sin embargo, da igual si te recuerdan a las cintas aterciopeladas del bloodhound, a los rizos del spaniel o al pelo sedoso del galgo afgano: estas orejas necesitan cuidados. Al fin y al cabo, no lucen mejor cuando baten récords de longitud, sino cuando están limpias, sanas y ondean despreocupadamente hacia nuevas aventuras.